Margaret Randall autora norteamericana de diversas obras de gran trascendencia. Margaret vivió en Nicaragua durante los años 80, se dedicó a la tarea de estudiar el proceso histórico que vivía nuestro país, testimonio de vida que dio a conocer profusamente en sus libros, novelas, artículos y demás. Conocida ampliamente por su militancia y ahora ha venido a presentar a Nicaragua su último libro: Las Hijas de Sandino, ¿cómo nació esa obra?
Las Hijas de Sandino nacieron en el tiempo de
Sandino, o sea las primeras hijas, porque como sabemos todos aquí durante el ejército de
Sandino en el pequeño ejército loco, como lo bautizó Gabriela Mistral, había mujeres
valiosas y así nació la idea del nombre del primer libro que hice cuando vine a
Nicaragua por primera vez a fines del 79. En esa épioca vivía en Cuba había hecho un
libro antes, estando en ese país sobre la compañera Doris María Tijerino, a mediados de
la década del 70, antes de la victoria del Frente. Un mes o dos después de la toma del
poder del FSLN, el compañero Ernesto Cardenal que entonces era el primer Ministro de
Cultura, me invitó al país a entrevistar a algunas de las mujeres que habían
participado con tanto heroísmo en la gesta en contra de Somoza. Ese trabajo resultó en
un libro que aquí se conoció como Todas Estamos Despiertas, en Inglés de
llamaba Sandinodaugther, Las Hijas de Sandino, porque en Inglés
no tenemos el femenino y el masculino en el lenguaje, no se podía traducir correctamente
el título: Todas Estamos Despiertas, perdía su sentido al traducirlo, por
eso se tradujo así. Ese libro fue muy importante en USA, fundamental, no por haberlo
escrito yo, sino por las historias de las mujeres que aparecían en él, para todas y
todos fue aleccionador. No sé cuan importante pudo haber sido dentro de Nicaragua, porque
claro aquí todo mundo conocía el afán de las mujeres, su fuerza e inteligencia, su
espíritu creador. Ese fue un libro que hasta el día de hoy, tantos años después de su
lanzamiento en el 80. Desde hace veinte años, hasta el día de hoy sigo recibiendo un
promedio de tres o cuatro cartas al mes, hasta hoy, mayoritariamente de jóvenes, donde me
cuentan que ese libro cambió sus vidas de jóvenes norteamericanos sujeto a las mentiras
que sobre Nicaragua salen en la prensa, toda esa falsa información.
Por lo menos había un libro que contaba la
verdad, ahora hay muchos libros y muchos autores que han escrito sobre la agricultura
aquí, las mujeres, los cristianos, en fin un sinnúmero de textos sobre este proceso. En
aquel momento era un libro que abría los ojos a las historias de la vida real de las
mujeres en un país, que en primer lugar antes del 79, yo no creo que muchos
norteamericanos sabían donde estaba Nicaragua, ni qué era Nicaragua, ni qué idioma se
hablaba aquí, porque la ignorancia en que se mantiene el pueblo norteamericano es una
ignorancia abismal, como tú debes saber, Ximena. Siempre la vida de una persona, en este
caso de las mujeres, es una entrada especial, yo te puedo contar por ejemplo, sobre mi
país, usando estadísticas, etc., pero si yo te digo la historia de vida de una
norteamericana o norteamericano vas a tener la visión más real, puntos de contactos,
puntos de identificación. La vida de ese libro fue una vida muy fructífera y todavía
sigue vivo. Después de la pérdida electoral del año 90, regresé a Nicaragua en el 91,
a una reunión de solidaridad que auspició el Frente Sandinista para personas que habían
estado activos en la solidaridad de afuera y fue en ese viaje que nació la idea de buscar
a las mismas mujeres del primer libro Todas Estamos Despiertas a ver qué
había pasado con ellas, diez años de sandinismo en el poder, casi dos años de la
derrota. Muchos cambios y me preguntaba, sería interesante? fue en una conversación con
Dora María Téllez que surgió la idea del nuevo libro. Volví a mi país, busqué
dinero, busqué apoyo, busqué la editorial, volví en agosto o septiembre del 92.
Mi primera idea era volver a entrevistarme
con las mismas mujeres del primer libro. Pero como siempre pasa cuando uno está haciendo
un trabajo de este tipo en el transcurso del trabajo, me dí cuenta que era importante
también contar las historias de otras mujeres. Las mujeres que en esos momentos estaban
teniendo una participación tan activa en la creación de un movimiento autónomo de
mujeres en Nicaragua, de un movimiento feminista. El segundo libro, que es el libro que
ahora se edita aquí en español después de tanto tiempo, le puse Sandinos
Daughter Revisited, o sea Las Hijas de Sandino visitadas nuevamente,
pero en realidad solo dos de las mujeres son mujeres que fueron entrevistadas en el primer
libro y las otras diez son mujeres que pudieron haber perfectamente estado en el primer
libro, pero no estuvieron. Siempre veo estas cosas, este tipo de libro como un punto de
partida. No lo veo nunca como una cuestión acabada, porque la vida sigue, los problemas
siguen, los aciertos, las derrotas, las alegrías, los tiempos duros, todo sigue pasando y
pienso que la mujer nicaragüense en general en estos años, en estas dos o tres décadas
han vivido una historia muy especial, que todavía tiene para nosotras, las mujeres del
mundo y para los hombres que quieren escuchar, lecciones formidables y lecciones
inacabadas.
Yo encuentro que la mujer nicaragüense tiene un valor muy particular porque es activa, es creativa, es proactiva, no está esperando que ocurran las cosas, va al encuentro de ellas, las provoca, desde ese punto de vista me interesa mucho conocer la opinión de Margaret Randall después de tantos años de estar sin venir a Nicaragua, cómo encuentra a la nicaragüense metida en la vida.
Sigo pensando que la fuerza en Nicaragua
está en la mujer, lo vimos después del huracán MITCH
hace un año y medio. La manera en que las mujeres se movilizaron, se
levantaron, se las arreglaron para ayudar a los damnificados. No solamente para ayudar en
un sentido caritativo, sino realmente para tratar de convertir ese tremendo revés en
algún especie de victoria, de autogestión, los Organismos No Gubernamentales (ONGs),
cuantos no están jefeados por mujeres en este país, y en cierto modo yo veo que esas
organizaciones son las que han cargado con el peso de las obras importantes que ya el
gobierno no hace, porque no es un gobierno interesado en hacerlo. Veo a la mujer en todo,
al mismo tiempo pienso que para la mujer nicaragüense precisamente por lo que usted
señala en su profundo sentido de agencia y de iniciativa con las cosas, me parece que las
pérdidas de estos años deben haber sido terribles, imaginables para nosotros. Invertir
esa especie de trabajo, de esfuerzos, de esperanza y ver las pérdidas que ha sufrido este
pueblo y que ha sufrido la mujer misma dentro de ello, tantas promesas de participación
real que no se dieron en la vida. Me preocupa, y me pregunto, para las nuevas
generaciones, las mujeres jóvenes de este país, cómo se sienten, qué hacen y piensan?
En este viaje tengo mucho interés en conversar con mujeres ellas y ver cómo ellas ven la
situación de hoy en Nicaragua, porque para nosotras, para mi generación y tu
generación, o sea las mujeres que tenemos un poco de historia con el sandinismo, antes y
después del sandinismo, tenemos una visión x o varias visiones, pero me
pregunto ahora las mujeres de 20 años, de 18 y 15 años que no se acuerdan del
sandinismo, que no fue una fuerza real en su vida, ni se acuerdan del sandinismo en auge,
ni se acuerdan del sandinismo traicionado. Esa sería la pregunta que a mí me interesa
tratar de responder. Una semana es demasiado poco para responderla, pero me interesa
mucho, porque yo que viví también unos años en Cuba, tengo hijas e hijos y sé como ha
sido distinto para cada generación, en la medida que se van alejando los momentos más
gloriosos de la revolución.
Qué hay para Margaret Randall en perspectiva para este nuevo año?
Tengo 63 años, vivo en mi pueblo de mi
niñez en las montañas de Nuevo México. Estoy trabajando actualmente en un libro de
poemas, que tengo entremanos desde hace tres o cuatro años, prácticamente lo tengo
terminado. Estoy trabajando también en un libro de memorias, ya terminé el primer
volumen, el proyecto es cuatro volúmenes, no he empezado todavía ni siquiera con los
años cubanos, mucho menos con los años nicaragüenses, pero esto es importante para
nosotras dejar plasmadas nuestras experiencias, hablo ahora como generación, no solo como
individuo y seguir trabajando para la mujer. A mí me parece que una de las lecciones de
estos años, los últimos diez, quince años, han sido muy grandes, ha habido muchas
lecciones pero me parece que quizás entre todas lo más importante, desde mi punto de
vista, es que tenemos que haber aprendido, no sé si lo hemos hemos hecho o no, pero
deberíamos haber aprendido, es que todo movimiento o partido, que proponga cambiar la
sociedad y no tome en serio realmente todos los grupos humanos, todos, la mujer, las
etnias, los homosexuales, las lesbianas, los viejos, los niños, o sea todos los grupos
absolutamente, no actuar en nombre de ellos, sino que ellos tengan voz propia y su cuota
de poder, si no no vamos a alcanzar un cambio duradero. A mí me parece que esa es la
lección principal de estos años, de los fracasos, de las pérdidas. Estoy metida en
trabajar en ese sentido, en escribir, analizar, juntarme con otra gente, hablar de esas
cosas, ver juntos cómo o dónde nos
traicionamos a nosotros mismos y donde podemos hacer distintas las cosas o por lo menos
ayudar a apoyar que nuestros hijos, a nuestros nietos, para que lo hagan de otra manera la
próxima vez.
Cuál sería el mensaje final de Margaret Randall para las y los lectores de Páginas Verdes?
Que viven en un país bellísimo, de una
riqueza de paisajes de cultura, de lenguaje, de poesía, de comida, de música y magia y
que por favor no lo desperdicien, que hablen y reflexionen sobre esto, que sigan
trabajando, que sigan tratando de rescatar lo mejor de los años gloriosos y trabajar en
un proyecto presente y futuro digno de este pueblo, que yo amo como si fuera mío.
Entrevistó: Ximena Ramírez González