Rubén Dario

 

 

UNA BISNIETA DE RUBÉN DARÍO EN ROSARIO

 

 

 

 

 

 

 

 

“¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines.” Muchos lectores identificarán este verso como perteneciente a “Marcha triunfal” del gran poeta Rubén Darío, por no citar aquél de “La princesa esta triste...”, que cualquiera completará con la consabida pregunta: “¿Qué tendrá la princesa?”

Junto con Bécquer y Amado Nervo, Darío es de los poetas que desde principio de nuestra siglo quedaron incorporados en el acervo popular hispanoamericano. En el caso de éste último, al tango le basta simplemente mencionar “el verso de Rubén”.

Muchos también lo saben, incluso desde las aulas escolares, que el gran poeta nicaragüense vivió varios años en nuestro país, que trabajó en el diario “La Nación”, que una parte fundamental de su obra la compuso en ese lapso y que, aparte de “Marcha triunfal” referida a nuestro festejo patrio del 25 de Mayo, nos dejó también su inspirado “Canto a la Argentina”.

Lo que muy pocos saben es que desde hace algunos años vive en nuestra ciudad una descendiente directa suya, una bisnieta, Martha Eloísa Darío.

Después del primer asombro y, a veces, la sonrisa incrédula, surge el interrogante: pero, ¿y cómo?, si Darío, o mejor dicho, “Rubén Darío”, fue el seudónimo adoptado por Félix Rubén García y Sarmiento. La respuesta es que, al igual que hiciera Ricardo Neftalí Reyes con el seudónimo de Pablo Neruda, el poeta nicaragüense lo hizo con el suyo, legalizándolo.

Aclarado el detalle, contemos brevemente cómo se da el entroncamiento de Martha Eloísa Darío con el ilustre vate. En uno de los tantos viajes -y fueron muchísimos- que realizara Rubén Darío por distintos países de Latinoamérica recala en San Salvador, en cuya capital funda un diario donde será impactado por un cuento que lleva sencillamente la firma de Stella. Logrando descubrir la identidad de la escritora, se conoce con Rafaela Contreras, perteneciente a una familia prócer de Costa Rica. Se enamoran y se casan, teniendo un hijo que será el abuelo de Martha Eloísa. Desgraciadamente, Rafaela muere cuando el niño no ha alcanzado su primer año de edad y el padre se halla en uno de sus tantos viajes. Rubén Darío y Contreras será criado por la tía materna, quien con su esposo lo adoptará como hijo, creciendo bajo el nombre de Rubén Trigueros.

Sólo al llegar a su mayoría de edad le será revelado su origen. A su verdadero padre lo conocerá en Barcelona, España, cuando se entera por los diarios del arribo del gran Rubén Darío y al que la ciudad se apresta a recibir magníficamente como al “Príncipe de los Poetas”. Se conocerán en el hotel donde se hospeda el autor de “Azul”. De este encuentro quedarán una recomendación y un retrato. Una fotografía, mejor dicho, de quien fuera Ministro de Nicaragua en Madrid y en la que aparece vistiendo el uniforme lleno de bordados de oro. A su pie la dedicatoria: “A Rubén Darío, paternalmente, Rubén Darío”. La recomendación es que se venga a vivir a la Argentina, lo que hará el que luego firmará sus obras como Rubén Darío, hijo, ya que se destacará como poeta, novelista y traductor, y que en la genealogía que venimos desarrollando será Rubén Darío II.

En la Argentina se casará con Eloísa Basualdo en 1918, dos años después de la muerte de su verdadero padre. De esta unión nacerá Rubén Darío y Basualdo o Rubén Darío III, también cultor de las bellas letras.

Sin embargo, Martha Eloísa Darío, nacerá en Nicaragua, ya que es allí donde se casa su padre. Cuando ocurre el terremoto de Managua, Martha Eloísa se vendrá a vivir a Buenos Aires con su familia paterna, los Basualdo.

 

 

 

PRESENTACION DE LA POETISA MARTHA ELOÍSA DARÍO DEL SR. HECTOR ROBERTO PARUZZO, POETA ARGENTINO.

 

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