El Maestro Ramón Rodríguez, Director de la Camerata
Bach, nos cuenta cómo llegó a la música Clásica...
Nací en Jinotega, hijo con mucho orgullo de una de las familias más
pobres de “la ciudad de las brumas”. Parte de mi experiencia como
trabajador infantil que fui para ayudar a mantener mi hogar fue la de
voceador de periódicos por la tarde y entregarlos, en las casa más
adineradas y en ellas casi siempre escuchaba lo que mucho después supe
era música clásica y me fui enamorando de ella, de tanto oirla me sabía
muchas melodías de oídos que después entendí que eran de Sebastián Bach.
La gente piensa que yo le puse Camerata Bach porque estudié en Alemania.
Más que todo ha sido mucha coincidencia con la música de Bach en mi
niñez, mezclada con mis estudios profesionales en Alemania y la
influencia grande que ha tenido en mi carrera este país. Después vino el
terremoto y parte de la escuela de Música que había en Managua en la
Mansión Teodolinda se fue para Jinotega y comenzaron a dar clases de
música.
El instrumento que me asignaron fue el Oboe, así me volví a encontrar
con esa música que oía de niño y me fascinaba. Me di cuenta que era de
un músico Alemán, llamado Juan Sebastian Bach, suyas fueron las primeras
piezas que me aprendí. Fui integrando diferentes bandas de música,
habían tres niveles de escolaridad: principiantes, medios y avanzados.
Ese grupo de entusiastas niños con mucho talento, comenzamos a escalar
niveles más profesionales dentro de la música. En 76 obtuve una beca del
Banco Central para venir a hacer estudios a Managua, en la Colonia
Dambach que había sido regalada exclusivamente para esos fines, no para
los que la quieren usar ahora, donada mediante Decreto de esa época para
fines culturales. Fui uno de los primeros estudiantes de música que
llegó a esa Colonia hace 25 años. En el 76 en Nicaragua se venía
gestando una organización musical muy fuerte, para mí la más importante,
cuando el Banco Central daba bastante plata para la orquesta, y
contrataban profesores europeos y norteamericanos, para darnos clases.
Comencé a estudiar el Oboe por recomendación de los maestros, nos iban
ubicando en instrumentos interesantes o que no existían en el pais.
Desde el 76 se dio la guerra de liberacion y me fui como combatiente
popular de 15 años a la clandestinidad, consideraba que era un reto y
deber de todos los jóvenes. No me averguenza decirlo, lo hice como joven
revolucionario que soñaba con justicia y libertad. Participé en el
repliegue, a los 15 años y en la toma de Masaya. Después de la guerra,
entré a Managua el 22 de julio del 79. Luego del triunfo estuve un mes
en el ejército
¿Ramón, qué ocurre con la Orquesta Nacional, cómo
se reconstruye?
Me visitó un amigo músico y me expuso la idea de
reconstruir y organizar de nuevo la Orquesta, ya con músicos nicas. En
1978 gran parte de esos músicos se habían ido, porque había mucha
tensión política y por la guerra, muchos de los maestros se fueron,
entre ellos el mío. Me tocó desde ese año tener una responsabilidad muy
seria en la Orquesta. El Oboe es un instrumento delicado y dificil, que
en cualquier parte del mundo es muy respetado. Iimaginese a la edad de
15, 16 años, tener una responsabilidad en la orquesta era muy
impresionante, no solamente para mí, sino para Max Abarca, Raúl Martínez,
Francisco Jarquín, Nelson Gutiérrez, Freddy Ubeda, Abner Muñoz, todos
somos de esa época. Nicaragua ha producido muy buenos músicos. Nuestra
generación ha sido una de las más pujantes.
Cuando se acabó la guerra hicimos como pudimos la orquesta nacional. En
el 80 el gobierno sandinista se preocupó mucho por la cultura y comenzó,
como habían muchos jóvenes en música, a buscar opciones en otros países,
se buscaron becas, las dio desinteresadamente Cuba. Realmente nosotros
no habíamos completado ningún tipo de estudio, no teníamos ningún pénsum
académico, sino que habíamos hecho Bach. Nuestra educación tenía muchas
carencias que no eran culpa nuestra. No podíamos ir a México, ni Costa
Rica porque exigían requisitos que no cumplíamos. Cuba dijo mándenlos
así, que aquí le haremos una nivelación. Nos fuimos 15 muchachos a
estudiar música, otros a baile y a otras disciplinas artísticas.
Estuve cuatro años en Cuba junto con Max y otros músicos, donde
obtuvimos un bachillerato en música. Después de mis estudios en la
Habana, vine a trabajar a Nicaragua cinco años. Me incorporé a la
Orquesta Nacional. Siempre anhelaba estudiar en Europa y por supuesto en
Alemania. Comenzamos con Doña Socorro Bonilla Castellón a buscar becas.
Tocamos las puertas de las Embajadas de Francia y Alemania, no dan becas
de pre grado, sólo de post-grado.
Qué consiguieron al fin, Maestro Rodriguez?
Un instrumento que nos fue donado, después de diez años, no era el más
profesional, pero nos sirvio. En esa época en Alemania y Bulgaria, se
iniciaba con estudios de pre grado en cualquier universidad. Los países
capitalistas sólo ofrecian post-grado. Hubieron convenios con la RDA y
Rusia. Me ofrecieron Checoslovaquia, esperé y de repente vinieron las de
Alemania Oriental y de cinco becas para música, por diversos problemas,
al final solo viajé yo. Estuve cinco años. Un año de idioma y después la
carrera de música. Obtuve la licenciatura en Oboe. Mi título es músico
de orquesta y solista.
Maestro Rodríguez, en qué año regresó a Nicaragua?
En el 93. Lo interesante fue que Alemania siguió siendo en mi vida como
una referencia, como las cosas que se logran, cuando uno tiene interés
en llegar a una meta. Desde 1992 yo venía muy frecuentemente a
Nicaragua. Fui de los becados privilegiados en ese sentido, porque
estudiando allá vine ocho veces, venía a tocar, conseguía boletos con
gente que me auspiciaban, que venían a hacer cursos, conciertos. En eso
de los viajes, quisimos hacer algo diferente en Nicaragua.
¿Cuándo nace la Camerata, quiénes la integran, a que se debe el
desarrollo vertiginoso y formidable que ha tenido? Porque verdaderamente,
Ramón, se dice que en Nicaragua no tenemos una cultura musical, que no
conocemos la música clásica y la verdad es que ustedes han sobrepasado
cualquier expectativa, la gente adora su música!
Gracias Ximena. La Camerata se fundó el 21 de marzo de 1992, tenía sus
antecedentes. Habíamos hecho mucha música de cámara, junto con Raúl
Martínez y otros amigos. Tocamos en obras de teatro para niños,
musicalizadas por Raúl, con doña Socorro Bonilla. Oficialmente se
constituyó en 1992, usted sabe que cuando se crea algo nuevo se apunta
mucha gente luego no todas perseveran. La integramos con Raúl Martínez,
Luis Chamorro, Ramón Rodríguez, etc. a varias personas les gustó el
proyecto, como toda institución cultural se va depurando y teniendo
nuevos elementos. Al inicio nosotros meramente éramos un grupo de música
barroca. A todos nos gusta y une este estilo, del cual hemos hecho
muchos estudios sólidos. De repente empezamos a sentir la necesidad de
rescatar la música nicaragüense, ya que nadie lo iba a hacer por
nosotros. En este proyecto hemos sido apoyados por muchas instituciones
y Organismos Internacionales como ASDI.
Hemos aprovechado cada ayuda, cada patrocinio, cada centavo, en función
de desplegar nuestro arte hacia todo tipo de público. La Camerata ha
despertado cierto celo en la Orquesta Nacional. No debería darse esta
situación, porque la Orquesta es una institución mucho más grande, que
está en formación y no es compatible con lo que hacemos. La música de
Cámara siempre fue pensada para pequeño público. Con mi celular y con el
teléfono de mi casa he logrado traer a 70, 80 músicos a Nicaragua, hay
instituciones que tienen millones en presupuesto y 240 personas
laborando y no hacen nada parecido a lo que nosotros hacemos. La
Camerata por suerte le gusta al 99% de la población. Hay algunas
personas que creen que solo le tocamos a los ricos. Usted Ximena nos
conoce y se da cuenta que nosotros estamos llenos de nobleza. Hacemos
muchos conciertos al año didácticos, también para niños pobres,
hospitales, hacemos muchas presentaciones de solidaridad, para causas
benéficas, no trabajamos sólo por dinero. La gente debe entender que un
músico vive de su arte, pero nosotros somos desprendidos y solidarios.
Tenemos proyectos con las damas diplomáticas, de hacer presentaciones
para obras sociales. Lo que percibimos es simbólico, esto nos llena de
satisfacción. Sentimos que tenemos la obligación y la necesidad de
rescatar nuestra música. A través de esa mezcla de música clásica,
música nica y latinoamericana, nuestros programas se han venido
depurando, hemos crecido mucho en repertorio y nuestra música ha
alimentado el alma de muchas personas. Hemos viajado a Jinotega, al
Viejo, Chichigalpa, Boaco, Camoapa, Rivas, Masaya, Granada, Matagalpa,
solo nos falta la Costa Atlántica, nos gustaría ir.
Cuál es su mensaje, Maestro Ramón Rodríguez para los jóvenes músicos
nicaragüenses que están recién despertando a la maravilla de los sonidos
de viento, de la música clásica...
Pienso que el caso de nosotros es un ejemplo a seguir, porque somos lo
que somos por la perseverancia. Por la pasión que sentimos por la música.
No hay que desanimarse. Nosotros quisiéramos que el arte y la música
tuvieran un verdadero apoyo. No estamos contentos con lo que pasa con la
música en Nicaragua, porque se puede dar y hacer más por ella.
Humildemente creemos que hemos contribuido a que día a día se vaya
respetando más al músico. Nos sentimos sumamente contentos de dignificar
el trabajo del músico en la Camerata, que hoy por hoy es uno de los
grupos que mejor paga, aún cuando no tenemos un patrocinio permanente ni
del Estado, tenemos algunos beneficios para los muchachos. Todos nos
sentimos bien, conseguimos asesoría del exterior y gracias a nuestros
contactos, tres veces al año viene un especialista en música de cámara a
darnos cursos. Logramos cuerdas para los instrumentos, hacemos prestamos
para adquirirlos, damos solución a los problemas de los integrantes.
Creo que los artistas y los músicos que no son músicos clásicos, han
notado que nosotros si somos de palabra y lo que prometemos lo hacemos.
Para nosotros no existe la informalidad, ni las cosas que no se pueden
hacer. Nuestra meta es ser y hacer mejores cosas para nuestro país.
Después de ocho años nuestra labor ha sido tres festivales
internacionales de música de cámara, que han reunido como alrededor de
20,000 personas.
Deseo agregar Ximena Cecilia, que estamos felices en la Camerata de
celebrar el VI Aniversario de Páginas Verdes y su cumpleaños y su santo,
precisamente el día internacional de los músicos, así que estaremos muy
contentos de acompañarla en el Palacio Nacional de la Cultura, el lunes
22 de noviembre a las 7 p.m. como un modesto homenaje a sus seis años de
formidable labor educativa por crear una cultura de paz en Nicaragua.
Mil felicidades y a celebrar estos importantes acontecimientos el 22!
Entrevistó: Ximena Ramírez González.
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