Heradio González Cano                            Páginas Verdes
 
 

Heradio González Cano, Abogado, poeta y escritor nicaragüense, le obsequia, en el hotel La Lastra de Campo de Caso, su libro: “ Rubén Darío Siempre”. 

 

 

En esta Navidad

!MADRE!

Cuando veo tu sonrisa

dibujada en un retrato,

y feliz...

de cuerpo entero...

 

Mis ojos dilatados,

absortos, incrédulos,

de pronto se humedecen.

No concibo !es mentira!

que hayas muerto...

Y que esta Navidad

O el Año Nuevo,

No verán los vestidos

de un estreno ni tendrás las tarjetas

Navideñas... 

Sin embargo,

no importa, yo te escribo

de esta orilla del mar y eterna

ausencia,aunque sé

que en los años venideros

serás sombra 

... no más

dulce recuerdo. 

Pero un día

será...

nos reuniremos  

y en la milpa

solar de

los abuelos,

nacerá otro

maíz, hijo del cielo,

y un granito

los dos,

tú y yo

seremos...

 

                    Adrian-Heradio

      OVIEDO, Principado de Asturias

 

Mi Padre Salvador, se llamaba

Lo recuerdo muy bien:

agitado su cuerpo a un serrucho

agarrado, abriendo surcos

de amor,

de trabajo,

en la madera.

 

El sudor

cayendo a gotas

salpicando el ric-rac

de la dentadura,

o en garlopas que cansan

si no paras de cepillar

igualaduras; o en el torno

que una banda sin fin, veloz,

lo ataba, para hacerme

fusiles, como espadas,

y volverme pirata, marinero,

ante el río caudal

donde nadaba después

de feliz  jugador

de "manchas bravas"...

Y es que, "mi padre era

carpintero.

Dulces horas pasé con él

en mi niñez sencilla..." (2)

Como lo fuera, Según versos,

el de gran Juan de Dios

Vanegas. 

Lo recuerdo

tan bien:

Montado

en un caballo o en una mula,

vistiendo cual Sandino:

saco, botas altas

y sombrero, despertando

la aurora en los caminos

por el viejo sendero

del Calvario, al dejar

Matagalpa, pasando Waswalì,

para ir a su amada !Jinotega!

Mientras Yo en el pasil

acompañaba, en pequeño

alazán pasitrotero,

cual si fuera.

Lo recuerdo

muy bien, frisaba yo

siete años...

Y cuando

Se iba a morir, Cogièndome

las manos, sudando

en una cama, dijo a mi oìdo:

"Cuida a tu madre".

Cerrò sus ojos

y le salìan

làgrimas...

 

            Adrian - Heradio

           3 de mayo de 1977

 

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