Charlando con la Defensora de los intereses de los Habitantes en Costa Rica, Lic. Sandra Pizk , acerca de los Derechos Políticos de las Mujeres y las Cuotas de Participación. ¿Puede hacernos una breve historia de cual ha sido la participación en política de la mujer costarricense?
La mujer costarricense ha participado en política desde hace muchos años y se hace necesario hacer una distinción en cuanto a que si ella ha tenido participación, ésta no ha sido a nivel de toma de decisiones, ha sido una participación invisibilizada. Así que yo le diría que es una participación que data activamente por lo menos de hace 50 o 60 años, pero que en razón de las limitaciones legales que tenemos las mujeres en Costa Rica, cuyo reconocimiento al voto se da en 1948 y se hace efectivo en 1951, es a partir de ahí que se da una participación política visible. Debo decir sin embargo que a mí me parece que se comete una injusticia cuando se dice que no ha habido participación de la mujer, ella si ha participado aunque no lo haya hecho en la toma de decisiones, si ha participado en política hace largos años y está madura para convertirla en este momento en una activa participación en la toma de decisiones a todos los niveles. A ejercer una participación en el poder. Hablo concretamente de poder, porque a las mujeres muchas veces nos da miedo hablar de él, creo que ahí hay un error, el poder es un instrumento para hacer cosas, es un medio, no es un fin en sí mismo, no deberíamos sentirnos apenadas ni cohibidas de decir públicamente que tenemos aspiraciones al poder, éste es malo cuando los objetivos para los que se usa no son legítimos, pero el poder es el instrumento natural para desarrollar proyectos que fortalezcan de desarrollo nacional, programas en bien de la sociedad. Me parece que la hora ha llegado para que las mujeres asuman la responsabilidad en esa toma de decisiones, ya no solamente como apoyo sino también como protagonistas de su propio desarrollo y el de la sociedad.
Lic. Pizk, cuando hablamos de la ley de cuotas, de participación y de reformas a la ley electoral y que se le otorgue un 30 o un 40% de participación a la mujer, ¿a qué nos estamos refiriendo y cuál es el apoyo concreto que Ud. ha venido a darle a las mujeres nicaragüenses en esta larga y dura batalla por la igualdad verdadera y efectiva entre los sexos?
Déjeme decirle Ximena, que yo no había sido partidaria de la ley de cuotas, recién hace 5 o 6 años he cobrado conciencia de su importancia y eso debo decirlo con franqueza porque me parece que esta es la situación de una gran cantidad de mujeres políticas de mi generación que incursionamos en el campo de la política, asumiendo que teníamos que hacerlo basadas en nuestros conocimientos, inteligencia, habilidades, en nuestra potencialidad como profesionales. Evidentemente eso es así y eso lo seguimos manteniendo, lo que pasa es que la experiencia nos ha demostrado que si históricamente no se han podido hacer los cambios a pesar de que ha habido toda una serie de acciones en materia de capacitación, educación y legislación internacional, que no se han traducido efectivamente en legislación nacional, hay que forzar la historia, llegamos a la conclusión de que la única manera de hacerlo es a través de legislación denominada de legislación denominada de discriminación positiva, que no se restringe únicamente al campo de lo político, también la legislación tributaria, (el más rico paga más impuestos que el más pobre), implica cierta discriminación positiva en favor de los más necesitados, por lo menos eso es lo que debería hacer, o bien otro tipo de subsidios.
Es cierto aquí hay una discriminación que viene a remediar un milenio de discriminación a la mujer, que desde la época de los griegos, es discriminada no considerándola ciudadana por su condición de mujer, tampoco se la considera ciudadana en la edad media en virtud del sistema de oscurantismo religioso imperante cuyos políticos concebían el poder como un otorgamiento divino dado a los hombres y que se viene a materializar realmente durante los primeros 20 años de este siglo, muy aparejado con el fenómeno del nacimiento de los partidos políticos que empiezan a integrar también dentro de esta necesidad de agrupar a todas las personas, agrupando a obreros, sindicalistas, trabajadores, intelectuales que han venido también a incorporarse a la toma de decisiones, y a la necesidad y a la comprensión de que es totalmente irracional y falto de sentido común (el menos común de todos los sentidos) el que la mitad de la población no esté participando, en igualdad de condiciones haciendo su aporte que la otra mitad. Yo permanentemente digo que este no es un problema de las mujeres, si bien es cierto que primariamente las afecta, en realidad es un problema que afecta a toda la sociedad.
¿Cuál es el roll que Ud. le asigna a la mujer en tercer milenio, cómo debemos vernos a nosotras mismas y cómo debemos enfrentar estos grandes retos que se nos presentan?
Personalmente veo el tercer milenio desde una perspectiva de equilibrio entre mujeres y hombres, más que de imposición entre ambos. Pienso que vamos hacia un nuevo siglo que se visualiza como un siglo en donde buscamos esquemas de mayor solidaridad, equidad, de mayor trabajo conjunto o vamos a seguir literalmente destruyéndonos, entre nosotros mismos y esto no solamente se remite al tema de los géneros, si no a la relación entre los ancianos y los jóvenes, a la interacción entre el hombre y la naturaleza. Mitch es producto de la agresión permanente del hombre a la naturaleza. Me parece que si alguna enseñanza nos ha dejado este último decenio de tanto desastres naturales y entiendo que 1998 fue el año en donde más desastres de este tipo se reportaron, debemos retomar de ahí algunas lecciones que la vida en armonía del hombre con la naturaleza y consigo mismo, del hombre con la mujer, deben ser la tónica que prive durante el tercer milenio.
¿Su mensaje para las y los lectores de Páginas Verdes, Lic. Pizk?
Primero Ximena mi agradecimiento a Ud. por la posibilidad de dirigirme a sus lectores. Agradecer a los organizadores del Seminario sobre Participación Política Femenina, por permitirme estar en Nicaragua, país al quiero y admiro mucho y por permitirme hablar de un tema que quiero, que me gusta y que considero que es un deber solidario venir a apoyar. En segundo lugar mi mensaje para trasmitir que la solidaridad no es ya un concepto de orden ético, ya no se la puede ver como un concepto de orden religioso, es un tema, es un asunto de sentido común, muchas veces nos preguntamos porque suceden muchos desastres naturales como los que hemos vivido últimamente y si tuviéramos un poco más de visión y de introspección nos daríamos cuenta que si no viviéramos agrediendo de forma sostenida a la naturaleza como lo hacemos posiblemente no tendríamos estos problemas. Pero también cuando analizamos lo que está sucediendo con el empobrecimiento a nivel mundial y nos damos cuenta que lejos de ir progresando, los países se están empobreciendo y lo que ocurre es que las brechas entre pobres y ricos se están haciendo más amplias. También nos damos cuenta que la solidaridad debe ser un instrumento de sentido común, porque en la medida que estas cosas sigan sucediendo no habrán ejércitos, ni murallas, ni vidrios blindados capaces de contener la furia y darnos seguridad y una vida armónica. Yo apelo al sentido común para una vida más armónica, de otra manera no lograremos sobrevivir pacíficamente un futuro que tenemos la obligación de conservar para nuestros hijos. Creo que este ha sido un siglo violento, ha sido un milenio en términos generales, lleno de altibajos y dificultades, me parece que el momento es propicio, estamos bien que mal, aunque mucha gente no crea en los cambios es innegable que la entrada aun nuevo milenio debe hacernos reflexionar acerca de hacia donde vamos y qué queremos y siento realmente que con un poco de introspección y un poco de valorización de nosotros como seres humanos y nuestra relación con quienes nos rodean, deben hacernos pensar en que la solidaridad nos hará sentirnos mejores y nos permitirá vivir mejor, vivir en mayor armonía. Siento una enorme preocupación cuando veo a los gobiernos hablar únicamente de crecimiento económico, y no de distribución equitativa de la riqueza, los problemas no tienen que ver únicamente con el crecimiento sino con la calidad de vida. Eso creo que debe llamarnos a la reflexión.
Entrevistó:
Ximena Ramírez González.