Ernesto Díaz Brenes
                 

Ernesto Díaz Brenes, Pintor de origen nicaragüense que se radicó en Colombia durante muchísimos años y quien nos honra con la infinita felicidad de estar de regreso en su tierra natal. Conversaremos con él acerca de cómo se inicia como pintor en Colombia, sus primeros " pinitos" en pintura, sus maestros, los motivos de su pintura, sus estudios académicos y desarrollo  profesional.

En Colombia es donde me formé efectivamente como pintor. Anteriormente en Nicaragua sentí la inclinación cuando era muy niño, en ese tiempo estaba en boga un pintor que se llamaba Juan Fuch, era el que pintaba todos los techos y paredes de la Basílica Menor de la Iglesia de San Antonio y también pintó en la Catedral Antigua que todavía hoy se pueden ver en la parte de arriba unos frisos que hay pegados al techo, todavía se pueden ver algunos restos a pesar de que el sol ha hecho muchos daños, ya que está eso casi a la intemperie. Recuerdo que iba a mirar a Juan Fuch pintar a San Antonio todos los días y me quedaba con la boca abierta mirándolo. Un día me preguntó: ¿“chavalo, qué haces ahí mirando”? Le dije que yo quería ser pintor como él, que quería pintar, que lo deseaba de verdad. El se interesó en lo que le dije y a partir de ese momento pasaba horas con Fuch aprendiendo de su oficio de pintor, vivíamos a tres cuadras de San Antonio, él platicaba conmigo y me enseñaba a preparar la tela. Juan Fuch fue mi primer maestro, aunque de una manera informal y él me enseño algunas cuestiones sobre el color, cómo mezclar, cómo hacer la proporciones de los vehículos que se utilizaban para que el color quedara más aguado, menos aguado, más tenso, etc.  

Posteriormente, en Costa Rica conocí a un escolapio: Severino Ubiera, él hubiera sido un gran pintor,  pero cambió su vida totalmente porque optó por ser sacerdote, en ese tiempo era lo que le llamaban un hermano, que ocupaba un rango inferior dentro de la Comunidad de los Escolapios, quiso ser sacerdote, le tocó dejar la pintura, él me encaminó de una manera más directa, más académica, más formal dentro de la pintura, a interpretar mejor la naturaleza, todos los signos, hasta emplear un lenguaje propio. Finalmente, en Colombia el pintor David Manzúr quien es uno de los pintores más reconocidos de ese país, a nivel nacional e internacional. En el taller del Maestro Manzur, estudié de manera formal, definitiva, completa. Estuve con él cinco años estudiando. Con él aprendí la técnica, los conceptos, todo lo que concierne al dibujo, pintura, historia del arte, lo que implica un taller completo, lo que debe aprender  un estudiante, un aprendiz.. Definitivamente aprendí a emplear el lenguaje, el color. Comencé a hacer mis primeras exposiciones. Traté de mantener un vínculo con Nicaragua enviando obras. La fuerte actividad comercial se empezó a desarrollar en Colombia en las galerías, en instituciones culturales y particularmente en mi propio taller. Creo que Colombia es un país con una enorme tradición cultural, tiene mucho que ofrecer a los que están empezando su carrera artística, mi experiencia me dice que no es necesario buscar los países que tradicionalmente han sido los rectores de la cultura y creo que ya es hora de mirar nuestros países latinoamericanos, por ejemplo Colombia, entre otros más que tienen una gran riqueza que no ha sido descubierta.

Cuál es la temática de su pintura, qué puede definir a Ernesto Díaz Brenes, como pintor, como Maestro creador?

En primer lugar soy eminentemente figurativo, opuesto totalmente al abstraccionismo.  En segundo lugar la figura humana que es parte del figurativismo  es esencial en mi obra, especialmente la figura femenina, muy rara vez  a no ser que  sea un tema relacionado con Cristo, aparece una figura masculina. Generalmente la figura aparece en un contexto de composición con abundancia de veladuras y transparencias que podrían ser la tercera característica de la obra y finalmente algunos elementos que recuerdan que soy nicaragüense, que nací aquí y aquí he vivido. El lago, las barandas de la vieja Managua, todos esos elementos, el azul en los cuadros siempre, es algo muy característico, por otra parte también son los bodegones, ellos también tienen ese sello inédito que en Colombia ha sido muy celebrado, ha gustado mucho e inclusive hay regiones donde los bodegones son más apetecidos que la figura humana, y en otras ocurre al revés. Tengo dos grandes públicos.  Técnicamente el óleo y el acrílico es lo que más empleo, muy poco dibujo, muy poco material informal, básicamente el lienzo, el óleo, el acrílico empastado utilizando la transparencia. Los materiales son formales y tradicionales.

¿En cuántas exposiciones colectivas o personales participó usted en Colombia y en qué años vivió allá?

Viví más o menos desde antes del terremoto de diciembre del 72 hasta el 97, año en que me regresé a Nicaragua.  En ese lapso hice toda mi vida de pintor. Participé en exposiciones colectivas y personales en distintas ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla.- He participado en cerca de veinte o más exposiciones. No llevo bien ese dato escrito, como no he llevado bien el archivo de los cuadros, solamente en  Colombia. Cuando me pedían certificados, entonces el cuadro se registraba con todas las de la ley en una notaría pública con el nombre del comprador, la fotografía del cuadro y el sello del notario.  A mí me han criticado mucho ese descuido, el no saber dónde están las obras y el no llevar el récord de catálogo y de todo.  He visto pintores que sacan un paquete, un baúl lleno de todas esas cosas, yo desgraciadamente no tengo todo eso, porque he sido muy descuidado, yo los regalo, mi esposa mandó a imprimir por segunda vez el catálogo, pero yo ya no tenía ninguno. Yo entiendo que es un error porque eso es muy importante para muchas cosas, cuando uno se va a presentar por primera vez, se muestran fotografías, catálogos, todo ello es muy importante. En resumidas cuentas yo pienso que la presentación del pintor es su obra, se ve la obra y se valora realmente su trabajo, su academia, su técnica.

Su puerta de entrada en Nicaragua fue la primera exposición que se llevó a cabo en el Palacio de la Cultura en Marzo del 98. Sus comentarios al respecto?

En general para mí fue buena porque fue mi “presentación en sociedad” en Nicaragua y fue Pablo Antonio Cuadra quien me la hizo en la Prensa Literaria y éste mismo texto fue el que se incluyó en los catálogos, a él le encantó mi obra cuando se la mostré el día que le solicité que me hiciera la presentación, pues para mí Pablo Antonio Cuadra es de las personas con mayor autoridad en Nicaragua como poeta, como creador, como persona, en fin es un genio polifacético. Me sentí muy honrado que me hiciera esa presentación. Por ese lado todo muy bien. A la exposición la asistencia fue buena.Tuvo excelente acogida de parte del público, de la crítica y de los medios. A partir de esa exposición se fue divulgando la obra y duró más o menos un mes expuesta.    

Para ver y adquirir sus obras, dónde puede acudir el público? Alguna exposición próxima en la que usted vaya a participar?

En mi casa taller, ubicada en Lomas de Villa Fontana, del semáforo del Club de Villa Fontana una cuadra al este, una y media al norte y media al este y en la Galería Génesis. Esta es una exposición colectiva de arte sacro, específicamente de Cristos, para la Semana Santa, en la Galería Josefina. Un cuadro que representa el misterio pascual, la muerte y resurrección de Cristo que ha sido mi tema favorito, en muchos murales.

Bellísimo Ernesto porque usted tiene un gran dominio de la luz, del colorido, de las formas, de la transmisión de sentimientos a través de sus pinturas.

Ese ha sido uno de los puntos claves para los murales porque todos los murales que creado, son trece. En Colombia hay 12 y en Nicaragua hay uno, en la nueva Catedral, en el bautisterio de la Catedral está el bautismo de Cristo, un tríptico en donde se muestra primero como una catequesis que es el Santuario mostrando al Cordero de Dios que se acerca en la oscuridad luego el propio momento del  bautismo y finalmente el  Cristo ya bautizado y limpio que sale a entregarse a los demás. Ese tipo de secuencia lo he utilizado en casi todos los murales que tengo en Colombia que son más que todos en instituciones de tipo religiosos, en Iglesias, en colegios religiosos de los Salesianos.

Los Salesianos han sido una de las comunidades religiosas que más han acogido mi obra y más la han entendido Parece que pensamos muy similar y a ellos les ha gustado mucho esa manera de interpretar estas ideas que yo tengo. Inerpretar por medio de la pintura, del color y de la luz. En el catálogo de mis obras está la lista de los murales, en la parte de atrás, aparecen varios que inclusive hay algunos que están en edificios que son patrimonio nacionales, lo que constituye un gran logro. Para mí fue un gran honor semejante reconocimiento siendo extranjero. Hay unos pintores de excelente calidad que uno tiene que “quitarse el sombrero” ante ellos,  que son excepcionales,  por ejemplo, el Maestro Manzúr.

Tengo entendido que usted realizó el retrato del Cardenal Miguel Obando y Bravo con ocasión de su treinta aniversario, dónde está expuesto ese retrato?

Está en el auditorio de la UNICA, Universidad Católica, es un retrato de grandes dimensiones, con dos metros de alto y uno cincuenta de ancho, está de cuerpo entero con la mitra, el básculo, los ornamentos sagrados, con la actitud de pastorear al rebaño, captando la idea de los treinta años de ser el Pastor de la iglesia de Nicaragua. El retrato es otra de las facetas mías que mucho me gusta, lo he trabajado bastante y lo hago con mucho agrado. Actualmente estoy pintando un retrato de grandes dimensiones de las cuatro hijas de Edgard Tijerino "las Tijerinitas", con toda la fantasía de las veladuras, el lenguaje de las alas, las barandas, todas esas cosas que es el lenguaje mío, ahí dentro de la atmósfera mágica que siempre ha sido clave dentro de la obra. El retrato para mí es una interpretación de la realidad no una toma fotográfica.

Cuáles serían sus palabras finales para los pintores jóvenes de Nicaragua, para los muchachos que recién se inician en la pintura?

Que tienen que pintar todos los días porque si no, no  llegarán a ningún lado, esa es la clave, no solo cuando les llega inspiración, que en la medida que pasan los años la inspiración va llegando menos, hay que trabajar todos los días porque para pintar se necesita el otro aspecto que es la disciplina, por muy bueno que uno sea si no hay disciplina no hace nada, no va a tener una coherencia en el trabajo, un seguimiento.

  Entrevistó: Ximena Ramírez González.

 

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