Compartimos con Uds. esta
interesante charla con el extraordinario literato, escritor, novelista, cuentista, se
trata de un erudito, nuestro queridísimo Lizandro Chávez Alfaro, descubramos su vida y
su obra. Además de hombre de letras poseedor de un fino humor, fue también diplomático
importante, ocupó el cargo de Embajador de Nicaragua en Hungría durante varios años.
Estudió y vivió mucho tiempo en México igualmente en Costa Rica, Lizandro, quisiera que
usted le cuente a nuestros lectores cómo llega usted a la Literatura, cómo empieza a
escribir, qué lo impulsa, qué lo compele a narrar, a contar?
Me inicio en la literatura en mis años de adolescencia y como tantos otros escritores comencé escribiendo poemas, publicando poemas. Luego hubo un momento en que fue mi sentir que la poesía me constreñía a problemas personales muy subjetivos y que la prosa narrativa era una manera de liberarme de toda esa problemática individual para explorar otros mundos que no fuera exclusivamente mi subjetividad. Eso fue lo que fundamentalmente me lanzó a la prosa narrativa. Mi primer experimento ya puesto en letras fue un libro de cuentos escrito en 1960 con el que tuve el honor de ganar el premio Casa de las Américas en 1963. Eso me orientó definitivamente a la prosa narrativa. Me abrió otros horizontes, ya que fue el primer libro publicado, mejor dicho traducido a otros idiomas y publicado en distintos países de Europa, principalmente. Todo eso significó un panorama diverso.
Cuándo, se convierte ya en un clásico de la literatura
nicaragüense Los Monos de Santelmo, en qué momento de su vida y en qué etapa como creador literario?
Como decía antes el premio Casa de las Américas lo gané en 1963 y comenzó a llegar a Nicaragua por distintas vías, era un período completamente diferente el que vivíamos en Nicaragua. Fue admitido como lectura en muchas escuelas de formación secundaria y formación universitaria. Eso también fue abriéndome otro panorama y abriéndome sobre todo un nuevo espacio ante el lector nicaragüense que era uno de los que a mí más me interesaba. Claro que siempre me ha interesado el lectorado de toda América Latina, pero muy particularmente el nicaragüense, ya que muchas alusiones llevan ese nombre, el de Nicaragua. De modo que fue para mí importante, el poder abrirme ese nuevo espacio en el lectorado nicaragüense.
Cuáles otras obras han sido
publicadas y cuál está en perspectiva para editarse o para terminar de escribirse?
He escrito al menos 6 obras en prosa narrativa. Tanto cuentística como novelística. Todo eso se ha publicado en español. Algunos en México, otros en Costa Rica, otros en Nicaragua. Actualmente tengo concluida una novela en la historia de la literatura narrativa nicaragüense, acaso sea la primera novela que ocurre en Bluefields, Nicaragua, lugar donde nací, mi tierra natal. Para mí sería completar todo un circuito, si esa obra se publicara en el mismo Bluefields a cargo de una institución que se llama URACAN (Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa del Caribe Nicaragüense).
En qué momento de su vida se viene
a vivir al Pacífico y qué tan ligado a continuado usted su vinculación con el
Atlántico y con el regreso a las raíces, a los orígenes fundamentales?
Hice mi primaria en el Colegio Moravo de Bluefields. Mi secundaria la hice en el Colegio Cristóbal Colón de la ciudad de Bluefields. Luego vine al Pacífico. Pocos años después como efecto de mi vocación por la pintura hice una exposición de retratos de músicos, que ahora anda extraviada, quien sabe dónde está, pero alguien se la robó. No sé con que propósito. Esta exposición la hice en lo que en aquellos años se llamaba el Liceo Lola Soriano. En el Liceo tenían lugar muchas actividades, ejemplo: la Orquesta Sinfónica de Nicaragua hacía sus ensayos. Ese fue uno de tantos motivos. El principal motivo fue el Décimo Aniversario de la Fundación del Liceo Lola Soriano. Hice la exposición de retratos de músicos. Exposición que me valió la beca para ir a estudiar pintura a la Academia de San Carlos, en la ciudad de México. Tuve un período de indecisión, entre ser pintor o escritor. Finalmente me decidí por ser definitivamente, claramente, vocacionalmente, escritor.
El hombre y su compromiso con su
país, con la sociedad, con los intereses de su pueblo; el literato, el escritor
comprometido con la realidad de su gente, ¿Cómo llega usted a ser Embajador de Nicaragua en Hungría, Lizandro?
Eso fue un largo proceso en aquellos años posteriores al 79. Tenía mucho interés, entre muchas otras cosas en ir a hacer la recopilación de todos los documentos que existían en distintos archivos tanto de Inglaterra, como de Belice, Jamaica, como de otras partes del mundo, recopilar los documentos primarios sobre la historia de la Costa Atlántica de Nicaragua, o sea la Costa del Caribe nicaragüense. Con ese motivo había solicitado el apoyo de una beca de uno de esos organismos Europeos, creo que era ASDI (Asociación Sueca para el Desarrollo Internacional). En ese momento el mismo gobierno nicaragüense me dijo que sugiriera algún nombre para que fuera a hacer esa investigación. Inmediatamente sugerí el nombre de Don Germán Romero Vargas. Yo lo hubiera hecho con otro propósito. El lo hizo con un propósito estrictamente historiográfico, puesto que esa fue la carrera en la que él se preparó en Francia. Reunió muchos documentos que ha publicado, muchos ensayos sobre los orígenes de la negritud en Nicaragua, que equivocadamente se piensa que la negritud, única y exclusivamente nos viene por la Costa Caribeña y eso es absolutamente falso, porque la negritud expresada tanto en el negro propiamente africano, esclavo, traído para trabajar en las minas, por ejemplo, en las minas de las Segovias, en la Antigua Segovia y en la Nueva Segovia, hubo mucha mano de obra negra. De ahí derivó lo mismo que en los cultivos de cacao, del Istmo de Rivas, de Granada hasta Rivas. Todo eso fue creando la negritud que es común a toda América Latina, es decir, somos profundamente mestizos, mestizos también fue España, mestizos de celtibros, de moros y de tantos otros; en esa misma línea nosotros también somos continuadores de ese profundo mestizaje cultural.
En nosotros están más pronunciado, digo, en los latinoamericanos claro, está presente tanto lo ibérico como lo africano y lo indígena, por supuesto, que era la raíz. Todo eso es lo que está magníficamente expresado en los trabajos, en las investigaciones, de Don Germán Romero Vargas. Por otra parte, que bueno que él haya sido nombrado para hacer esa investigación. En aquel momento a mí se me indicó, que yo era más necesario en llenar un hueco que la diplomacia tenía en aquel momento y hacía ya varios años en Hungría. Acepté el nombramiento de Embajador en Hungría y estuve ahí varios años, en el período crítico del desmoronamiento del socialismo europeo, tanto en la Unión Soviética como en todos los países socialistas europeos. Me tocó vivir muy de cerca eso. La primera gran fuga de los Alemanes, de lo que se llamaba la República Democrática Alemana, que pasaban por Hungría para ir hacia Austria o para otra parte. Lo que quiero expresar es que a mi me tocó en aquel período vivir todo ese primer sonido, ese primer traqueteo de el desmoronamiento de el orden socialista. Regresé o fui llamado después de varios años, estaba de nuevo en Nicaragua en 1989. Lo demás es historia, lo que ha ocurrido en Nicaragua, me refiero. Lo que a mi persona toca, estuve como Embajador presenciando todo ese proceso de desmoronamiento del orden socialista.
Una experiencia singular, única en
la historia, Lizandro. ¿Cuáles serían sus consejos para los escritores noveles de
Nicaragua, para los muchachos jóvenes que están estudiando, acercándose a la
literatura, escritura, al cuento, a la poesía, en esta Nicaragua tan convulsa, nada
fácil, en la que nos cuesta tanto aprender a convivir entre nosotros mismos?
El primer consejo fundamental para mí, para cualquier persona que decida dedicarse a la literatura es que se convierta en un gran lector, para todo aspirante a escritor su primer deber, debe ser ante todo un gran lector. Todo el que pretenda en algún momento de su vida convertirse en escritor de cualquier género literario de que se trate o le interese, debe ante todo convertirse en un gran lector y saber en su momento, particularmente en los períodos de formación juvenil saber admitir a quienes les pueden servir de maestros por escrito y aprender de ellos a profundidad. Eso sería mi fundamental consejo para un joven escritor.
Cuál sería su mensaje para los
lectores de Páginas Verdes?
Ante todo, creo que lo que debemos de atender en este momento es la organización de la Sociedad Civil en Nicaragua. Evitar por todos los medios volver a caer en esos terribles y durísimos experimentos de orden autoritario. Debemos dejar eso en el pasado y pasar a un nuevo período en el que deben instalarse definitivamente entre nosotros los hábitos democráticos, la presencia de la Sociedad Civil como elemento fundamental. Creo que eso es el elemento esencial.