I
Hoy lavé mi vestido blanco
para que vos, hijo mío
recostés tu llanto.
II
Las madres somos para los hijos
pan blanco de tierna harina
relleno de pasas y miel,
o pan negro aliñado
de dulce curbasá.
III
Cuando llegue al tope del camino
pediré vestido de lirios
del río.
pero no me lloren hijos míos,
porque en el cáliz de sus flores
duermo.
Ninozka Chacón
30 de Mayo de 2002
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