| Aurora Sánchez Nadal | ||
Aurora
Sánchez Nadal, quien se define en su tarjeta de presentación como ser
humano, mujer, periodista y escritora, introducción perfecta para una
mujer fascinante. ¿Cómo es que se viene a radicar a Nicaragua con sus
dos bellos hijos nacidos en Argentina? Llego en el año 80 a Nicaragua atraída por un nuevo mundo, por una nueva sociedad. Pensé que esa revolución podría ser la cuña perfecta para que se crearan mis hijos, Iván mi hijo mayor, tenía 12 años y Mayra tenía 6 años, escapándome de lo que sería una sociedad de consumo. Empecé a trabajar en el Ministerio de Educación, en lo que era el PRODECO, un programa de desarrollo comunal. Trabajaba en las comunidades en lo que era la participación de la comunidad a través del colegio, ahí estuve dos años. Luego pasé al PERME que era un programa de materiales educativos regionales, eso era financiado por Alemania Federal en aquella época. Estando ahí me mandan a Argentina a una capacitación, cuando llego a Argentina descubro que en Nicaragua no hay materiales para niños, estando en Nicaragua nunca me había dado cuenta de ello debido a la vorágine de esa década. Cuando regreso empiezo a crear una revista, en un momento se llamaba “Cachorrín”, pero Xavier Reyes, que en ese momento era Subdirector de Barricada, le pareció que era muy español, entonces quedó “Cachorrito”, pero era muy masculino, por ello quedó “Los Cachorritos”. Durante nueve años consecutivos editamos esa revista infantil, para mi fue el zumo del trabajo, porque fue una experiencia única, trabajar para los niños y con los niños, para ellos yo era una niña, me escribían: “¿cuántos años tenés, vas a la escuela, a qué grado vas?” Realmente yo llegaba a ellos a través de una niña. Una vez me preguntaron cuál era el secreto de la revista, les dije que no había ningún secreto. Lo que hacía era despojarme de mi mayoría de edad y me sentaba como una niña a escribir lo que yo deseaba a mi edad. Francamente fue una etapa muy rica en todo, tenía una amplia libertad, Carlos Fernando Chamorro me dejaba libremente sacar lo que quisiera. Trabajaba sola. Empecé la revista con Tito Chamorro, sólo trabajó tres meses. Luego de 9 años se cerró por falta de presupuesto. Pasé a redacción. Vino el burunbubum, que sacaron a Carlos Fernando de la dirección de barricada. Yo me quedé en Barricada. Eso fue para todos una traición, pero yo dije que esa no era mi guerra, yo era una simple trabajadora de un periódico. Organicé la página “De todo un poco”, que era un desastre. Un día me dijo el Chele Grisbi que me fuera a buscar noticias a la calle. Yo le dije que no, “yo no soy periodista, vos estás loco, como me voy a poner a escribir”, me dijo: “ te me vas a la calle”. Por ello digo que el Chele me obligó a escribir y me envició a la palabra. Ahí empecé a descubrir que me gustaba escribir. Me acuerdo la primera vez que me mandan a hacer una crónica sobre un eminente médico dermatólogo que había fallecido, que fue el que organizó el Hospital de Leprosos, vaya a hacer una crónica, medio muerta de miedo y con los consejos de Martita Ruiz logré hacerla. Aprendí el sabor rico de descubrir cosas, de encontrar algo novedoso siempre. Después que se cerró Barricada, sigo escribiendo. De qué se trata “Los Indalos Viajeros a la Eternidad”, es una historia que al mismo tiempo es una catarsis para ti en tu vida, no es así Aurora? Es mi primer libro, lo terminé el año pasado. Se presentó en el CIPRES. Luego salí para España a presentarlo. Escribir ese libro fue un alivio y una catarsis Ximena, efectivamente. Fue un alivio porque por un año estuve con Roberto, mi hermano e Iván mi hijo, estaba con ellos, conversaba con ellos, me reencontré con la energía de los dos. Recuerdo que todo mundo me preguntaba cómo iba el libro, no sé decía yo, no tenía idea. El día que lo terminé, lloré todo el día, no sabía porqué, una amiga me dijo: “has hecho el duelo más profundo, que es el duelo energético”. No sabía porque había llorado todo el día, era como que ya no los tenía más. Era como si cuando escribía el libro, estaban ahí conmigo, constantemente alrededor mío. Termino el libro, me lo llevo a España lo presento, con unas vivencias increíbles, jóvenes españoles que ni idea tienen como es América, venían y me abrazaban. Me acuerdo que un chavalo de unos 20 años me dijo: “cómo envidio a tu hijo, por lo menos él vivió por algo, yo no sé por que vivo”. Me impresionó que un muchacho español se sintiera envidioso de la muere de mi hijo. Ambos fueron asesinados y desaparecidos juntos en Argentina, Roberto de 40 años e Iván de 20 años, en el año 89, eran dos revolucionarios. Mi hermano había pasado toda la guerra de Nicaragua, en la década del 80. Fue muy rica la experiencia en España. Cuando regresé a Nicaragua lo presenté en la Casa de los Tres Mundos, en Granada, en la Casa de la Cultura, en León, a los trabajadores de CISAS. Lo increíble es que cuando lo presento la gente se queda en silencio. Indudablemente impacta. Es que el libro despierta emociones contradictorias, amamos la narración pero odiamos lo que ha ocurrido, realmente cala muy hondo, conmueve, toca el alma... Tengo anécdotas. El Dr. Arturo Gómez, cirujano plástico, me envió un e mail desde Australia, a las 3:04 p.m. . que se había llevado el libro para leerlo en las 24 horas de viaje y estaba fascinado. De pronto un amigo desde Italia que está leyendo el libro. Recibo una carta de España que está impresionado porque ahí descubrió la historia de su padre, él mismo, o que me dicen que el libro llegó a la cárcel de Argentina y que las presas todas lloraron cuando lo leyeron. Para mí la última experiencia que he tenido es muy triste. Cayó un helicóptero no hace mucho en Nicaragua, donde murió Marvín, su mamá, Isabel, trabaja en CISAS, estamos trabajando las dos juntas en la Revista La Chavalada. Muere su hijo en ese fatal accidente y ella empieza a leer mi libro. Me llama por teléfono para agradecerme que haya escrito ese libro, porque me dice, me estás ayudando a entender la muerte de mi hijo. Ese tipo de cosas a mí me estremece, porque no es un simple libro escrito y ya, no, sino que está dando más frutos. Aurora de esa estancia en Barricada, de esa vida periodística al furor de los años 80, está saliendo un nuevo libro? En mi etapa de periodista hice una selección de trabajos, entrevistas, comentarios, viajes, crónicas y el libro se llama “A propósito de figuras y figurines” entre trabajo y trabajo, me voy metiendo un poco en lo que es el interior del periódico, hago bromas, rescato compañeros, como Orlando Valenzuela, el más tranquilo fotógrafo, a Matita Ruiz, al Chele, voy rescatando gente. Ese es el segundo libro que está metido en la computadora. Estoy recogiendo dinero para publicarlo. El tercer libro que también está encerrado en la computadora se llama “Ellas y su Mano Izquierda” es pura ficción. Esas son 23 mujeres americanas reunidas en el Selva Negra en el año 2000 pero la historia comienza el 6 de mayo del 2019, escogí esa fecha porque exactamente ese día mi hijo estaría cumpliendo 50 años. Es el huracán Arturo que pasa por el año 2019, arrasando Centroamérica. Empieza la historia y el libro es una sola noche, donde abuela y nieta, pasan el huracán esa noche y la abuela le cuenta las historias de estas mujeres americanas. El libro ya está listo, pero estoy dando como se dice, “los últimos toques al vestido”. Tengo un cuarto libro en preparación, que son las vivencias de los cortes de café, en la década del 80, se llama “Pepenando Utopías”. Fue muy poética esa época, pese a la guerra, pese a tener tanto drama como teníamos alrededor, pese a no tener nada, como digo en el libro, no había papel higiénico, no había desodorante, no había nada, sin embargo, había tanta solidaridad, tanta compañerismo, había tanto compartir desde un cigarrillo, había tanto amor, mucho amor.
Tuve la suerte y la dicha de poder participar en tres campañas de café, la del 82 que fue la primera, 85 y la del 87. Ahí fui rescatando lo que pude de mi memoria situaciones, no quiero hacer ningún haraquiris porque para mí fue una década de muchas vivencias, pese a los errores, pese a “los altos mandos” como siempre me río en el libro, de los famosos altos mandos, que mientras nosotros comíamos arroz con frijoles, ellos comían carne asada, pero era anecdótico, no nos importaba y un alto mando no hacía historia, la historia la hacíamos nosotros. Voy metiéndome un poco y voy llamando a la gente y la gente está fascinada. Todo el mundo quiere ver el libro, llamo a uno y llamo al otro y me ayudan a rescatar memoria. Me voy riendo de que sé yo, de la caída en un guindo, uno se llena de mierda de vaca, una cagada de cerdo, hasta esas serenatas que nos hacían en las noches del día de la mujer o esos enamoramientos que nos hacíamos, que nos enamorábamos de cualquier cosa, digo yo, hasta nos enamorábamos de una boina negra con una estrella roja, luego, quizás nos dábamos cuenta que no era tal enamoramiento, o sea que nos enamorábamos de todo, del paisaje, de la bruma, de las montañas...
Aurora y el amor, su relación de pareja, tan feliz, tan estable?
Tuve una pareja muy estable. Mi primer marido Manolo, el padre de mis hijos, fue una pareja de 25 años, pero como la revolución pasó, también pasó por nosotros. A mí me pasó por arriba la revolución. Mi hermano dijo una frase: “ Manolo es el mejor hombre del mundo, pero él camina y vos corrés”. Llegó un momento en que nos quedamos tan distanciados, que me fui de casa. Ahora estoy con un compañero hace siete años Iván Cruz, un desempleado del ejército sandinista. Estamos tranquilos con la perra Pili, que tiene su historia, no es una perra común, el día que su madre estaba pariendo, yo llegué a la casa de Suad Marcos, estaba todo el alboroto, porque ella decía que estaba pariendo la nieta, que era la perra madre de la Pili. Paría uno, otro y el cuarto no salía, pobrecito, la agarré, la perrita venía de nalgas y se la saqué. De pronto le pregunté a Suad qué fecha era y me dijo hoy es 2 de septiembre, “caramba le dije yo, que coincidencia, el día del cumpleaños de mi hermano! Me dice “¿vos tenés un hermano?”, “claro, le digo yo, al “Che gordo” lo mataron hace diez años!” y ella me dice, no me digas que el Che gordo era tu hermano y que lo mataron; ella lo había conocido perfectamente y nunca supo que era mi hermano y nosotras somos amigas desde hace años y nunca habíamos hablado de él! Hace unos meses Suad me mandó a la Pili de regalo.
Aurora la pepenadora de cualquier cosa, Aurora la que recoge desperdicios, basura y las convierte en arte, en belleza y en hermosura. Aurora y los murales...
Esa
es una historia de presos, me dijo Ronald Abud, el famoso danzante y corógrafo,
él dice que estoy haciendo un trabajo de presos, porque me paso las
primeras horas del día en la computadora y las siguientes horas en una
pared haciendo murales. A mí se me ocurrió, como las paredes de la
casa no me gustaban, losetas, feas, áridas, sin gracia, pero como estoy
desempleada, no tengo trabajo, no tengo dinero, no podía hacer nada.
Pero empecé a recoger sobrantes de las obras, piedras, arena, ladrillos,
empecé con la camioneta a recorrer, empecé a amontonar materiales, iba
donde hacen trabajos de piedra, las que están falladas me las regalan y
así empecé a hacer los murales. En el fondo hice un mural casi de 10
mts. cuadrados, ahora estoy haciendo al frente de la casa, y los
chavalos que pasan dicen, “miren la casa de los Picapiedras”
Aurora
Sánchez Nadal, su mensaje para las mujeres nicaragüenses que
comenzamos el 2000? Para
las que comenzamos el 2000 y para las que venimos arrastrando el siglo
pasado y para las que vamos a encarar, el próximo milenio, lo que hay
que hacer es no mirarse tanto el ombligo. Hay muchos ombligos en el
mundo y cada ombligo tiene su historia. Hay que tratar de encontrar el
propio color de una, porque la vida está llena de colores. Hay quien
elige el negro y elige el blanco, pero entre el negro y el blanco, hay
mil matices. Lo ideal es encontrar el color de cada una y ese color
desmenuzarlo, tratar de amar y hacerlo todo con amor.
Mi padre siempre me decía que hasta odiar había que
hacerlo con amor, porque todo lo que se hace con cerebro, corazón e hígado
se puede hacer. Son las tres combinaciones, los tres centros de nuestros
cuerpos. El cuarto centro que es el sexo, ya la usamos para otra
cosa. Es importante descubrir que uno puede hacer cualquier cosa y
sentirse bien, desde recoger arena en el mar, hasta pintar, coser, darle
un beso a un hijo, abrazar al marido, todo lo que hacemos y si somos
profesionales tratar de no estancarnos y seguir adelante. Nosotras mismas tenemos que hacer nuestro propio
espacio. Tuvimos hijos, yo tuve dos hijos y por suerte mis hijos, no
tuvieron que estar en un semáforo limpiando carros, pidiendo con un niño
en brazos, limosna. Mis hijos tuvieron una infancia feliz, que eso para mí
es la base para que seamos seres humanos completos, íntegros, contentos.
No estoy de acuerdo con un cartel que dice: “primero estudiar y después
trabajar”, yo pienso que un niño primero tiene que jugar y después estudiar, el
trabajo no es para niños. Entrevistó: Ximena Ramírez González Home | Conózcanos | Tarifas | Artículos | Entrevistas | Escribanos Copyright © 2000. Derechos Reservados Euroamericana S,A
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