Darío Sarmiento                                                                                                                    Páginas Verdes

“La Casa del Vino en Nicaragua ofrece variedad en vinos franceses, reconocidos por su calidad”

Darío Sarmiento de origen colombiano, nicaragüense de corazón, quien ha montado hace pocas semanas un nuevo concepto para degustar y comprar excelentes vinos franceses, llamado La Casa del Vino, ¿Cómo surgió este espacio para estimular la cultura del vino?
La idea de la Casa del Vino nació del hecho que mi familia ha tenido en Colombia  el negocio de la importación de vinos franceses por varias generaciones, así como de la importación y distribución de otros licores. A muy  temprana edad aprendí a que me gustara tomar un buen vino. En Nicaragua existen algunos vinos muy buenos, otros no tan buenos, pero realmente no existía una variedad de vinos franceses, que son reconocidos por su calidad. Decidí que hay que ofrecerle a Nicaragua vinos con calidad de  excelencia, algo que se dejó de hacer, pero que es un producto necesario, porque no hay nada más que agradable que sentarse un grupo de amigos y tomar un buen vino y sobre todo ofrecer una variedad de los mejores vinos. La Casa del Vino está diseñada no solamente para ofrecer lo que tenemos, que es un buen vino de mesa francés para sentarse y tomar con las comidas a un precio muy razonable, pero de ahí vamos subiendo de acuerdo a lo que la gente quiera hasta llegar a lo mejor que es un Margeaux. Tenemos en la Casa del Vino un total de 37 marcas de diferentes vinos, todos embotellados, directamente de sus castillos y exclusivamente de la región de Burdeos.
Con respecto al embotellaje Darío, cuéntenos, qué significa el hecho de que el vino sea embotellado en castillos en Francia?
Esto implica una tradición y un amor desarrollado por varias generaciones de una misma casa, en una misma familia que por varios siglos, a veces, se han dedicado a la tarea de cultivar y producir sus propias vides, su vino exclusivo, con sus características particulares, y este vino es precisamente embotellado en el castillo de cada una de estas familias. Los diferentes vinicultores tienen sus tradiciones de cómo les gusta el vino. Muchos de ellos a través de los años han adquirido excentricidades se podría decir, de que el ramo de uvas tiene que ser de cierto peso, no puede tener sino todas las uvas de un mismo color o aroma, bien blancas o rojas, que si tiene una que esté medio pintona o que no esté del color, descartan el racimo completo, etc. El proceso del vino, de cómo se aplastan las uvas, qué tanto tiempo se dejan fermentar, si se dejan ocho, nueve días, para que adquiera un buen tan, o no, si el vino lo ponen en barriles de roble, u otro tipo de maderas, el tamaño del barril, esas son todas las cosas que cada agricultor ha desarrollado de acuerdo a sus tradiciones familiares, si es bueno o es malo, es difícil decir, pero sencillamente es la tradición del vino francés.
Por qué especializarse Darío, precisamente en los vinos de Burdeos, porqué en esa región de Francia en particular?
Primero, en mi opinión, los vinos de Burdeos son  los mejores vinos de Francia, porque el estado Burdeos posee una gran diversidad de vides, posee 57 apelaciones entre las cuales están los vinos más conocidos del mundo, los Margeaux, los vinos Santa Emilión, los diferentes vinos, hay mucha variedad y además uno no puede traer de todas partes. Como en todo negocio, mi experiencia, los que conozco  y mis amigos a los cuales les compro, están la mayoría en el estado de Burdeos, lo cual me permite ir y comprar cantidades pequeñas, debido a que los conozco, a que mi familia ha trabajado con ellos a través de  muchos años, me permiten ir y decir quiero quinientas botellas en vez de cien mil botellas que usualmente sus clientes les ordenan y me las venden al precio como si fueran para Colombia.
Usted hablaba de que cuando se esté en proceso de exprimir las uvas, muchas de ellas en los castillos se desechan o se descartan. Qué pasa con esas uvas y qué vinos resultan de ellas?
Muchos de estos vinicultores al descartar esas uvas para la producción de sus vino exclusivos, estas uvas tienen que ir a alguna parte, muchas de las grandes fábricas de vinos las compran, sin querer mencionar nombres y entonces salen los vinos que se llaman de fábrica, salen los vinos Saint Emilion, de Graves o los vinos de Medoc, con su año, en donde se ve la diferencia es  cuando uno mira la etiqueta de la botella dice embotellado del castillo tal o cual, o bien dice embotellado en la fábrica tal. Uno sabe que un vino que dice embotellado en fábrica obviamente es un vino que no ha perdido la calidad del vino francés, porque los franceses son muy estrictos en cuanto a su calidad de vinos de exportación, pero en las fábricas no tienen las tradiciones y posiblemente la estabilidad en el sabor que tienen los vinos de los diferentes castillos.
En Nicaragua existe la cultura del vino, sabemos tomar vino, disfrutamos del vino, a  juicio suyo, Darío, ¿qué hacer para incrementar esta cultura vinícola? 
Efectivamente Ximena, hay muchos nicaragüenses que conocen de vino y hay muchos que simplemente aunque conozcan se han resignado a tomar vino, porque en Nicaragua existe y se le ha hecho un gran mercadeo a los vinos de Concha y Toro y el vino de Concha y Toro, es el vino de Nicaragua, porque no hubo otra persona que estuviese interesado en traer otros vinos. Un vino de mesa francés es primero, más barato que el vino chileno en Nicaragua, segundo, la calidad es más estable, sin implicar que el vino chileno no sea muy bueno, pero uno puede comparar un escocés de Inglaterra con un escocés de otra parte y el escocés de Inglaterra simplemente es el que tiene la tradición que hizo lo que es el escocés. Francia hizo lo que es para el vino. Rusia hizo lo que es para el Vodka y así sucesivamente. Cada país tiene algo por lo cual es reconocido mundialmente por su calidad y Francia es reconocida por su excelencia en la calidad de sus vinos, sin querer decir que los vinos de otros países no sean buenos vinos.
Darío, ¿cómo  está mercadeando estos vinos en Nicaragua, cómo los adquiere el público?
El vino está empezando a ser distribuido en las diferentes tiendas de licores o sitios especializados. Muchos restaurantes empiezan a tener nuestros vinos franceses: San Juan de la Selva, Café de París, los grandes almacenes ya los empiezan a tener. El vino, por ejemplo, en la Casa del Vino se vende por botella, por caja, atendemos igual a todo el mundo, sea restaurante, sea individual, sea comercio o particular, para todos tenemos un solo precio, no hay precio especial para ma yoristas, queremos que el vino sea accesible a todo el mundo, a precios razonables. La dirección de la Casa del Vino es: del Teresiano, carretera a Masaya, ½ cuadra arriba, o bien, frente a Video Center. El teléfono es el 2703461 y 2703476. Otras de las modalidades de la Casa del Vino es que siempre tengo dos o tres mesitas con una botella abierta para que las personas degusten nuestros estupendos vinos, pueden probar los vinos que están siendo ofrecidos en ese día, o sea siempre tengo dos, tres botellas de diferentes vinos, los voy cambiando para que la gente llegue, pruebe una copita y vea la diferencia del sabor, del buqué, de la textura de los diferentes vinos. Esas son las giras que la gente siempre extraña, desarrollando reaprendiendo a tomar vino, porque el vino es un placer realmente tomarlo, no es simplemente un licor que se toma para acompañar una comida, se disfruta entre amigos, con queso y pan.
¿Algún comentario adicional con respecto al vino, Darío?.   
Una de las cosas que la gente se va a sorprender de estos vinos, es que cómo se pueden vender a precios tan favorables. La mayoría de estos vinos en Estados Unidos o en cualquier parte cuestan el doble y se acercan al triple. El motivo es muy sencillo, primero, porque debido a mi familia tengo la habilidad de comprar esos vinos a muy buen precio. Segundo, porque  en Nicaragua lo que he querido montar es algo que no sea tan exclusivo para no transferir el precio al cliente, mis costos son muy bajos y eso me permite mantener el vino a unos precios muy razonables para la gente, por ejemplo, una botella de  Margeaux en los Estados Unidos no baja de US $ 100 dólares, aquí cuesta US $ 30 dólares. Una botella de un Saint Emilión Grand Cru del 95, en Estados Unidos no baja de US $ 90 dólares la botella, aquí cuesta US $ 31 dólares. La gente se sorprende,. Entre mis clientes tengo varios guatemaltecos, costarricenses, que cada vez que vienen aquí, lo primordial que hacen es llegar a la Casa del Vino a comprar 4 ó 5 botellas de vino para llevárselas a su país, porque aquí con todo e impuestos le sale muchísimo más barato y adquieren la calidad que no se consigue en Costa Rica, ni en Honduras ni en Guatemala, en el único país que se podría conseguir, sería en Panamá, pero en el resto de Centroamérica estos vinos sólo en Nicaragua en la Casa del Vino, donde los invitamos a través de Páginas Verdes, a que nos visiten, los degusten y nos compren, serán bien venidos!

              

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