| Ninoska Chacón |
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¡DEJENNOS AL
MENOS, LOS BROTES DE LAS
FLORES!
Una
vez los árboles fueron las casas de
nuestros pájaros de
todos los tamaños y colores. Hoy
solo quedan secos y ridículos esqueletos, Tristes
y angustiados en su desnudez; Macabros
y sin olores, al
ver sus troncos estériles por
la mano del hombre mutilados. ¡El
rey de la humanidad! Que
engendra fumarolas espeluznantes que
se lleva el viento en
cenizas agobiantes, hasta
oscurecer el cielo de negra suciedad. ¡Déjennos
al menos las semillas! la
futura humanidad se compadece y hastía del
polvo y la resequedad. Si de
nuevo las entrañas de la tierra buscan
como fecundar con
el aliento fresco de ocultas aguas los
brotes secos a germinar. ¡Que
se escuche mi voz! Que
sea lluvia fresca en el desierto de
las oscuras mentes insensibles de
todo el que arrebata la esperanza, la
belleza y la vida. Del
que doblega el dogal frondoso y selvático de
nuestros orgullosos árboles, imponentes
y gallardos, cual
si fuesen ancestrales caciques de
piel obscura curtida por el sol de nuestra bella tierra. ¡DEJENNOS AL MENOS LOS BROTES DE
NUESTRAS FLORES! Ninozka
Chacón 12
de Nov.1991
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