Escritor,
poeta, estudioso literato, Pedro Xavier Solís Cuadra, siendo tan joven tiene una fructífera obra con la cual ya tiene ganado un
lugar más allá de nuestras fronteras, ¿cómo nació tu inquietud de escribir?
Desde que nací empecé a sentir el olor de los libros. La biblioteca de mi abuelo (Pablo Antonio Cuadra), ha tenido una influencia indeleble en mi vida, casi vine matriculado a la vida con el espíritu de la Literatura, o por lo menos el de la lectura. En términos académicos, estudié Humanidades (principalmente Filosofía Occidental y Literatura Hispanoamericana).
Como escritor, tengo una obra pequeña: mi primer libro es un Diccionario Filosófico de Pablo Antonio Cuadra (1991), que ideé estando en Austin, Texas. Leyendo los Escritos a Máquina que él publicaba como columna periodística, me di cuenta de que a pesar de que el periodismo es bien perecedero, su obra periodística tenía elementos imperecederos. Empecé a subrayar lo que más me gustaba y después de una lectura sistémica de todos sus Escritos a Máquina, los ordené en forma de diccionario y esa fue mi manera de revalorar los Escritos a Máquina y de darles lo que consideré una permanencia filosófica...
Recientemente acaba de salir publicado mi último libro, con el sello editorial de la Academia Nicaragüense de la Lengua, que se llama Vida de Papel (1999), que trae algunos análisis literarios y mi experiencia como periodista.
¿Dónde se forma el Pedro Xavier
periodista, y qué lo compele a escribir? ¿Qué le podemos decir a muchachos jóvenes que
se inician en el oficio?
Tomé algunas clases en la Universidad de Texas en Austin, y me empecé a formar como editor con la revista El Pez y la Serpiente. Pero entré al mundo propiamente periodístico con el Diario La Prensa, en 1989. Ahí laboré casi diez años. Mi vida es un proceso de formación que sigue en pie, absolutamente inacabado. Ahora soy Consultor del Diario La Noticia, y coordino la sección dominical Artes y Letras. Además soy columnista del Diario Las Américas de Miami. O sea que no me he desvinculado ni un ápice del ejercicio periodístico.
A los jóvenes les digo que escribir es un trabajo muy duro y no siempre bien recompensado. A escribir se aprende leyendo, pero también escribiendo. Se tiene que leer muchísimo y escribir muchísimo, emborronar muchísimo y desechar muchísimo. Emerson hablaba de que al escribir se utilizaba el 1 por ciento de inspiración, pero que el restante 99 por ciento era de perspiración... lo que ratifica que en verdad hay que sudar la gota gorda.
Un hecho controversial se suscitó
al ser separado del diario La Prensa lo que provocó la posterior renuncia del poeta,
escritor, literato, de ese monumento de la cultura nacional, nuestro queridísimo Pablo
Antonio Cuadra. ¿Cuáles son sus reflexiones respecto a esta separación del diario del
que su abuelo muy particularmente fue líder y gestor?
Para mí sigue siendo un suceso bastante incomprensible. No obstante, puedo medir los hechos por lo sucedido. Primero, me parece que fue una torpeza gerencial, avalada por dos tercios de la Junta Directiva; y segundo, fue una torpeza cultural.
Fue una torpeza gerencial, porque mi salida de La Prensa no sólo propició la sonada renuncia de PAC, sino también la de Horacio Ruiz (a mi juicio el mejor periodista de Nicaragua), Fidelina Suárez, María Elena Palacios y de varios reporteros. Y ese hecho potenció a la competencia, y más en concreto, hizo posible la salida al mercado de un nuevo periódico formado por elementos altamente calificados: el Diario La Noticia.
Y fue una torpeza cultural, porque estuvieron conformes en prescindir de Pablo Antonio Cuadra, un humanista que es una institución mucho más grande y trascendente que el mismo diario La Prensa. Pero, bueno, tampoco se le puede pedir mucho a los dueños de La Prensa, porque su nivel cultural es bastante elemental.
Nicaragua y el tercer milenio,
¿cómo la visualiza?
En términos concretos nacionales, yo diría que Nicaragua va avanzando progresivamente en el difícil aprendizaje de conjugar la palabra democracia. Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en esto y Páginas Verdes lo juega particularmente, por eso te felicito. Pero todos los medios de comunicación tienen una gran obligación en ese sentido, y así lo hace ver la Conferencia Episcopal en su última y profunda Carta Pastoral.
El papel de los medios de comunicación en nuestro país, debe ser intrínsecamente el de la verdad, porque es de la verdad que deriva la libertad de informar. No hay una libertad para decir mentiras. Mi libertad es la de informar verazmente.
El problema en Nicaragua es que la ideología a veces crea una noción distinta de la realidad, la distorsiona anteponiendo el juicio político a la realidad viva, y si los medios caen en ese juego de ver la realidad con el ojo ideológico están poniendo en tela de duda la credibilidad y están haciendo un mal servicio a la sociedad.
Su mensaje final para los lectores de Páginas
Verdes, Pedro Xavier?
Para seguir la línea de la entrevista, le diría a tus lectores que también son escritores, que deben trabajar arduamente en leer y escribir; y a los lectores que sólo buscan informarse objetivamente, los invito a demandar de los medios que ellos usan, un lenguaje que esté a la altura de la caridad del cristiano, que debe ser la medida del periodismo profesional que todos en Nicaragua necesitamos.
Entrevistó: Ximena Ramírez
González.