Jaime Pérez Alonso                                                                                         Páginas Verdes

 

“Dos Dimensiones de la Vida”

MENTIRA Y SOCIEDAD

Si pudiéramos leernos la mente los unos a los otros, es decir, si la telepatía lograra desarrollarse masivamente entre los hombres, la sociedad se derrumbaría ya que ésta última está fundamentada en la hipocrecía y la mentira. Imaginémonos tan sólo la infidelidad conyugal puesta al desnudo. O las promesas de los políticos. Sencillamente, la comunicación humana sería imposible. De ahí que, desafortunadamente, la mentira sea necesaria como elemento imprescindible de cohesión social. Afirma el ocutismo que, en la remota antigüedad, el pensamiento del ser humano era tan diáfano y las relaciones entre los sexos tan bien integradas, sin malicia ni doblez, que la palabra no era necesaria para la comunicación entre ellos. Más adelante, como precio inevitable del “pogreso”, la humanidad hubo de reunciar a aquel hermoso privilegio espiritual ya que la verdad y la cultura probaron ser incompatibles. Desde entonces prevalece la mentira (madre de la política) y, aunque parezca un contrasentido, de la misma fraternidad humana.

“DIN, DAN, DIN, DAN”
La primera y única cancioncilla juvenil de reclamo social que escuché en mi vida de niño fue aquella que dice:

Din, Dan Din, Dan
Las campanas de San juan
Los ricos comen pan
Y a los pobres no les dan”

Sin embargo es extraño que los cuentos para niños, siendo, como son, fuentes de sicología popular, no reflejen del todo ni pugna social ni lucha de clases. Muy por el contrario de los principes se casaban libremente con campesinas o las princesas con labriegos. Me pregunto a qué se habrá debido la amplitud social que prevalecía en esa época. Pero este es un problema para sociólogos, no para un poeta. Yo sencillamente pregunto.

DE LA FILOSOFIA MODERNA

Afirma el hombre moderno con sus actos: “Enseñame todos los principios que tengas que enseñarme para así poderlos olvidar de inmediato. ¿Es que, acaso, no sabías que la conciencia es el veneno del espiritu, la obscuridad de nuestra alegria cotidian?” Feliz la piedra que es apenas sensitiva, digo yo.


UNA INSINUACION ESTETICA

Se que no es muy cristiano lo que voy a decir pero creo que, ante todo, y en beneficio de nuestra salud mental, estamos en la obligación de defender la aplicación de las reglas de las estética. Y aunque Shakespeare afirmó alguna vez que “únicamente es feo aquel que también es malo” eso no justifica para que no nos continúen perturbando ciertos rasgos de imperfección los cuales, al superar los límites de lo razonable, transgreden los más elementales.
 

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