Mujeres de Nicaragua                                                   Páginas Verdes


Mensaje de Fin de Año de las Mujeres de Nicaragua
 

 

Aquellas cosas que no se pueden decir
Es menester decir siquiera que no
Se pueden decir, para que se entienda
Que el callar no es no haber que decir
Sino no caber en las voces lo mucho que
Hay que decir
Sor Juana Inés de la Cruz



MENSAJE A LA NACIÓN

El año 2003 se caracterizó por la ambigüedad y controversia, por la carestía de la vida con el alza de productos de la canasta básica, de los servicios de luz y transporte, por la violencia que se incrementa en sus diferentes formas y que se sustenta en la inestabilidad política, en la dura situación económica que nos agobia, en la desigualdad social y cultural, que aleja cada vez más la expectativa de ver cumplido el mandato constitucional de la igualdad ciudadana.

La ausencia de metas económicas y sociales que ofrezcan a la ciudadanía la mínima oportunidad de satisfacer con dignidad sus necesidades básicas. El desempleo prolongado tiene a la mayoría de nuestras familias en la angustia natural provocada por la ausencia de ingresos seguros, aumentando con ello la migración de valiosos recursos humanos que en la búsqueda de alejarse de su precariedad cotidiana, dejan también como secuela la desintegración familiar.

A pesar de tener un gobierno extremadamente repetitivo de su lema: “vamos muy bien, y vamos a estar mejor”, las mujeres compartimos el sentimiento de que Nicaragua está estancada: en la incompetencia de las instituciones del Estado -para resolver sus problemas y los de la ciudadanía-, en la intransigencia y confrontación de los liderazgos políticos -que actúan de manera pendular profundizando la desconfianza y la inseguridad en la
población-.

El llamado del presidente Enrique Bolaños a mantener la paz y la tranquilidad del país, demanda al mismo presidente su actuar responsable para con la población, ejerciendo una austera administración pública que elimine el clientelismo, traducido en beneficios y regalías, a continuar con firmeza y equidad la lucha contra la corrupción, a respetar y hacer respetar la Constitución Política y las leyes del país, alejándose de la insana costumbre de descalificar la actuación de los otros poderes del Estado, con el objetivo de asegurar su incidencia en ellos.

Las mujeres nos vemos obligadas a señalar la actuación de funcionarios del Poder Judicial que han preferido paralizar la administración de Justicia vulnerando los derechos y garantías de la ciudadanía, a cambio de mantener posiciones intransigentes para la elección de la presidencia y otros cargos de ese Poder del Estado.

¿Por qué la candidatura de una mujer encuentra tantos obstáculos? Aún reconociendo y valorando en público y en privado la eficiente gestión de la Magistrada Alba Luz Ramos Vanegas, se le pretende negar el derecho a presidir el máximo órgano judicial y con ello, profundizar el proceso de modernización del mismo; condicionándola a aceptar propuestas que violentan el espíritu de equidad que obliga a ese Poder del Estado.

Demandamos de los operadores del Sistema de Justicia, la actuación responsable que la dignidad de su cargo exige y que actúen con la imparcialidad que la investidura requiere, rechazando injerencias internas y
externas en sus resoluciones las que no hacen más que incrementar el sentimiento de inseguridad ciudadana. Exigimos la aprobación de una Ley de Carrera Judicial sin calificativos, que garantice la estabilidad, la independencia y la responsabilidad de quienes administran justicia, para garantía de la ciudadanía.

Necesitamos un gobierno dinámico, eficiente, democrático, de mayor sensibilidad social, capaz de reconocer sus errores, menos ajustado a las fórmulas económicas neoliberales, menos vendedor de ilusiones obligando al pueblo a sufrir mayores privaciones y ocupado por responder a la necesidades básicas de la población, en educación, salud, vivienda, empleo permanente y en el goce y disfrute de su libertad; que fortalezca el sistema democrático por medio del diálogo, el consenso, la solidaridad y respeto a la diversidad. Las mujeres queremos un gobierno más nacionalista y menos sujeto a las imposiciones extranjeras.

Creemos firmemente que sólo haciendo uso de las virtudes políticas antes mencionadas se construye la paz, se respeta la soberanía nacional y se fortalece el Estado Social Democrático y de Derecho.

Mujeres de diversos sectores deseamos al pueblo de Nicaragua, a sus mujeres y hombres, niñez, juventud y adolescencia, un mejor año 2004, que traiga nuevas esperanzas, más seguridad y bienestar.

Managua, veintiséis de diciembre del dos mil tres.

Alba Palaviccini, Azucena Ferrey, Silvia Rosales, Patricia Independencia Obregón, Martha Quezada, Xanthis Suárez, Melba Pérez, María Isabel Maltez Huezo, Vivian Torres, Lilia Alfaro, Argentina Espinoza, Adda Vanegas, Alba Palacios, Rosario Acosta, Ruth Margarita Solís, Flor Sevilla, María Lourdes Bolaños, Aída Alvir, Alma de Ibarra, Aura Lila Blandón, Margarita Trejos, Zarife Bermúdez, Lourdes Casco, María Antonieta Santos, Dora Gurdián, Dorotea Wilson, Angela Rosa Acevedo, Darling Avellán, Myriam Arguello, Mercedes Mejía, Silda María Larios, Reyna Ysabel Jereda, Sara Núñez, Fátima Orozco, Merling Pineda, Liliette Arellano, Noemí Blandón, María José de Moya, Irene Gutiérrez, Adela Cardoza, Rosario Altamirano, Elia María Galeano, Marcia Rodríguez, Auxiliadora Meza, Yadira Centeno, Martha Lorena Icaza, María Haydee Icaza, Lorgia Larios, Emilia Torrez, Eva Sacaza, Isabel Turcios, Delmis Suárez, Violeta Otero, María Esther Solís, Mercedes Velásquez, Ximena Ramírez, Ada Julia Brenes.


 


 

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