Alejandro Martínez Cuenca,
candidato a Presidente de la República por el FSLN. Dr. Martínez Cuenca, en primer lugar
una semblanza suya para los lectores de Páginas
Verdes.
Soy un profesional, 53
años de edad. Tengo un doctorado en Economía en la Universidad de Vanderbilt, en los
Estados Unidos, así como una Licenciatura de la Universidad de Mac Guill en Canadá y una
maestría de la Universidad de Carolina del Sur, todas ellas en el área de la Economía.
Me considero un profesional con dominio de los temas económicos, sociales y políticos.
Soy padre de tres hijos: una está terminando sus estudios de Medicina y mis dos varones
están estudiando en mi misma universidad, Mc Guill en Montreal, Canadá. Tengo un hogar
estable, mi esposa, Claudia Bermúdez, es Licenciada en Ciencias Políticas. Provengo de
clase social media, mi padre médico, le decían el médico de los pobres en
la Managua anterior al terremoto. Mi madre la primera mujer empresaria, digo yo, de origen
mexicano, ya falleció, a finales de los años 80 y fue una de las primeras que
estableció aquí, las posibilidad de que las mujeres se destacaran el sector empresarial.
Tuvo muchas iniciativas, comenzó con una fabrica de papas fritas, donde ella misma hacía
las papas, y nosotros éramos los que las empacábamos, luego las íbamos a entregar a los
puntos donde se vendía: cines, supermercados, etc. y mi madre dejó un sello, la fábrica
de papas CARMAR, Carmen Martínez. Además fue la primera persona que comenzó el negocio
de hacer postres, así complementaba el ingreso de la familia de un profesional de la
medicina que no acostumbraba cobrar y mucho menos a la gente humilde, que eran sus
principales clientes. Así es logramos educarnos mis hermanos y yo. Mi hermano menor es
abogado, una hermana que ya falleció a comienzos de los años 90, era empresaria, fue
pionera junto con otra amiga de las agencias de viajes aquí en Nicaragua, tenía más de
treinta años de trabajar en líneas aéreas, gran experiencia. Soy la síntesis de un
hogar muy cercano unos a otros, nos hemos complementado, hemos conocido las dificultades
de la vida. Se que las cosas no se regalan, hay que ganárselas y para ello hay que hacer
un gran esfuerzo.
Cuando terminé mis
estudios, fui contratado como profesor en el programa de INCAE, acá, me tocó organizar
su Centro de Investigaciones después del terremoto. Mi vinculación con la revolución
comienza a finales de los años 70, me comprometí desde entonces y no he claudicado en mi
convicción de que era necesario cambiar las condiciones no sólo de lucha contra una
dictadura Somocista, sino también darle alternativas al pueblo para que tuviera
oportunidades, para poder resolver el gran problema de pobreza. Por otra parte soy
intelectual, empresario y productor. Tuve que aprender agricultura, manejando una pequeña
finca de familiares, produciendo: leche y carne, supe de los problemas que implica no
tener una reproducción rápida de los terneros y lo que significa querer vender al mejor
precio, sabiendo que los costos de producción son altísimos los que imposibilitan
sobrevivir. He producido sorgo, tabaco, soy productor industrial de puros y
particularmente me he ganado la vida en estos últimos diez años como consultor
internacional, lo que me ha abierto una gran perspectiva. Soy Consultor Permanente de un
grupo económico muy grande, con sede en Suiza, gracias al contacto que tuve con ellos
allá en los años 92, 93, estrechamos una relación de mucha confianza que me permitió
traerlos a América Latina, han invertido en México, El Salvador, Nicaragua, Colombia,
Brasil, Paraguay, gracias a la confianza que me depositaron, me escogieron como el
principal negociador de un proyecto muy grande que se impulsó en España y que me condujo
a estar una gran parte de mi tiempo desde el 92 al 94 viajando permanentemente a ese
país, con una de las negociaciones más importantes del grupo: la adquisición de una
serie de empresas y me tocó ser asesor. Actualmente soy su re-presentante para América
Latina, teniendo la posibilidad de estar en foros muy importantes, como en el que acabo de
estar, invitado por el ex Secretario General del Partido Comunista de la Unión
Soviética, Mickael Gorbachov, pero ahora el Gorbachov de la Reforma, de la Perestroika,
preocupado de los problemas de la globalización. En ese foro estuvieron los cien
empresarios más destacados en el mundo actualmente, con el mayor capital, de hecho cuando
se habla de que 125 empresarios son dueños de más de la tres cuartas partes del Producto
Interno Bruto que producen la mayor parte de los países de América Latina, de esos 125
habían 100 en esa reunión y tuvimos oportunidad de ampliar y discutir sobre la
globalización y los programas de ajuste para los países empobrecidos.
Dr. Martínez
Cuenca, ¿porqué un empresario y consultor de gran éxito, se lanza a esta aventura
política de ser precandidato para la Presidencia de nuestro país por un FSLN, en el cual
hay un monopolio bastante fuerte de parte del candidato Daniel Ortega Saavedra?
Esa es una pregunta de
cajón muy importante, la reflexión que me hago es que no lo veo como una aventura. La
aventura es tirarse sin paracaídas. Me metí a este esfuerzo consciente de que habían
riesgos y problemas, pero consciente de que también habían algunas esperanzas y
ventanas que hacían posible que con un gran esfuerzo se pudiera pasar a una nueva etapa
de la vida política del partido Frente Sandinista y de Nicaragua y que tenía una
responsabilidad mayor teniendo la posibilidad que he tenido gracias al señor, de poder
relacionarme con tantos sectores del país. Pasé tres años (antes de tomar esta
decisión), recorriendo Nicaragua, para hablar con su gente humilde. He estado en Nueva
Guinea, Waslala, Palacagüina, Yalaguina, Carazo, en el Sur de Nicaragua,
en Chontales. Tengo un compromiso conmigo, mi familia, mis principios.
Decidí que aún cuando era una tarea bien difícil competir en un contexto
como el que está planteado, era una obligación hacer el esfuerzo,
sabiendo de que no lo estaba haciendo sin paracaídas. En primer lugar
conocer cuál era la voluntad de la gente, yo si tengo una convicción de
que la democracia en este país es la expresión de la gente, de querer participar y de
quedar dar. He sentido a lo largo de esta campaña que hay una voluntad de la gente de
trasmitir un mensaje a la dirigencia del FSLN: el país no se puede dividir entre
Sandinistas y no sandinistas.
Hay que buscar un
dirigente que sea posible y potable, no solo para la base sandinista, sino para el resto
de los nicaragüenses, ahí es donde creo que sumo, porque puedo trasladar un mensaje de
confianza, de tranquilidad, para que sientan que el retorno al poder del FSLN no es una
amenaza a la supuesta tranquilidad que existe en el ambiente, porque no es tranquilidad,
el hecho de que el número de pobres sigue aumentando, la delincuencia sigue
acrecentándose, los suicidios siguen aumentándose, los problemas sociales se hacen más
agobiantes, la gente se está yendo del país porque no encuentra respuesta. Asumo mi
candidatura como un gran desafío y estoy contando con amigos y amigas que me han venido
acompañando, llenándome de fuerzas, sobre todo la que me dan mi esposa, mis hijos, mi
padre que todavía está vivo, mi suegro con quien tengo un diálogo permanente aún
cuando él fue un general del ejército de Somoza en los años 70, sin embargo, ahora ve
que el esfuerzo que estoy haciendo es correcto, porque la situación en que está el país
es sumamente grave y hay que buscar soluciones.
En ese marco
Dr. Martínez Cuenca, ¿Cuáles son los ejes fundamentales del programa de gobierno que
usted plantea?
En primer lugar, aquí hay
que rescatar varios conceptos fundamentales y que el Frente Sandinista debe asumir como
propios a la entrada un nuevo milenio. Las condiciones de crisis generalizada del país
nos instan a defender los intereses de los pobres y para ello hay que construir andamiajes
fundamentales: éticos, de compromiso con el servicio público para evitar que la
corrupción siga quebrando la fibra de la sociedad; eso significa apelar de nuevo al
concepto fundamental de que el funcionario público llega a administrar los recursos del
pueblo y no a beneficiarse de ellos. Esa nueva ética social y moral, cruza además por
darle preponderancia al concepto de la familia como del punto neurálgico de donde surgen
los principios éticos de los individuos. Si en la familia hay pobreza y ésta lleva a que
sus niños vivan en la calle, la madre buscando qué hacer por un lado y el padre por
otro, en ese hogar no hay ninguna enseñanza, sólo tragedia y desánimo. Tenemos que
contribuir a que la familia juegue el papel fundamental de la sociedad en este nuevo
siglo, no desde una perspectiva religiosa, sino desde una perspectiva ética. Los
compromisos que hace el compañero con la compañera cuando se juntan sean estables y
cuando vengan los hijos, ambos se responsabilicen por su educación, para ello hay que
crear condiciones materiales. Para mí un programa estratégico del FSLN en el siglo XXI,
debe consolidar cuatro áreas centrales: la institucionalidad y la legalidad, aprender a
entender que los derechos individuales son derechos muy importantes en una sociedad, que
por tanto los derechos de la libre expresión sin restricciones de ninguna especie es
fundamental, así como el derecho a la libre empresa, a la iniciativa personal, la
institucionalidad debe darle su marco jurídico. El FSLN debe comprometerse a respetarla y
a asumirla.
Segundo el eje cultural,
hay que cambiar, debemos, (aunque eso toma mucho tiempo) pasar de una etapa de
confrontamientos a asumir el diálogo como el instrumento fundamental de convivencia
humana, sólo a partir de ahí podemos construir consensos alrededor del tipo de nación
que queremos. En tercer lugar, que el modelo económico que hemos tenido y que se ha
desarrollado a lo largo de los últimos diez años es un modelo tremendamente excluyente,
excluye a todos, solo deja a pequeñas minorías favorecerse. Esto tiene que ver con una
concepción un tanto dogmática que ha impuesto toda esta apertura de mercado, llamada
neoliberal, que cree que solo con el mercado se van a resolver los problemas y no nos
damos cuenta de que para hacer una economía incluyente hay que darle oportunidades a los
pequeños productores del campo, de la ciudad, hay que darle oportunidades a todos los
sectores, para hacer que este modelo aún cuando no sea perfecto, invite a la gente a
desatar sus energías y no a mantenerse desanimada como ha sido la tónica hasta ahora.
Cómo convertir ese modelo en un modelo incluyente, es el gran desafío. El mundo ya está
haciendo cambiar las posiciones tradicionales, ortodoxas, aunque todavía las hay, en
organismos como el Banco Mundial, el BID, el fondo Monetario, pero en la medida en que se
construye una base social y de manera ordenada y responsable se negocian los programas de
ajuste, se irá imponiendo en alguna medida, la lógica que es la que ha faltado en esta
etapa, los programas de ajuste se han negociado entre tecnócratas, para fundamentalmente
responder a problemas de la tecnocracia, por un lado internacional, por otro lado
nacional, de querer sacar buenas notas con cifras que sabemos que ella misma ha inventado,
alejadas de las cifras que tienen que ver con la realidad de las personas de carne y hueso
que necesitan alimento, trabajo, casa, etc.
El cuarto eje fundamental
que tenemos que afianzar en el sandinismo, es que cuando decimos que vamos a respetar la
ley todos debemos hacerlo. La cultura fundamental del compromiso en actuar no porque el
corazón o el hígado me lo demandan, sino porque respetamos el estado de derecho y la
legalidad. Tenemos que dar al país tranquilidad para atraer inversión extranjera
amigable al medio ambiente. El FSLN debe respetar los derechos de hombres y mujeres, los
derechos públicos e individuales, los derechos fundamentales establecidos en la
Constitución. Cuando oigo por ejemplo un compañero que dice, que cuando lleguemos al
poder le vamos a regalar la Casa Presidencial a los niños, (que me parece bueno y
sensitivo), estamos diciendo con una visión equivocada, que el Presidente de la
República es el dueño de Nicaragua. Lamentablemente ese ha sido el argumento del Señor
Presidente Arnoldo Alemán que se ha creído que el dueño de la nación y se ha apoderado
de ella, haciendo uso de todos sus instrumentos de corrupción. Hay que romper con esa
cultura de uno y de otro, que plantean que los deseos se convierten en realidad, por el
hecho de que ya tenés un cargo público. Si queremos entregarle la casa presidencial a
los niños, llevemos eso a que se discuta en la Asamblea Nacional y que salga una Ley, que
ampare la discusión una ley. Como mandatario voy a respetar la ley y actuar en
consecuencia. Tenemos que cambiar la cultura de la intolerancia y del arribismo, de
querer acaparar todo. Esos conceptos se tienen que ir dejando atrás, hay que darle
espacio a los distintos sectores, a la sociedad civil, me parece que es fundamental en
todo este eje. No le tengo temor a la sociedad civil, que tanto ataca el gobierno del Dr.
Alemán. Estos planeamientos hay que llevarlos al seno del congreso del FSLN para que sean
asumidos por éste, que es una fuerza muy importante.
¿Cuál sería
su mensaje para los lectores de Páginas Verdes en este nuevo milenio que comienza Dr.
Alejandro Martínez Cuenca?
Mi principal mensaje en
este medio de comunicación tan serio como es Páginas Verdes y al cual
agradezco que me de la oportunidad de dar este pensamiento, es que al entrar este nuevo
milenio los medios de comunicación y como tú sabes he venido desarrollando un medio que
es la revista El Observador Económico, así como Páginas Verdes y otros
diarios de circulación nacional, tenemos que abrirnos a ser constructores de esperanza y
no instrumentos para estar recalcando lo negativo, que no contribuye a crearle los
sueños, sobre todo a una juventud, que pareciera está angustiosa de sueños. Los Medios
de Comunicación pueden contribuir grandemente a impulsar una cultura de paz como hacen
Uds., tomando posiciones constructivas, con visión de futuro y pienso que Páginas
Verdes ha sabido lograrlo con gran éxito, contribuir a una visión de nación,
de ánimo, optimismo, que da energías a la gente para avanzar como ciudadanos, avanzar
como nación y mis felicitaciones a ustedes por este esfuerzo.
Entrevistó: Ximena Ramírez González