| Rubén Dario | ||
España
estableció un monopolio mercantil, y quedó la Isla sometida al Imperio.
Las guerras sostenidas entonces por España trajeron como una se sus
consecuencias la sujeción de Cuba a Inglaterra por un pacto de familias
reales. El gobernador británico, conde de Albermale, dio libertad al
comercio, y en sólo un año llegaron a la Habana cerca de mil
embarcaciones mercantes. La
dominación inglesa duró hasta la paz de Versalles, y España restauró
su poder en 1763. Gobernaron entonces el marqués de la Torre, que hizo
el primer censo del país, en cual censo arrojó 172.620 habitantes; don
Luis de las Casas y el marqués de Somernelos, buenos administradores
que fundaron instituciones económicas y construyeron obras de pública
utilidad. En 1812 se nombró l diputación Cubana a las Cortes de Cádiz.
El rey Fernando VII, como lo habían
hecho los ingleses, decretó el comercio libre, y fue en aquel
mismo tiempo cuando quedó oficialmente
abolida la trata de africanos, por un convenio con Inglaterra. No
obstante, el comercio de esclavos continuó. Después
de la abdicación de Carlos IV comenzaron a cundir en Cuba la ideas; se
fundaron asociaciones de cubanos separatistas, y con motivo de la elección
de Diputados a Cortes ocurrió el primer episodio sangriento entre
nativos y peninsulares. Era
la principal de aquellas asociaciones revolucionarias la que se llamó
Rayos y Soles de Bolívar, que envió delegación a Venezuela para demandar apoyo al Libertador Sudamericano, mientras en Méjico
se instalaba la Junta promotora de la Libertad Cubana. La gestión se esas agrupaciones patrióticas
fracasaron por los temores esclavistas reinantes en los Estados Unidos
de Norte América, y desde entonces no cesaron los levantamientos contra
el poder español Y en el año de 1850 flameó por vez primera la
bandera de las estrellas sola, cuando el prócer Narciso López
desembarcó con seiscientos hombres en la ciudad de Cárdenas. La
sociedad “El Aguila Negra”, “Los Soles de la Libertad”, de Camagüey
y otras continuaban sus propósitos. Vinieron el levantamiento y muerte
de Joaquín Agüero, la insurrección de Armenteros, el segundo
desembarco de Narciso López su captura y muerte y otros muchos
episodios de sangre anteriores a 1868. La Junta de información
convocada en Madrid en 1866 fracasó, y Carlos Manuel de Céspedes,
hombre de fortuna y de cultura, se
rebeló en octubre de 1868, en su ingenio azucarero Demajuana, dio
libertad a sus esclavos, y con un grupo de bravos soldados tomó la
ciudad histórica de Bayamo, que fue el primer triunfo de la guerra
larga que, en 1878 concluyó aparentemente con el conocido Pacto del
Zanjón. Formóse luego el
partido autonomista cubano, cuyos ideales no eran creídos en la Métropoli.
Era jefe de este partido don José M. Gálvez, hombre fuerte y talentoso.
El estadista español señor Maura fue el único que por aquel entonces
vio claro el problema cubano, y aunque las reformas propuestas por él no daban la
autonomía al país, eran una base de ella. El partido constitucional,
integrado por elementos españoles y que gobernaba la Isla, combatió
tenazmente el proyecto de
Maura, impidiendo su aplicación. Vino luego una época de
parlamentarismo activo en el Congreso español, que sirvió a Martí
para hacer la última guerra de independencia. Ya
he hablado de este apostólico héroe en mis Raros y suelo evocarle con
singular sentimiento. Hace poco dije en América cómo le conocí. Doy
la palabra, pues, al escritor y diplomático cubano señor Machado, cuya
monografía de Cuba he visto. “Era
José Martí hombre de dotes extraordinarias, de poderoso genio, de
cultura intensa y varia y sólida y admirablemente gobernada. Orador
periodista, poeta, jurisconsulto, sociólogo y prosista se arte originalísimo.
Y junto con toda esas preeminencias de la naturaleza y del estudio, poesía
un corazón de santo y un carácter de verdadero apóstol, que lo
elevaron a las más altas cimas de la perfección humana”. En
Baire empezó la guerra decisiva, la que había de dar fin al gobierno
español en América, el 24 de febrero de 1895, y en la que ganaron los
laureles de la inmortalidad en casi legendario Maceo, el Sagaz Máximo Gómez,
el denodado Calixto García, el propio e insuperable Martí, y cien y
cien más caudillos y capitanes de imperecedera recordación. Han
gobernado la República Cubana el patriota y dulce pedagogo don Tomás
Estrada Palma, a quien derrocó una revolución, una de las
desgraciadamente epidémicas de nuestros pueblos juveniles e inquietos.
Y después de una segunda intervención Norteamericana, el pueblo
cubano, fue llamado a elecciones, y por voto de la mayoría asumió el
mando nacional el bravo general de la independencia José Miguel Gómez. En
cuanto a producción, exportación, e importación, etc, etc, de Cuba, véase
lo que dice el gran el gran diario bonaerense La Nación: “Los
Progresos de Cuba. La jira que el secretario de estado de la unión, Mr.
Knox, está realizando por
los países que baña el mar Caribe, ha tenido como primer resultado
provocar la atención general hacia esos países, de los cuales en
realidad se sabe poco, particularmente en esta parte de la América del
sur. Entre ellos, la república cubana es uno de los más interesantes. “Con
trece años apenas de existencia, Cuba ha hecho progresos sorprendentes
todo orden de cosas, y una de las equivocaciones más generalizadas
consiste en creer que tales progresos son debidos únicamente a los
norteamericanos, no habiendo cabido a los cubanos ninguna o apenas muy
pequeña participación en ellos. En verdad que el período de la
intervención norteamericana en la isla se llevaron a cabo o iniciaron
importantes obras de saneamiento, se desarrolló la instrucción pública,
se construyeron ferrocarriles y caminos, etc; pero no es menos cierto
que posteriormente, terminada la intervención,
los gobernantes cubanos, de los norteamericanos sino también han
realizado mucha obra nueva, de todo linaje, hasta alcanzar el
satisfactorio estado actual de las cosas, labor que resulta más
meritoria si se recuerda la situación en que, por razón de múltiples
y variadas causas, se encontraba la isla al concluir la dominación española.
Los interesantes datos que publicaron a continuación, comprueban los
progresos realizados por la República de Cuba en los pocos años que
lleva de existencia. “El
censo de 1907 fijó la
población de la isla en 2.048.980 habitantes: en nueve años ( desde
1899) ha aumentado en más de medio millón. La administración
sanitaria, regida por un ministerio especial, o secretario del despacho,
como se dice en Cuba (primer país en el mundo que estableció ese
departamento), ha extinguido absolutamente la fiebre amarilla el
paludismo, la viruela, el sarampión y las numerosas enfermedades
clasificadas por la patología intertropical ; la mortalidad ha bajado a
un 13 por mil, una de las más cortas proporciones que se registran en
el mundo; la natalidad ha subido a 34 por mil,
el aumento de la población, no contando las inmigraciones, es de
cerca de cincuenta mil por año. “Se
ha realizado lo que hace algún tiempo se hubiera creído un milagro:
hacer de Cuba uno de los países más saludables de la tierra. “No
menos digna de señalarse como ejemplo notabilísimo es la reforma de la
instrucción primaria: 3.774 escuelas, con maestros competentes y bien
retribuídos, con abundante y adecuado material pedagógico, con métodos
modernos de educación instructiva y objetiva, con 210.092 alumnos y con
el 78 por 100 de asistencia, proclaman altamente el progreso logrado. “
Se han aumentado considerablemente las vías de comunicación: 3.433 kilómetros
de ferrocarriles y 2.304 de carreteras distribuyen por todos los lugares
habitados de la isla los
artículos de importación, y conducen a los puertos, para ser
exportados, los preciosos frutos del suelo cubano. Los
servicios de correos y telégrafos, organizados y regidos con tanta perfección como donde los haya mejores,
cuentan con 487 oficinas, 9.952 kilómetros de línea nueve estaciones
particular, aparte de las destinadas al servicio de la guardia rural. La
Administración postal y telegráfica dio curso el año pasado a 68
millones de cartas y 645.000 telegramas. “Atiende
a la defensa nacional y la conservación de orden público en ejército
de 5.000 hombres ( de infantería y caballería)
bien equipado instruído, disciplinado y pagado, y un cuerpo de
guardia rural de 5.246 plazas, en las mismas excelentes condiciones, y
que además de las funciones ordinarias de policía de seguridad en los
campos, tiene las propias del arma de caballería en tiempo de guerra. “Esparcidos
por toda la isla hay 175
grandes ingenios (fábricas de azúcar), que el año pasado produjeron
un millón ochocientas treinta y seis mil doscientas siete toneladas de
dicho artículo, y cuya producción en el presente año se espera que
llegue a dos millones de toneladas, es decir, casi una tonelada por cada
habitante del país. La cosecha de tabaco, la segunda producción de las
isla en orden a su cuantía y
valor, alcanzó en el mismo período a 823.082 quintales, con una
exportación de 26.331.835 pesos. Siguen inmediatamente en importancia
la exportación de
minerales, frutas, maderas, cera, y miel. “Cuando
se leen las cantidades que valúan al comercio de Cuba, cuyo total
volumen con relación a la población, ocupa el segundo lugar en el
mundo (sólo le supera el de Inglaterra), hay que asombrarse del gran
esfuerzo industrial y mercantil que significan y de la riqueza que
distribuyen 237.774.700 pesos oro, de los cuales 129.178.865 representan
la exportación y la importación 108..095.855, con una diferencia n
favor de Cuba, de 21.083.030”. Cabe
agregar, para concluir esta breve información, que a esos progresos
materiales corresponde un progreso político muy apreciable, que permite
el funcionamiento regular del mecanismo constitucional y administrativo,
alejándose así la enojosa
expectativa de una nueva intervención norteamericana que hace poco
pareció probable a causa de la excitación pública motivada por la
actitud de la Asociación de veteranos de la guerra de la independencia,
excitación que felizmente parece ya concluída, circunstancia que hace
esperar que la próxima elección presidencial y la consiguiente
transmisión del mando, han de efectuarse en condiciones que contribuyan
al afianzamiento del progreso y del prestigio de la joven república
cubana. Son,
como se ve, sorprendentes los progresos materiales y morales de la perla
de las Antillas, una de las repúblicas latinoamericanas de más
porvenir. Su comercio exterior; sus producciones naturales y famosas,
como el azúcar, el tabaco y el café invaden el mercado mundial y son
activamente solicitadas por los países consumidores. Las riquezas de la
isla adquieren positivo valor y las ciudades se embellecen y se
higienizan con rapidez extraordinaria. A este resurgimiento material
corresponde un verdadero florecimiento intelectual. Gertrudis
Gómez de Avellaneda, el dulce mulato plázido, cantaron al antigua alma
cubana. Juan Clemente Zenea, el desventurado poeta cuya injusta muerte
no dejarase de lamentar nunca. Su historia conmueve. Heredia, Joyero en
sonetos inmortales, de lira franco antillana; y el ingenio completo y
harmonioso de Julián del Casal. Después, prosistas como Manuel
Sanguilly, Piñeiro, Eulogio Horta, Marquéz Sterlling y Machado, a
quien me he referido. Filósofos de amplio vuelo, como Enrique José
Varona. Otros poetas trágico Borreo Echevarría, Manuel S. Pichardo,
los Carbonell; y jóvenes prosistas, como Jesús Castellanos,
recientemente malogrado, Luis Rodríguez Embill, Alfonso Hernández Catá,
Francisco Canellas. Todos, cultivadores del decir castizo que han dado a
Cuba fama en el concierto intelectual.*
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