Javier Muñoz

“Somos una Asociación de Hombres que luchan contra la Violencia”

Javier Muñoz López y Edgard Amador Mayorga, miembros fundadores de la Asociación Grupo de Hombres Contra la Violencia. En primer lugar Javier cuando surge su organización, cuáles son sus objetivos y cuáles han sido sus logros más significativos?

Nacimos en julio de 1993. Surgimos como un pequeño grupo de hombres que estábamos luchando o pensando en que la violencia intrafamiliar no era una problemática únicamente para las mujeres sino que también los hombres que somos los principales que ejercemos la violencia, también sufrimos sus consecuencias. A partir de ese planteamiento como grupo de hombres venimos trabajando en contra de la violencia intrafamiliar y hemos decidido trabajar como hombres, porque aquí hay un trabajo de movimiento de mujeres fuertísimo en Nicaragua, que se ha venido desarrollando durante muchos años, pero faltaba la otra parte, los principales protagonistas del acto de violencia, que somos los hombres.

Pensamos que como organización podríamos incidir en la actitud, en la forma de pensar de los hombres, en evitar la violencia, en buscar otras formas de relaciones más justas y casualmente esos son los objetivos de nuestra organización, cambiar el comportamiento y nuestros pensamientos, las concepciones que tenemos de las relaciones entre hombres y mujeres y entre personas adultas y jóvenes o menores de edad.

El cambio de estas relaciones de poder para nosotros es fundamental, para poder vivir realmente  una vida sin violencia, para poder vivir una auténtica vida humana, ser como hombres realmente felices y auténticos y no seguir siendo los superiores o los mandadores, los dominantes, los que controlan todo.

El 20 de mayo del año 2000 iniciamos la conformación de la Asociación de Hombres Contra la Violencia, que es una expresión organizada más amplia, más abierta a nivel nacional, porque el grupo que inició en el 93 era un grupo específicamente en Managua, muy pequeño y que a estas alturas pensamos que ya es hora de que otros hombres se integren a trabajar con nosotros y comencemos a abrir capítulos en el resto de Nicaragua. Contamos con la presencia de 59 hombres de todo el país, en esa fecha que nos constituimos como asociación. Tenemos una Junta Directiva conformada por 7 miembros  y un Consejo Asesor, inclusive donde hay mujeres participando, porque somos del criterio que no podemos contribuir un hombre nuevo  desde la perspectiva de los hombres siempre, porque entonces contribuiríamos otro macho igual como el que existe ahorita. Con la presencia de las mujeres y con la participación de las mujeres en la construcción del hombre nuevo garantizamos que vamos a construir algo diferente y mejor para la humanidad.

Edgard cómo se les ocurrió a ustedes conformar esta asociación y cuál es la característica fundamental que tiene la misma.

Primero partimos de nuestra propia vida, revisando nuestra forma de pensar, de sentir, de actuar y viendo como los hombres no somos coherentes en estos tres aspectos de nuestra vida, de nuestra personalidad. En base a nuestras reflexiones comenzamos a compartir los cambios que estamos logrando en nosotros, que éramos capaces de cambiar, que éramos capaces de ser diferentes, sin que eso significara renunciar a nuestra masculinidad, sino de que ser hombres diferentes éramos realmente más felices así, descubrimos espacios, compartimos temores, inseguridades que tenemos los hombres, que generalmente no son motivo de discusión ni de tapete en ninguna conversación.

Nos dimos cuenta que podíamos elevar nuestra calidad humana y conocernos mejor y amarnos mejor a nosotros mismos y por ende a las mujeres y a la niñez. Fue un descubrimiento en nosotros mismos, al que nos alegró muchísimo y comenzamos a compartir, pero poco a poco queríamos como quien dice dar esa nueva que era para nosotros a otros hombres y comenzamos a participar en talleres y capacitaciones donde habían hombres como nosotros que se entusiasmaban por esa temática y que exigían de nosotros un mayor seguimiento, un mayor apoyo, porque el grupo de Managua se estaba consolidando un poquito y se esperaba de nosotros muchísimo, pero el hecho de no tener una personería jurídica ni tener un respaldo, una base económica, sino trabajamos militantes voluntarios nos impedía a veces muchas actividades, aunque si tuvimos cierta presencia en los medios de comunicación, tuvimos bastantes espacios donde compartíamos con las mujeres que están trabajando en la temática de género y nos fuimos enriqueciendo siempre con las exigencias de parte de las mujeres y otros hombres de que teníamos que salir un poco de esa clandestinidad, teníamos que tener una presencia más activa inclusive de la nación y una denuncia más persistente entre todas las violaciones, a la integridad  y a los derechos de las mujeres.

En este esfuerzo por responder a la exigencia es que nos fuimos planteando conformar la asociación de la que le hablaba Javier.

Cuál sería su mensaje Javier Muñoz López para las y los lectores de Páginas Verdes en torno a la violencia intrafamiliar y a que si existen maneras de cambiarlas y manera de transformarnos nosotros como seres humanos en verdaderos  seres humanos.

Nosotros como hombres, principalmente dirigidos a los hombres que somos los principales protagonistas de la violencia, debemos de lograr cambios, porque eso nos va a garantizar que vivamos auténticamente felices y que aprendamos a reconocer que como hombres también tenemos la capacidad de amar, de ser afectivos, de ser tiernos con las demás personas y en este caso me atrevería decir que nosotros los hombres somos los principales destructores de la naturaleza, no solamente de la destrucción física de la mujer o emocional de la mujer o de la niñez, sino también de la misma, del mismo ambiente de la naturaleza, somos los principales agresores de esta. Pienso que si logramos cambios personales, cambios que nos van a ayudar a mejorar nuestras vidas, significa también respetar la naturaleza, aprender a respetarla y aprender a vivir con ella, compartir todo lo que existe en este mundo sin destruir, sin desaparecer, sin violentar, ese sería el mensaje fundamental para mí, porque vivamos en paz, pero también en respeto y logrando un equilibrio entre mujeres, hombres, entre personas adultas, niños y niñas, entre las naturaleza y el ser humano.

Edgard con respecto al alcohol como un elemento desencadenante de la violencia intrafamiliar, sus reflexiones al respecto.

A través de unas investigaciones que hemos hecho, nos hemos dado cuenta que el alcohol no es el causante para la violencia, pero si es un desencadenante como dice usted, es como el motivo que a veces justifica o dictara, o se pretende que a través del alcohol justificara muchas de nuestras acciones y formas de agredir a la mujer y a la familia. Estamos claros que el alcohol y el consumo del alcohol tiene mucho que ver con la concepción machista de nosotros, en donde se nos enseñó que para ser hombres teníamos que ser viciosos, ser mujeriegos, ser bueno a todo, sobre todo a los vicios. Al revisar nosotros nuestra propia identidad y saber que hay otra forma de ser hombre, más auténtica y más positiva, estamos revisando nuestra propia forma de revivir en sociedad y como somos capaces de reunirnos con otros hombres sin tener que beber alcohol o hasta tener reunión entre nosotros sin que exista de por medio la mujer, sino que nosotros podemos también compartir, intimar, ser amigos y a pesar de que para la sociedad eso a veces no es muy entendido. Muchas veces hemos sido criticados, primero, porque hemos querido ser hombres diferentes y se pone en duda, pues si no estamos contentos de nuestra hombría y después porque nos reunimos sin mujeres y sin licor, bueno, a qué nos reunimos. Nos ha tildado inclusive de estar promocionando ciertas conductas que según la sociedad están reñidas contra  nuestra masculinidad. Pensamos que vale la pena enfrentar cualquier tipo de críticas y dudas, si estamos seguros de que eso nos ayuda a crecer, a ser felices y a ser felices a los que nos rodean.

Su mensaje para los lectores de Páginas Verdes Don Edgard.

Otra cosa que pensamos es que nosotros los hombres a pesar de que somos machistas en uno u otro grado, somos diferentes. Hemos aprendido a ser diferentes, a amarnos diferentes, a expresarnos de manera diferente el cariño que nos tenemos , que somos capaces de tenernos entre nosotros. Respetando esas diferencias vemos la importancia que tiene la naturaleza la diversidad, la que existe y como todo aquello que tiende a romper con esa diversidad, con esa riqueza de la naturaleza nos empobrece, nos empobrece la vida y empobrece el mundo que habitamos, que es el respeto a las diferencias y al amor. La celebración de esas diferencias nos va a  ayudar a ser hombres intregrales, más completos.

 

Entrevistó: Ximena Ramírez González. 

 

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