Dr. José Javier Pérez Reyes, sub director
ejecutivo del CENIDH, Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, háblenos de
Derechos Humanos y Equidad en Nicaragua?
Un aproximado de 40 organizaciones de la Sociedad Civil estamos
hoy en el Foro de la Coordinadora Civil para la Emergencia y la
Reconstrucción, analizando este tema en el que creemos que no debe ser un
concepto impulsado únicamente desde Estocolmo, sino que tiene que ser parte
de una política gubernamental, una política de estado, que atraviese
transversalmente los distintos temas de la Declaración de Estocolmo y de la
Cooperación Internacional. A qué nos referimos con esto? Creemos que cuando
se hable de gobernabilidad, transparencia, cooperación externa,
financiamiento hacia nuestras naciones, se tiene que pensar transversalmente
el tema de los derechos humanos, o sea que no debe ser únicamente un tema
específico a analizar sino que tiene que ser un tema que abarque las
distintas facetas de la cooperación externa hacia el pueblo nicaragüense.
Hemos estado analizando cuál ha sido el avance en materia de derechos
humanos desde la reunión de Estocolmo hasta la fecha, nos ha sido imposible
desde los mismos documentos del gobierno que no la analizan en su
integralidad la temática de derechos humanos es una temática integral, que
no la vemos recogida en los documentos del gobierno y la Coordinadora ha
hecho un balance aproximado en esta perspectiva.
Hemos visto que hay un deterioro progresivo de los derechos económicos y
sociales que se expresa en las violaciones al derecho a la salud, a la
educación y a la seguridad social, a la vivienda, que es una problemática
aguda, nos estamos metiendo a problemática una particular con reformas a la
leyes de la propiedad, que van a generar toda una mayor conflictividad
social en lo que respecta al área, que se conoció como el área de la
propiedad de los trabajadores que no necesariamente ahora está en sus manos,
sino en las de terceras personas, que tienen intereses empresariales y no
necesariamente como le digo la clase trabajadora. Estamos por otra parte
viendo un retroceso en la institucionalidad democrática de este país con el
pacto político ante el PLC y FSLN que ha conllevado a la partidización de
las instituciones y de los principales poderes del Estado. Hemos retrocedido
en materia de participación ciudadana la eliminación de la suscripción
popular. Era una conquista que tiene su origen desde la misma revolución
sandinista hasta esta fecha que se materializó a través de leyes en el
período de doña Violeta de Chamorro, pero que efectivamente eso va a impedir
que sectores sociales o sectores populares que no necesariamente quieran
acceder al poder local vía los mecanismos locales, léase partidos políticos,
se van a ver imposibilitados de ésto. Están empujando al sistema político
democrático nicaragüense a la bipartidización, creemos que eso ha dejado en
el pasado violencia y dolor. Nicaragua tiene una historia recurrente de
violencia, de constituyente, de reformas constitucionales, que han ido
cerrando los espacios a las otras opciones políticas y a las otras opciones
ideológicas en este país. Este es un retroceso que ya se está viendo, ya se
está materializando en términos de las reformas legislativas y en términos
de las reformas constitucionales que se están implementando.
Por otra parte hemos venido identificando como la corrupción es un fenómeno
que caracteriza la problemática de derechos humanos en nuestro país y que ya
no solo se expresa en una corrupción de “la coima” a los funcionarios
públicos, el funcionario público pidiendo para agilizar “X” o “Y” proceso,
sino que incluso de manera burda ya la corrupción es poner las instituciones
del Estado al servicio de los intereses de los principales funcionarios de
este gobierno. Nos referimos particularmente a las actitudes latifundistas
del Presidente de la República, que ha puesto a ENEL, ENACAL, a todas las
instituciones de servicio público, a hacerle transformaciones en sus
propiedades adquiridas a precio de guate mojado, que eso a su vez implica
que estamos viviendo un proceso de latifundismo. Pero también estamos
viviendo un proceso de contra Reforma Agraria a lo que se han visto
empujados los campesinos quizás ingenuamente en algunos casos, en algunas
cooperativas, producto de dos cosas, creo yo, la falta de titulación de sus
tierras, la falta de la asistencia técnica y crediticia; lo que los lleva a
vender las tierras a precios regalados, por una situación de hambre y no se
puede vincular que el tema de la reforma agraria tiene que ver con el tema
de la seguridad alimentaria. El mismo gobierno ha venido identificando que
los mayores sectores o el sector donde hay más pobreza en este país, el 80%
de los nicaragüenses están en situación de pobreza es el sector rural. Cuál
es la consecuencia de identificar que el fenómeno de pobreza está en el
campo, cuando por otra parte no procuramos la institucionalidad del campo y
llevar los programas al campo y más bien estamos impulsando medidas de
contra reforma agraria, que le van a impedir tener al campesino el acceso a
la tierra, que implica el acceso a la alimentación. Son los tres grandes
ejes que hemos venido conversando en el Foro a un año de la Declaración de
Estocolmo, el deterioro de los derechos económicos y sociales, con todas
estas políticas de privatización de los servicios básicos, la corrupción
como fuente de violación a los derechos económicos y principalmente al
derecho del desarrollo de los nicaragüenses y el pacto político que se ha
expresado en una reversión de las transformaciones que en términos
democráticos teníamos los nicaragüenses.
Cuál sería su mensaje, Dr. José Javier Pérez Reyes, para las y los
nicaragüense en término de lucha y defensa a los derechos humanos de nuestro
pueblo y de que hay una verdadera equidad para verdaderamente poder hablar
de respeto a los mismos?
Creo que aquí ni la comunidad cooperante, ni ningún partido político va a
poder llevar adelante una beligerante vigencia de la defensa de los derechos
humanos si no la asumimos la Sociedad Civil, los y las nicaragüenses somos
los que tenemos que impedir que estas transformaciones legislativas que
implican retrocesos en términos de la democracia participativa, se continúen
profundizando. Somos los nicaragüenses quienes tenemos la oportunidad en
términos formales en este año a través de nuestro voto, a través de nuestra
movilización ciudadana y cívica, en expresarnos a estos dos partidos que son
relativa mayoría, porque fueron mayoría en el 96, pero las mayorías no son
estáticas ni permanentes, somos nosotros los ciudadanos quienes con la
movilización cívica y a través de nuestro voto podemos expresar si estamos o
no de acuerdo con estas transformaciones legislativas, si estamos o no de
acuerdo con que cada día el deterioro de la vigencia de los derechos humanos
se siga profundizando. Son las mujeres las que tienen que defender su
derecho a que no se sigan impulsando políticas que las discriminen. Es la
misma juventud y niñez la que tiene que defender su acceso a la educación,
oportunidades de vida. Es lastimoso que en este país que viene de una
experiencia movilizativa en el pasado, donde la juventud era el principal
artífice de las transformaciones, de cada diez jóvenes que hizo una encuesta
el organismo Ética y Transparencia, siete se quieren ir fuera del país.
Usted podrá apreciar con esto, lo desesperanzador que significa para los
jóvenes en estos tiempos, como visualizan el futuro aquí en Nicaragua.
Tenemos que ser nosotros, los sectores organizados, las personas interesadas
en que no se revierta a niveles de políticas autocráticas regresando a tesis
y prácticas de dictaduras como la que hemos estado experimentando, quienes
con la movilización podemos impedir que este deterioro se profundice en
Nicaragua.