Luis Armando Zambrana Fonseca, autor de un libro
extraordinario de enorme riqueza y obligatoria referencia para el
estudiantado, profesorado y para todo nicaragüense amante de Darío, que
en muchas ocasiones siento yo, que se nos pierde una gran cantidad del
valor Dariano, precisamente por desconocer su léxico Por eso invitamos a
nuestros lectores a descubrir quién es el personaje. En primer lugar
conozcamos a Armando, quién es Armando Zambrana?
Nací en Managua el 14 de Febrero de 1950. Este año llegaré a medio siglo
y como decimos en buen nicaragüense ya tengo “el medio quintal ganado”.
Me crié entre libros. Mi padre fue el dueño de Librería Zambrana y
también fue durante muchos años Gerente de Librería Universal del
recordado Elías Argeñal. Perteneció a los libreros tradicionales que le
facilitaron los libros a los grandes lectores que tuvo Nicaragua antes
del terremoto. Estudié Ciencias de la Educación, especialidad de Español.
Siempre he sido un entusiasta de la lectura, de la literatura
nicaragüense y en especial de nuestro gran poeta universal, como decía
Thomas Merton, “profeta de los siglos”, don Rubén Darío. En mi casa
había una lectura Dariana. Mi abuela me contaba que ella tuvo en sus
manos una primera edición de “Cantos de Vida y Esperanza”, en el
terremoto de 1931 esa edición se perdió. Mi padre me regaló en su
oportunidad los cinco tomos del Afrodisio Aguado, de las obras completas
perdidas en el terremoto de 1972. Posteriormente tuve que comprar las
poesías completas de la editorial Aguilar de los grandes autores
mexicanos entre ellos Oliver Belmas. He tenido una vida agitada en la
política. He sido diputado, Secretario General de un partido político en
este país. Me he interesado por cuestiones sociales, conocí en su
oportunidad gente que murió por su causa, por ejemplo, Madre Maura en El
Salvador, amigos que estuvieron en la lucha.
He conocido a cantidades de gente que han muerto por este país con las
mejores intenciones, con los mejores anhelos, a gente que se entregó a
la vida cristiana y que murieron por Cristo, escritores, compositores.
Mi casa se llenaba de compositores nacionales cuando mi papá era
promotor de música nacional. Soy casado. Con mi esposa Esmelda tenemos
cinco hijos. Cuatro son universitarios, uno está en secundaria. Soy
catedrático universitario, con las especialidades de cultura
nicaragüense, al paso cultural precolombino, al paso colonial y al paso
republicano. Actualmente tengo varios libros inéditos, uno de estos
libros se llama “178 Años entre Civiles y Militares” que es un recuento
de la historia militar de todos los ejércitos que han existido en
Nicaragua hasta hoy. Tengo otro libro que se llama “El Ojo del Mestizo”
que es una explicación sobre la conducta nicaragüense a partir de las
manifestaciones culturales, folklóricas y un tercer libro, que es otra
obra Dariana que se llama “Pensamiento Dariano”. Me he dedicado a todo
eso en mi vida.
Lic. Zambrana Fonseca cómo nace esta bellísima obra “Para Leer a
Darío”, que lo motiva a darnos a conocer a Rubén Darío en su propio
léxico?
Cuando era estudiante universitario en la
especialidad de Español, obligatoriamente teníamos que ver una cátedra
Dariana que variaba de acuerdo al tiempo. Unos podían ver en esa cátedra
un estudio exclusivamente sobre “Cantos de Vida y Esperanza”, otro año
se da un estudio sobre “Canto Errante” y así. En esa oportunidad me tocó
a mí estudiar esta última obra, el profesor era este gran Dariano,
chileno nicaragüense, el profesor Fidel Coloma González. Advertí de
parte mía, a pesar que lo había leído tanto, que no era suficiente lo
que había leído para poder entender a Darío. Mis demás compañeros de
universidad también tenían gran dificultad para su interpretación. Sobre
todo porque habían muchas palabras que no precisamente tienen que salir
en un diccionario, sino que había que buscarlos en obras que él había
leído. Muchas de estas obras solo salieron en una edición y ahora nadie
recuerda, ni a los autores, ni a la obra, pero que si Darío las tuvo en
sus manos. Vi la gran necesidad de buscar que este gran poeta fuera
accesible y que no se redujera en magisterio y el Ministerio de
Educación a presentar un Darío de los poemas más sencillos y que no son
precisamente los poemas que lo hicieron grande. La poesía que hizo
grande a Darío es la que menos interpreta el pueblo y es la que menos
conoce. Qué ha llamado la atención? Primero que Darío solamente lo
estudiamos en los poemas más sencillos, “Sonatina”, “Caupolicán”, “A
Margarita Debayle”, y eso entendemos porqué, porque también el mismo
profesorado ha sido limitado. Segundo, porque también a Darío solo se le
recuerda entre enero y febrero. Darío es como la cosecha de café, una
vez que pasa la cosecha, nadie se acuerda más de Darío, hasta el
siguiente año, vuelven los niños a repetir “Caupolicán”. Por ello creí
conveniente hacer una especie de glosario de Diccionario que llevara una
estructura especial fácil y que le permitiera tanto al docente como al
alumno poder llegar hasta ese Darío profundo, esa fue la primera
intención.
Don Armando cuando se comienza a estudiar “Para Leer a Darío”, la
primera cosa que llama poderosamente la atención es precisamente el
método didáctico, pedagógico, claro y sencillo que usted utiliza en su
obra, háablenos acerca de cómo la estructura.
La estructura está ideada precisamente para que el
libro pueda ser leído fácilmente, encontrar rápidamente una explicación,
no solamente de la palabra, porque eso fuese un diccionario corriente,
sino que en el libro aparecen los ejemplos en el contexto, o sea en qué
poema Darío utiliza esa palabra, aparece el verso. Qué es lo que pasa
cuando un profesional, o un estudiante de quinto año de secundaria se
encuentra con una estructura como esta: “bebe falerno en su ebúrneo
triclinio”, inmediatamente la gente se desconcierta, porque no sabe que
es lo que quiere decir Darío. Si se busca la palabra falerno, se busca
en orden alfabético en la parte final, donde hay un índice alfabético,
al lado de la palabra está la página donde se puede encontrar la
explicación. Una vez que se encuentra la explicación, se encuentran dos
o tres ejemplos donde Darío utiliza la palabra falerno y se encuentra la
riqueza siguiente, se da cuenta en qué poema lo escribió y ese poema en
qué libro está, se facilita rápidamente su comprensión, se adquieren una
gran cantidad de conocimientos con solamente una palabra.
Y el hecho de haberlo puesto precisamente como diccionario de la A hasta
la “Z” le da agilidad, el lector va siendo llevado con un hilito
conductor de términos menos complejos ta otros mucho más complejos. De
ahí su extraordinaria validez para que la gente estudiosa de Darío y
para que los colegios nacionales utilicen este texto para descubrir a
Darío. ¿Qué apoyo ha tenido esta obra?
Este libro lo terminé en 1974 aproximadamente. Luego me involucré en el
proceso de la insurrección. En noviembre de 1979 llegó la oportunidad y
se lo presenté al Ministro de Cultura, la respuesta que obtuve de la
viva voz del Ministro fue “la revolución no está interesada en Darío”,
me asombré, me quedé sorprendido, me retiré y recuerdo que me deshice de
sus páginas. Pasaron los años y para 1997 presenté nuevamente al
Ministro de Educación de esa oportunidad, una nueva versión sobre este
libro, para ver si el Ministerio de Educación no que me lo publicara,
sino que me apoyara, que me diera una carta que permitiera que el libro
llegara a los colegios. Encontré un valladar de nuevo, tuve que retirar
el libro, salvo algunas dos personas que se manifestaron muy positivas
alrededor del libro. El libro pasó sin pena ni gloria alrededor de estos
dos gobiernos que mencioné. Fue entonces que mi amigo de infancia, de
colegio, el Dr. Cairo Amador, que de su propia bolsa, de sus propios
recursos, financió esta obra, gracias a él esta obra apareció al público
nicaragüense.
Dónde fue lanzado “Para Leer a Darío?
Este libro fue presentado en la Universidad del
Valle, donde actualmente soy catedrático. Ahí tuvimos la oportunidad de
presentárselo a más de 300 personas. Una segunda presentación se dio por
iniciativa del Dr. Armando Incer Barquero en la biblioteca comunal de la
ciudad de Boaco, donde la gente quedó hasta fuera del edificio y aún
lloviendo la gente estaba a la orilla escuchando la explicación sobre el
libro de Darío y premios nacionales como Flavio Tijerino, se presentaron
diciendo “Los nicaragüenses han esperado 80 años para que apareciera una
obra de esta envergadura”. Estas son las personas que han participado y
quiero incluir también a Francisco Arellano, que de alguna forma dio su
aporte para que este libro saliera barato y fuese oportuna su salida.
Hemos tenido dificultades para poderlo introducir en los colegios de
secundaria, no todos mis colegas de español han estado interesados en el
libro. Con las excepciones como por ejemplo, La Salle, El Calazans, el
Colegio Francés, El Juan 23 de Carazo, estos colegios se han interesado
en Darío, en mis libros y con ellos he logrado vender alguna cantidad
considerable de ejemplares. Puedo decir también que agradecemos tanto el
Dr. Cairo Amador como el servidor Armando Zambrana, el apoyo que
recibimos de los bancos y el sector privado, que nos compraron dos mil
ejemplares que hemos vendido tanto a nivel de bancos, instituciones
privadas y de los colegios antes mencionados. El libro solo se ha
vendido en Managua. Existe un mercado virgen a nivel nacional. En su
oportunidad Danilo Lacayo mi gran amigo, nos presentó el libro en el
Canal “2” cuando estaba dirigiendo un programa en esa televisora. Nos
dio un tiempo bastante amplio. Eso permitió que la gente se diera cuenta
que existía este libro. Voy a mencionar un fenómeno que se dio y que me
lo decía una profesora encargada de Hispamer, que de los 100 ejemplares
que había dejado en consignación, ese mismo día se vendieron todos y eso
era un fenómeno sobre todo en libros nacionales. Hemos tenido sinsabores,
pero también hemos tenido momentos de halagos y de contento por el
comportamiento para los que verdaderamente entienden para que es este
libro y de los que verdaderamente entienden quien es Darío.
Páginas Verdes ha lanzado una campaña permanente para darle a conocer al
pueblo de Nicaragua la obra Dariana. Durante todo el 98 en todas las
ediciones de nuestro tabloide nos dimos a la tarea de dar a conocer que
Darío fue un extraordinario periodista a través de sus textos
“Repúblicas Hispanoamericanas” publicadas en “Mondiale Magazine”. El año
pasado empezamos a publicar los “Cuentos Completos” de Rubén Darío,
porque es importante que conozcamos que también fue un maravilloso
cuentista. Pienso que para amar y disfrutarlos de manera integral es muy
util estudiar su libro “Para Leer a Darío”, modestamente desde nuestras
páginas hacemos un llamado a las autoridades competentes para que la
lean, descubran y difundan, como una incipiente estudiosa pero una gran
amante de Darío, me interesa que con su obra podamos entender mejor la
obra Dariana.
Me he quedado sorprendido como extranjeros que viven en Nicaragua se
desviven por encontrar en Darío y que los nicaragüenses lo saboreen, lo
vivan porque Darío es un ser humano que su espíritu se ha comenzado a
levantar como una figura trascendente, es el Quetzacoatl de nuestra
cultura hispanoamericana, es la serpiente emplumada por la pluma con que
la que escribió y por la misma pluma que tenía bajo el sombrero, con la
alusión que le hizo Don Miguel de unamuno. Quiero mencionar el caso de
don Mario Ilabaca, un chileno que se da cuenta quien es Darío desde su
infancia con la tradición familiar y comienza a promoverlo desde su
propia institución que es Nueva Acrópolis. Don Mario ha tenido la
gentileza de invitarme en varias oportunidades para hablar sobre Darío
en las conferencias que él promueve en esa institución humanística y ha
enviada mi libro a diversos paises hispanoamericanos. Esos son hombres
que sin pedir nada, por amor a este personaje universal, por amor a ese
hombre que usted llega a las dos cuadras de la Casa de la Moneda, en
Santiago de Chile, hay un rótulo que dice aquí vivió Rubén Darío.
Usted se va a la Aduana de Valparaíso y encuentra una losa de mármol más
grande que una puerta convencional, que el pueblo chileno y los
empleados de aduana le han dedicado al gran Maestro y uno viene aquí y
se da cuenta que hay una estatua de metro y medio, olvidada, que se
hacen monumentos a cualquier cosa pero que el hombre que es el personaje
del milenio en América, todavía tiene quienes lo adversen de una forma
directa o indirecta en su propio país. Ese Darío universal, ese Darío
que escribió “que su alma reposa como el ave de la luna en el cristal
del agua”, ese Darío que se queda estupefacto frente al chorro de la
fuente y él se identifica que esa alma es él. Ese Darío no lo comprenden.
Ese Darío que él doma con su poesía al centauro Quirón. Ese Darío
maravilloso de la suavidad de un clavicordio cuando nos escribe “Sonatina”,
o cuando nos habla de Margarita. Tanto el Darío fuerte, como el Darío
tierno, el Darío que lleno de pesadumbres de su niñez, como el Darío
lleno de carnes maravillosas en la lucha entre la diablesa y los
demonios de la carne y del espíritu. Ese Darío en su mundo interior, que
ama en todas sus formas al estilo japonés, español, alemán, hindú, y al
final dice: “bésame, ámame así cosmopolita”, ese Darío hay que
entenderlo, amarlo, sentarlo a la orilla de uno, oírlo, verlo en una
foto con su seriedad y con sus manos de marqués y sus ojos negroides,
como él recurre a todas las razas y recurre a todas las plumas y nos da
con una suavidad increíble en sus textos maravillosos.
Darío todavía apenas es un pañal, no lo hemos vestido en su lectura,
apenas comenzamos, por eso decía yo en su oportunidad, él era muy siglo
XVIII, nace en el XIX, triunfa totalmente en el XX y todavía está entero
para el XXI. Nosotros creemos que este entusiasmo que nos guarda de
Darío debe ser compartido por todos los nicaragüenses. Darío es un
pensador civil, sobre los ejércitos afirmó: “Mientras exista el concepto
de patria existirá un ejército que lo defienda”. Hay que leer a Darío,
para darnos cuenta que pensaba sobre el amor, las mujeres, el arte.
Darío escribió en 1901, el fenómeno que se daba en Francia, hace cien
años y se da acá en el 2000 los niños trabajadores de la calle y cómo
operaban sus padres, es la misma forma que operan aquí. ¡Hay que leer a
Darío! el es todo una cosmopolices de ciencias en su lectura, era un
hombre de lectura primigenia. Darío es la persona que nos ha dado la
gloria. Sin Darío solo tuviéramos una visión en el mundo de ser un
pueblo de pendencieros que solo viven matándose, solo en guerra, nos ha
salvado la cara, cuando la gente votó por él en la BBC de Londres, nos
estaban reconociendo como un pueblo en otra dimensión. Darío es la
figura máxima de nuestra historia, de nuestra nacionalidad, de nuestra
nicaragüanidad.
Su mensaje final para los lectores de Páginas Verdes, Lic. Armando
Zambrana Fonseca.
En primer lugar quiero agradecer esta oportunidad
porque personas como usted quiero decirle no hay muchas en este país. Si
hubieran más personas con el pensamiento suyo y la voluntad suya,
Nicaragua cambiara. Todos nos diéramos todas las oportunidades, pero a
veces existen trampas en el camino. Páginas Verdes con una directoras de
su talante y de su talento, le abren las páginas a las personas que
estamos luchando para que la obra de Darío y otro tipo de obras
nacionales o extranjeras, pero de importancia, surjan. Me llama la
atención como usted ha sacado ediciones completas en su revista,
dedicadas a Darío y a la cultura de paz en Nicaragua. Páginas Verdes son
una fuente de información Dariana, porque permanentemente hay
información inédita, hay información que resulta de importancia en el
estudio Dariano. Dios quiera que usted tenga oportunidad de darle a los
demás ese corazón. Creo que Nicaragua necesita gente que de mucho amor
en este país. Eso es lo que nos hace falta, nos hace falta amor. Uno
solo puede dar lo que uno tiene. Le deseo muchos éxitos!
Entrevistó: Ximena Ramírez
González.
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