Aprovechando nuestra
participación en el II Congreso Internacional Mujer y Liderazgo,
conversamos con empresarias destacadas de España y Guatemala
respectivamente, Dra. Paloma Gascón Vera, Psicóloga Terapeuta de
formación, y Lic. Ana Graciela López, quien es única mujer
Directora de la Cámara de Comercio de Guatemala. Queremos
conversar con ustedes un poco acerca de qué las motivó a
participar en este II Congreso de Mujer y Liderazgo.

Dra. Paloma Gascón Vera, Psicóloga
Terapeuta de formación.
Paloma: “Llevo
trabajando en temas de Mujer y Liderazgo casi 20 años. He
formado parte de la Junta Directiva de la Federación Española de
Mujeres Profesionales, Ejecutivas y Empresarias, de la cual he
sido Vice Presidenta durante tres legislaturas y ahora soy Vice
Presidenta de Fundación Directa.
Pero además he investigado, reflexionado y pensado, en esta
temática, por ello acepté inmediatamente venir a El Salvador,
país al que adoro, a este importantísimo evento. Adoro, por
extensión a toda Centroamérica, tan diversa, bella y acogedora.
Si estuviese libre de trabajo es muy probable que vijaría por
todos estos paises: Nicaragua, Costarrica, Panama que todavía no
conozco y los otros que sólo he atisbado: Guatemala, el
Salvador, Honduras… Iría saltando varios meses en un país,
varios meses en otro. La oportunidad de venir ha sido uno de los
milagros del 2006, absolutamente inesperado y aquí estoy feliz
de estar trabajando con mujeres líderes de la calidad de ustedes”.

Lic. Ana Graciela López, única
mujer Directora de la Cámara de Comercio de Guatemala.
Ana Graciela: “Lo
que me motivó a participar básicamente es que el tema Mujer y
Liderazgo, en mi país Guatemala, hace falta mucho para
desarrollarlo y trabajarlo. Creo que si una tiene la oportunidad
como mujer de estar en una posición de liderazgo, aunque sea en
minoría, tenemos que tratar dentro de esa minoría, investigar
más del tema y empujarlo y en este caso concreto, aparte de la
invitación que se me hizo, el querer investigar sobre lo que se
está haciendo en el resto de países de Centroamérica al respecto
para poderlo llevar a mi país y darlo a conocer en la
institución que represento que es la Cámara de Comercio y en los
diversos sectores en los que me desenvuelvo”.
Ana ¿qué te parece la idea de realizar el I Congreso
Centroamericano de Mujeres Empresarias, durante nuestro III
Congreso Nacional de Mujeres Empresarias en Nicaragua, en
Managua?
“Me parece excelente, porque creo que sería la base para
formar una Federación de Mujeres Líderes Centroamericanas y
poder ir creando esos nexos de comunicación y solidaridad que
necesitamos las mujeres que estamos impulsando el tema. Más sin
embargo, deberíamos de darnos un poquito de tiempo porque
Nicaragua ha avanzado mucho sobre el tema, la organización del
Congreso Permanente de Mujeres Empresarias de Nicaragua tiene
más de seis años de vida, han tenido dos formidables Congresos
Nacionales y han participado en varios eventos internacionales.
En Guatemala no existe nada parecido, a mi regreso lo impulsaré
con todas mis fuerzas. En El Salvador están dentro de la Cámara
de Comercio e Industria y se denominan Comité de Empresarias,
aunque ya ellas tienen la experiencia de dos eventos
internacionales. Honduras y Guatemala estamos empezando a dar
nuestros primeros pasos. Si se realiza el jueves 21 y viernes 22
de Septiembre creo que estaríamos listas para participar
masivamente de todos los países del área centroamericana y
República Dominicana”!
Ana, como mujer líder de la empresa privada guatemalteca, tu
participación en la Cámara de Comercio, ¿Cómo te ha servido esa
experiencia de vida?
“Me ha servido muchísimo, he aprendido primero que todo a
ser más segura de mi misma, porque muchas veces una se intimida
en un mundo de hombres, pero he comprobado que no, que realmente
lo que vale es tu capacidad, tu liderazgo, tu posición ante los
temas que vas afrontando y he tenido mucho apoyo de los
directores, con mucho respeto, mucho apoyo, mucho estima y en
parte, estoy participando en este Congreso internacional porque
ellos mismos quieren impulsar el tema de Liderazgo Femenino en
Guatemala, pues eso me llena de mucha satisfacción, porque no
estoy sola en esta lucha, sino me acompañan 20 hombres de la
Junta Directiva para desarrollarlo.
Paloma, cuál es la diferencia fundamental desde tu punto de
vista sobre Liderazgo de hombres y mujeres, ¿Por qué es
necesario visibilizar a las mujeres empresarias y sobre todo a
las mujeres en un área tan abandonada del mundo como ha sido
Centroamérica, tan castigada por la naturaleza y por problemas
sociales.
“Mi idea es que las mujeres somos lideres naturales, lo hemos
sido siempre. Lo que pasa es que en la distribución histórica de
tareas la vida privada era propia de las mujeres y la vida
pública exclusividad de los hombres. La vida pública es la
visible y la que hasta ahora se ha visto reflejada como la más
importante Se consideraba como propia de los hombres y hasta
ahora han sido ellos los que han creado los conceptos del
“management” y de la dirección de empresas y por lo tanto un
creado y dado por válido un concepto masculino de liderazgo.
Pero, hoy en día, las mujeres estan copando, cada vez más,
puestos de responsabilidad e influencia y se puede afirmar que
las mujeres encarnan de forma natural, cualquier concepto de
liderazgo puesto que han asumido, por el ejemplo tanto masculino
como femenino de los padres; padre y madre como se pueden hacer
de distinta forma, pero complementaria, una tarea eficaz de
dirección, distribución de tareas, planificación, control,
motivación etc. que es, en resumen, lo que los padres y, en
especial la madre, hacen dentro del entorno empresarial que es
un hogar..
A los directivos varones, les cuesta más tomar como modelo los
factores de liderazgo propios de las mujeres, un tipo de
liderazgo que hoy en día es tan necesario en la sociedad
evolucionada del momento.
En este momento estamos en la sociedad de la información y el
conocimiento, que ha aportdo gran cantidad de cambios
estructurales en todos los sentidos y uno de los más importantes
es la incorporación masiva de las mujeres al trabajo. Tanto en
Europa como, me figuro, en Centroamérica, el mayor número de
licenciadas actuales son mujeres y los expedientes más altos de
todas las carreras, las tradicionalmente consideradas femeninas
como las masculinas, son mujeres.
La integración de las mujeres en el trabajo público, es decir en
la vida de trabajo remunerado, es imparable, es algo que tanto
la sociedad como las mujeres necesitan. Pero la gran
contradicción es que el trabajo, que hasta ahora consideramos
como productivo, es hecho por y para los hombres. Eso ya no
puede seguir siendo así, hay una realidad, que es la realidad de
la vida privada y del cuidado de los hijos, que tiene que ser
ejercida tanto por los hombres como por las mujeres, al igual
que tanto hombres como mujeres van ocupando el espacio del
trabajo remunerado. Si esto no va siendo así, el modelo de
familia que hasta ahora ha sido aceptado como normal, es decir
como creador de valores y lazos afectivos, de educación y de
apoyo, no es viable y la sociedad se va a resentir. Es por eso
que en este momento, en España y en Europa, se plantea la
Conciliación de la vida familiar y laboral como el reto más
grande para la igualdad de mujeres y hombres. Ambos necesitan
compartir el espacio privado y el espacio público en cuanto a
responsabilidades y tareas. La sociedad, las empresas y la
Administración tienen que darse cuenta de que si no se fomenta
la igualdad frente a la conciliación, no es posible un
crecimiento sostenible, que beneficie democráticamente a las
familias y a los trabajadores y trabajadoras.
La idea básica es que esta conciliación es una cuestión de
hombres y mujeres y sobre todo de la sociedad, no quiero ponerme
a determinar los impactos que esta realidad, que es el trabajo
productivo de las mujeres, el trabajo en el mundo público de las
mujeres, pero sí que está creando una serie de tensiones que se
reflejan en muchos aspectos. Es necesario un discurso profundo
en el que las mujeres tengan un papel dirigente y un papel
sobresaliente para definir cuáles van a ser los modelos nuevos
de trabajo.
En algún modelo que he investigado y en publicaciones mías de
hace años, he señalado que las mujeres somos lideres natos. De
hecho el modelo del líder del futuro es un modelo para el cual
la mujer está especialmente preparada, porque se complementa con
las características del liderazgo masculino. Hay una cuestión en
la que las mujeres, gracias a Dios o gracias a la historia,
salen beneficiadas. Las mujeres siempre han observado y valorado
como eficaces los modelos masculinos de trabajo y de éxito y han
intentado copiarlos para poder triunfar en el mundo competitivo
del trabajo. Es decir los modelos que las mujeres empresarias y
que las mujeres trabajadoras han tenido hasta este últimos
tiempos, han sido modelos masculinos que han conseguido
interiorizar de alguna forma. Por otra parte, las
características femeninas desarrolladas a lo largo de la
historia en todas las funciones propias de mujer, de atención y
cuidado a las personas, son consideradas, hoy en día,
características fundamentales para el desarrollo de las empresas.
Por lo cual se da la circunstancia afortunada que por una parte,
la mujer directiva, empresaria y líder, aúna en sí misma
característica del modelo que ha copiado, que ha sido el modelo
masculino pero, además, debido a su género como mujer ejerce con
gusto y facilidad estas nuevas e importantes características del
líder de personas y del directivo de trabajadores: cuidarles y
atenderles. Las mujeres directivas eficaces, al igual que los
hombres directivos eficaces tienen que plantearse necesariamente
la integración de esos dos modelos. La dirección de hoy en día
que sólo ejerza el modelo considerado tradicionalmente masculino
será ineficaz por que lo que la sociedad de la información y el
conocimiento exige de sus trabajadores es un compromiso con sus
aspectos más profundos de innovación y creatividad y eso sólo se
puede conseguir dando además de estructura y motivación la
posibilidad a los trabajadores de sentirse atendidos y cuidados.
Hay un modelo que yo he desarrollado que es el de “líder
persona”, que es un modelo basado en esos dos aspectos del líder,
por una parte, en las capacidades de acción, de racionalidad,
competitividad, autoridad etc. propia del modelo masculino y de
cuidado, atención, servicio, propias de la mujer y este es el
liderazgo eficaz del futuro, en donde se incluyan toda una idea
de la democracia empresarial, de la integración familiar, de la
participación en la toma de decisiones, en el aporte de lo mejor
de uno mismo en el trabajo, en donde los objetivos de creación
de riqueza, desarrollo, conocimiento y bienestar, que es lo que
cualquier tarea humana, remunerada o no, pretende buscar y que
ese mismo objetivo tiene que ser asumido por los líderes
competentes, por los directivos o directivas y por cualquier
trabajador o trabajadora, cada uno desde su función.
Para enriquecer este nuevo modelo de liderazgo surge una idea
muy femenina que es la idea de la bondad del “mestizaje”, es
decir, la idea de que un buen líder, hombre o mujer, tiene que
buscar la unión de lo diverso, de lo distinto, donde se cree una
síntesis, en donde lo que surge no es nada de lo anterior, sino
el mestizaje de lo mejor de todo y este concepto ya se percibe
como la realidad de lo humano y es algo ya aceptado en el mundo
El mundo actual constituye ya la llamada “aldea global”, y en él
las costumbres y los lenguajes actúan como uno de los elementos
unificadores básicos y es por eso, que en toda Ibero América y
España a través del español, nos permitimos la maravilla de
podernos comunicar en profundidad con todas nuestras diferencias
geográficas y sociales. Esta milagrosa realidad, desde el punto
de vista de una española como yo, lleva a la maravilla de captar
y admirar la inmensa igualdad emocional y de contenido que
compartimos como mujeres hispanohablantes y al mismo tiempo a
percibir la diversidad de planteamientos y situaciones, lo cual
resulta en una extremada riqueza y creatividad.
Las mujeres podemos desarrollar también más fácilmente la
riqueza del “mestizaje vivencial”, quizás por la practica del
cuidado y la atención que se brinda a todos por igual, aunque
sean grandes las diferencias entre ellos: hijos, parientes,
amigos etc.
Sin embargo las mujeres siempre nos hemos enfrentado ante la
realidad de que lo diverso y mestizo no hace más que enriquecer,
a la idea de que todo ser vivo, hijo o no, es alguien creado y
amado por una mujer. Esta idea, pues, de aunar lo diverso dentro
de una misma tarea, es algo que también nos capacita como
mujeres líderes en este mundo cambiante, que es claramente
diverso y mestizo”.
¿Sus comentarios finales para las y los lectores de Páginas
Verdes Ana Graciela López?
“El tema es importante, hay que discutirlo todavía mucho.
Creo que hay posiciones encontradas todavía dentro de los mismos
liderazgos femeninos de la región, muy diversos, donde no hemos
logrado todavía encontrar una misma línea, pero ese es el tema,
hay que discutirlo y buscar los consensos más que las
diferencias que tenemos como lideres femeninas, las mujeres para
eso somos expertas, nos toca desde la naturaleza, desde que una
nace, con sus hijas e hijos, buscar el consenso para el
bienestar de la familia. Si creo que dentro de todo el liderazgo
que se vaya generando y en la región no hay que perder de vista
lo más importante, que sigue siendo la familia, cualquier
decisión que tomemos o camino que tomemos debe poner como primer
punto la familia, que es la base de cualquier sociedad sana.
Vamos encaminadas a hacerlo. Hemos encontrado en este II
Congreso Salvadoreño muchas ideas y eso que estamos iniciando,
hemos logrado compartir experiencias como mujeres, como
empresarias, como líderes y lo más importante es que visualizo
como líderes a todas las mujeres. Porque hay liderazgos que son
visibles, porque trascienden por la organización en que una está,
pero hay mujeres que son líderes únicamente sacando adelante
ellas solas a sus propios hijos. Hay liderazgos en el anonimato
y hay liderazgo a la luz pública.
Hay mujeres que realmente son heroínas, pero las que estamos a
la luz pública tenemos una mayor responsabilidad sobre todo,
hablando de Guatemala, donde los asesinatos y crímenes contra
las mujeres son impresionantes. Las mujeres asesinadas en ciudad
Juárez, México, es bastante menor que el número de mujeres
exterminadas en Guatemala, asesinadas sólo por ser mujeres. El
año pasado hubo alrededor de 600 muertes de mujeres en un solo
año, es terrible, mujeres ultrajadas, maltratadas, asesinadas,
estamos hablando no de un asesinato típico, sino de todas las
clases sociales, de todo tipo de profesiones, etnias, etc. Las
mujeres desde nuestro espacios de liderazgos públicos de alguna
manera tenemos que empezar a preocuparnos por las mujeres, no
solo por las mujeres que están siendo olvidadas, ignoradas,
masacradas, sino también por todas aquellas mujeres que solas
están sacando adelante sus familias, que lo hacen sin ninguna
orientación, sin ningún apoyo de un hombre al lado, de un padre,
de un hermano, sino realmente solas. Es obligación nuestra de
las que jugamos un papel y tenemos un papel público, empezar a
luchar por ese apoyo que necesitamos tanto las mujeres y que
muchas veces no logramos desarrollar ese liderazgo, ese
potencial que tenemos, porque estamos asustadas, porque tenemos
miedo, porque no tenemos apoyo y porque tenemos miedo a fracasar
cuando realmente solas estamos creando a una nación, como es en
el caso de Guatemala. Es un tema complejo, difícil, pero
definitivamente hay que sacarlo a la luz pública, hay que
discutirlo, hay muchos que no quieren que salga, pero nuestro
deber es empujarlo a toda costa y creo que lo vamos a hacer de
mejor manera, si lo logramos hacer como hermanas que somos todas
las mujeres y líderes centroamericanas. Eso es lo que concluiría,
sé que talvez el esfuerzo que pueda hacer uno individual, es
pobre, es pequeño, pero que gota a gota se llena un vaso, una
piscina y un océano”.
Entrevistó:
Ximena Ramírez González