Conversaciones con un pintor de origen nicaragüense, radicado en Costa Rica, quien se ha dado a conocer internacionalmente con gran éxito, se trata de Mario René Madrigal Arcia, cómo llegó a la pintura, qué le motivó a dedicarse a las artes plásticas de manera profesional?

Tomo la decisión  cuando tengo ocho años. A partir de ahí no hubo absolutamente nada que me hiciera cambiar de parecer. Pienso y siempre he considerado que las influencias principales para que haya tomado esa decisión, fue la casa de mi tía Haydeé Arcia, porque era una casa que estaba totalmente atiborrada de pintura, de obras de arte, de antigüedades, de piezas arqueológicas y piezas de artesanía de origen diverso, de la India y de China principalmente. Todo esto indiscutiblemente que fue un impacto visual y emotivo muy fuerte para mí, siendo un niño completamente tímido y a muy temprana edad. Viendo una obra de un autor que en este momento no recuerdo, ahí tomo la decisión y me doy cuenta que esa va a ser mi vida. Comienzo a asistir a la escuela de Bellas Artes entre los 12 y 14 años, pero no a recibir clase, sino a ver a los otros estudiantes recibir sus lecciones. Seguía a Don Rodrigo Peñalba de estudiante en estudiante, escuchando las explicaciones que él iba dando, ¿porqué razón? Porque indiscutiblemente en mi casa estaban todos con los pelos de punta de que había tomado la decisión de ser artista. A partir de los 16 años logro entrar a la Escuela de Bellas Artes. Don Rodrigo ya no se encuentra en la Escuela, en ese momento, la estaba dirigiendo Sergio Dávila y mis profesores fueron Silvio Bonilla, Carlos Montenegro y en el año 78, Julio César Vallejos.

Cuéntenos un poco de su vida personal, Mario René?

Soy casado con una pintora de origen de Limón, Costa Rica, llamada Sayira Cerda Díaz. Tenemos cinco hijos. En este momento mi esposa va para Cuba a presentar una exposición muy importante, dentro del marco de La Joven Estampa, que es un curso y una bienal muy importante, de grabadores, que hace Cuba, de Hispanoamérica, ella va en este momento representando a Costa Rica, va como invitada.

Cuándo se fue a radicar a Costa Rica, cómo es que en realidad se da a conocer fuera de Nicaragua?

Cuando estoy en la Escuela de Bellas Artes me doy cuenta que no hay una formación universitaria. A pesar de ser una estupenda escuela de arte, hay algo que está quedando trunco dentro de mi proceso educativo y es la formación intelectual. A finales de noviembre del 78, tomo la decisión de irme a Costa Rica a estudiar a la universidad. Esa es una aventura por cuanto yo no sabía absolutamente nada de las escuelas de Bellas Artes de allá. Encuentro en Heredia la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional, hago mi examen de admisión y gano una beca. Estudio en la escuela y al mismo tiempo que estoy becado tengo un taller en el cual voy a trabajar con otros compañeros. Posteriormente hago un cambio de universidad para lograr amarrar algunas cosas que estaban quedando muy sueltas, digamos, dentro del programa que tenía la Universidad Nacional, donde era Filosofía, Estética e Historia del Arte, que no eran muy puntuales dentro de esta universidad. Tomo la decisión de terminar mis estudios en la Universidad Autónoma de Centroamérica, en el Colegio de Artes Plásticas de la Universidad. Ahí, sucede algo muy curioso, en el año 80, dentro de ese mismo proceso de estudiante estuve nueve meses aquí en Nicaragua, estudiando en el taller de Róger Pérez de la Rocha.

Cuándo comienza Mario René a exponer?

Ximena, fue algo interesante, porque en el año 1980 participo aquí en Managua en tres exposiciones, la primera fue en el Instituto de Cultura Hispánica, de hecho creo que llegué ahí por un error, porque no estaba invitado, sino que mis cuadros estaban en el estudio de Róger Pérez de La Rocha y por un error se los llevaron a la exposición y al final terminé quedando colgado. Cuando regreso a Costa Rica en el año 81, ahí se está conformando un grupo que se denomina el Grupo Convergencia y un artista de mi edad en ese momento que es el que está aglutinando los artistas sin conocerme y sin verme en ese momento, tan solo viendo la obra toma la decisión de que pase a conformar parte de dicho grupo. No solamente soy un miembro, sino soy un miembro fundador del Grupo Convergencia. Esto para  mí es muy importante por dos cosas, me lleva primero a la Galería Enrique Echandi en el año 83, que es una galería en ese momento el Museo de Artes Costarricense y luego me lleva al Museo Nacional en el año 84. A partir de ahí, comienzo a tener una cierta presencia dentro del medio en Costa Rica. A partir de 1987 con Galería Borkas de  Perú comienzo a dar una vuelta por así decirlo,  por ciertos países. Ellos llevan mis obras a Italia, al Instituto Italo Latinoamericano y a New York, a las Naciones Unidas, en una exposición muy hermosa porque se denominaba Artistas Latinoamericanos en el Mundo. Para mí eso fue muy importante, porque era muy joven en ese momento y era la primera vez que se le daba cierta importancia a mi trabajo y se me invitaba a participar en un evento tan significativo.

Cuáles son las influencias que se le reconocen en su pintura o que Ud. mismo reconoce haber sufrido?

Reconozco lo más cercano casi siempre, que es la pintura nicaragüense. Hay una palabra que digo y es que procedo de la tradición o de la escuela nicaragüense, porque a pesar de no haber concluido mis estudios en la Escuela de Bellas Artes toda mi pintura es una pintura muy  nicaragüense, tiene todas las características de ésta en el uso de las pastas, en el uso de la textura, al mismo tiempo hay algo que me aleja un poco, pero es normal que suceda y, es en cuanto al uso y recurso que hago del color, que lo manejo de una manera totalmente independiente de lo que fue la gran escuela de Praxis, porque cuando me doy cuenta que estoy pintando en ese momento como Róger Pérez de la Rocha o como otros artistas nicaragüenses, lo que hago es buscar mi propia salida. ¿Quiénes son los maestros que más influyen dentro de  mi trabajo? Róger Pérez de la Rocha. Después de él, tengo influencias que me han llegado a través de los libros como “Rembrant”, principalmente la obra de ¨Magritte” y de otros artistas muy importantes, pero que, sin embargo, como siempre me he negado copiar o trabajar de libros, lo que sucede es que son cosas que quedan en el subconsciente y me van aflorando a través del tiempo.

De dónde sale su pintura, de sus vivencias personales, literatura, del cine, que le inspira?

Es algo curioso porque yo digo que mi pintura,  indiscutiblemente de que hay mucha influencias en cuanto al cine, a la música, y todas esas cosas, porque yo no soy un ser autónomo, además de eso amo el cine, la música. Hay algo muy curioso y le voy a decir que cosa es, como fui Huaquero, durante varios años me dediqué a sacar piezas precolombinas en el Valle de Tisma, pienso que mi pintura procede precisamente de toda la influencia que pude haber tenido con el contacto precisamente con la arcilla, con el barro y todo eso. Por qué razón, porque pienso que ahí es de donde viene principalmente lo que es mi color y mi textura. Recuerdo un poco dos cosas fundamentales: una son las estratificaciones geológicas y la otra el material en sí mismo.  A partir de ahí, me doy cuenta además de eso, que hay algo muy nicaragüense que me atrapa en los primeros años como tema, o como pretexto plástico que es el Jícaro. El Jícaro que es un fruto sensual, que lo que hace es llevarme precisamente al zapote y ahí comienzo a descubrir la sensualidad, el erotismo y de hecho toda mi obra está influenciada por él.

¿Cuál es su mensaje Mario René Madrigal, para los pintores jóvenes nicaragüenses, para los muchachos que se inclinan a las artes plásticas en nuestro país?

Lo fundamental para todos nosotros es el trabajo mismo, la práctica y la perseverancia. Muchísimo, pero muchísimo trabajo, muchísima lectura, muchísimo estudio. Otra cosa muy importante es que no hay que dejar de ver absolutamente la obra de ningún artista, hay que estar ahí todo el tiempo, verlo y conocerlo todo, ir a los vernisage, estar en las inauguraciones, en los cócteles, en las conferencias, en todo, porque esa es la manera en que uno se va alimentando y retroalimentando la obra que uno pueda desarrollar en el futuro. Es muy importante tomar en consideración que hay que tomar un proyecto personal, algo que sea propio, que sea de uno y desarrollarlo a través de los años. No es conveniente y esto se lo digo a todos los jóvenes, estar saltando de un tema a otro, de un lenguaje a otro y de una búsqueda a otra, porque al final eso no nos lleva absolutamente a nada. Por otro lado Ximena, déjeme agregar que he disfrutado mucho la lectura de Páginas Verdes y me sumo a las felicitaciones colectivas e individuales por tan loable obra de aporte importante a la cultura nacional.

 

Entrevistó: Ximena Ramírez González.

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