Intercambio de impresiones con un gran amigo de Nicaragua que se regresa a su país con la satisfacción del deber cumplido, se trata del General Luis Smith, Agregado Militar de México, hombre culto y dedicado a la vida castrense desde la edad de diez y seis años. Cuenta con 35 años en la carrera militar, viene de una familia de militares (padre, tíos, sobrinos) General Smith, cuéntenos acerca de su vida en las fuerzas armadas...

Desde que nací la educación recibida de mis padres fue orientada a la educación militar, mi experiencia militar se remonta a temprana edad. Es algo que traigo muy adentro y me gusta mucho mi trabajo. Una vez que terminé mi bachillerato en 1963, mi padre me ingresó al Heroico Colegio Militar. Me gradué en 1969 y posteriormente salí, como todos los recién graduados, con el rango de sub teniente. Me fui a iniciar mi nueva vida entregándome de lleno a las fuerzas armadas. La educación de mi padre fue la de ser siempre un hombre recto, honesto, íntegro y esa es parte de la actitud que debe llevar todo militar. Así empecé a recorrer la República Mexicana, comencé en Colima, luego estuve en el DF, después en Mérida, Yucatán –donde por cierto tuve muy gratas experiencias-. He tenido una vida familiar muy unida, fuerte. Para mi el núcleo familiar es sumamente importante. Mi mujer, Rosalinda y mis tres hijos, las dos mayores, ya casadas, y una de ellas me ha dado la mayor felicidad con dos nietos, ellos y mi hijo varón, constituyen mi máxima alegría. Fui en ascenso en la vida militar y continué viajando por la República de México. Laboré en la Secretaría de Defensa y participé en dos operaciones contra el narcotráfico, donde tuve grandes experiencias. Un aprendizaje constante sobre cosas nuevas en un ejercito que está en paz, es realmente muy interesante. Ser miembro de un ejército que está al cuidado de su pueblo, presto a defender su soberanía contra cualquier agresión, es muy halagador. Nuestro empeño es hacia dentro, hacia la sociedad mexicana. Y todo lo que se hace trae una enorme satisfacción personal. En un ente organizado, donde participan muchos hombres con diversos conceptos, ideas diferentes, para lograr objetivos comunes, al fin de cuentas, se da uno cuenta que tenían un pensamiento similar, cual es el bienestar de la sociedad y de nuestra patria. A veces es necesario sacrificar mucho, a la misma familia, para la consecución de metas precisas.

¿General Smith, Nicaragua fue su primera misión en el exterior?

Mi primera misión en el exterior fue precisamente Nicaragua y ha sido maravilloso, muy grato. Cuando el Mando me comunicó que vendría a este país hermano me alegré mucho. Siento que lo mas reconfortante de todo es que al llegar encontré a gente con el corazón abierto, gente sincera, hospitalaria. Puedes llegar a países donde la diferencia cultural y de hábitos sea marcada, simplemente donde el idioma sea una barrera que impide la comunicación con los demás, en ambas vías y eso aquí en Nicaragua no pasó. Hubo un acercamiento enorme con las fuerzas armadas nicaragüenses, ellos con su formación –donde ejerce influencia la formación castrense cubana- y nosotros la propia, no obstante tuvimos unas relaciones muy cordiales. El gobierno mexicano, por conducto de su Ejército, ha otorgado becas a militares nicaragüenses para que estudien allá infantería, naval y diversas disciplinas castrenses. Hay varios nicaragüenses graduados en México, y otros cursando sus estudios actualmente en nuestro país.

Díganos, General, ¿existe un nuevo enfoque o espíritu -a nivel mundial-, de lo que son las Fuerzas Armadas y su misión de cara al nuevo milenio?

Yo clasificaría los ejércitos, de acuerdo a los ámbitos mundiales en que se encuentran. Hay ejércitos con recursos tecnológicos impresionantes, es el caso de los ejércitos del primer mundo. De alguna manera su doctrina la han ido cambiando, ya que su quehacer se limita –por lo general- al ámbito nacional, la salvaguarda de su integridad y en el internacional a la protección de los espacios vitales, y eso les toca a ellos (Francia, USA, Inglaterra, etc.). Los ejércitos del tercer mundo, que están aún en procesos de tecnificación, de consolidación, de institucionalización, su nivel tecnológico es otro y el papel que juegan es distinto. A nosotros lo que nos mueve más es el espíritu nacionalista. Ese espíritu nos hace mantener la frente en alto y ser dignos ante la opinión internacional. Estos ejércitos están abocados a la defensa de los intereses nacionales de cada país, sin intereses expansionistas y por el bienestar social. Nuestros ejércitos se preparan siempre para cualquier eventualidad que venga de afuera, pero su quehacer cotidiano es otro, es el de velar por el bien del pueblo, de sus instituciones, y que satisfactorio es saber que uno hace algo por su pueblo y que el mismo lo ve como garante de sus derechos. Nuestro Ejército trabaja arduamente en el desarrollo de áreas sociales, en tareas de salvamento y rescate como lo hicimos acá en Nicaragua recientemente con ocasión del desastre del Mitch, apoyando fuertemente a las comunidades. Anualmente, el Ejército Mexicano, dedica un tiempo para llevar a cabo operaciones bélicas, pero el resto del año, tres o cuatro veces, lo dedica a organizar brigadas de voluntarios para ir a las regiones más apartadas de la República Mexicana donde lleva desde alimentación hasta desarrollo integral de comunidades necesitadas. Cada ejército tiene sus prioridades, que son sus necesidades de desarrollo nacional.

Recientemente, luego de la tragedia del huracán Mitch, el gobierno y ejército Mexicanos se hicieron presentes al área centroamericana, quisiéramos desde Páginas Verdes, rendir nuestro modesto homenaje a su labor. Podría usted sintetizarnos dicha colaboración?

La actividad en la fuerza de tarea “Nahua” se volvió conjunta con la de la Armada de México. Ellos orientaron su esfuerzo al transporte de la ayuda brindada por el Gobierno Mexicano. Lo fundamental luego de ocurrida la tragedia fue salvamento y rescate de los ciudadanos afectados por la misma, luego la instalación de la ayuda en los campamentos y refugios para alimentar a esa población que había quedado en la más absoluta indigencia, se les brindó alimentos calientes dos veces al día y atención médica a todos los refugiados. Hicimos una enorme cantidad de vuelos de reconocimiento y ayuda, se dieron un total 6835 consultas médicas y se atendieron casi 37 mil damnificados de diversas formas. Otro esfuerzo relevante fue el apoyo conjunto con las fuerzas armadas nicaragüenses con las que trabajamos hombro con hombro para mitigar el dolor de las víctimas de esta terrible tragedia. En resumidas cuentas le puedo asegurar, Ximena, que las experiencias resultantes de haber convivido con el pueblo nicaragüense han sido inolvidables.

Su mensaje para los lectores de Páginas Verdes?

Pronto me retiro de Nicaragua, ya que mi misión acaba. Me voy con el corazón roto, porque me entristece dejar a este maravilloso pueblo. Dejo amigos entrañables. Me voy con dolor, pero con la satisfacción de haber cumplido mi servicio tanto a México, como a la sociedad nicaragüense. Para Ud. Ximena y para Páginas Verdes todo mi agradecimiento por esta oportunidad de dirigirme a sus conciudadanos, les deseo muchos éxitos y que continúen brindando su importante labor informativa. Confiemos en el futuro y hasta pronto.

Entrevistó Ximena Ramírez González.          

 

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