Ernesto “Cabo” Cuadra                                                                                 Páginas Verdes

 

 

“Un pintor no conformista”

Gran pintor, amigo de toda la vida, Ernesto “Cabo” Cuadra. ¿Cómo empiezas a pintar, qué te motiva, desde cuándo te dedicas a pintar?

Esto en realidad ha sido una inspiración de toda la vida se puede decir. Recuerdo que cuando estaba todavía pequeño tenía una “china” que la ponía a posar en el corredor de mi casa y le pintaba su perfil con tiza. Eso fue antes de entrar al colegio. Siempre ha permanecido en mí una disposición a hacer dibujo. Mis libros del colegio estaban siempre llenos de vírgenes y de perfiles de mujeres, terminaban hechos unos cuadernos de dibujo con todos los bordes abarrotados. Con esto no quiero decir que yo haya sido un pintor nato, lejos de ello he tenido que esforzarme mucho, estudiar, practicar larguísimas horas, una búsqueda constante de una cierta armonía, unos ciertos gustos en el dibujo, en los colores. Luego al entrar a la universidad me incliné por la Arquitectura, que al ser más convencional y estar dentro de los límites de lo aceptable por mi padre, como una profesión en la que él podía invertir. En realidad fue una buena inversión en el sentido que no fue un tiempo desperdiciado, por haber hecho unos cuantos años de Arquitectura antes de haber comenzado verdaderamente a tratar de ser pintor. Me parece que pudiera ser por el año 1975, tendría unos 24 años cuando dejé la Arquitectura y comencé a pintar cuadros con intenciones de comercializarme y darme a conocer como tal, dlo que constituyó un cambio en mi vida.

Escuelas, motivos de inspiración, influencias, a lo largo de estos años, “Cabo” Cuadra?

Una de las influencias, no sé si es que sea una influencia física en mi pintura, pero en el sentido de motivarme a dedicarme a pintar fue la figura de Picaso, desde los primeros cuadros que comencé a conocer de él, porque en realidad no sabía como yo podría llegar a repetir o a pintar como los clásicos, pero viendo las cosas que hacía Picaso, me dije, si esto también es pintura, aquí si siento que puedo echarle una manito, viendo la pintura como una expresión no como el resultado de unas líneas bonitas, sino la fuerza expresiva que puede tener un cuadro sin necesidad que seas un gran conocedor de técnicas de dibujo y cosas sofisticadas. Luego se me reconocen como varias influencias en mi pintura, se menciona mucho Matisse, mucho su color y su exuberancia. Los que ocupan exhuberancia de colores en pintura, digamos acercarme un poco tal vez en el tono oscuro * acercarme un poco a lo tradicionalmente nicaragüense desde el punto de vista de lo que es la artesanía en Nicaragua y el colorido que se usa en ella, en las cosas de madera que se pintan, las carretillas, los caballitos, ese tipo de cosas, eso se interpreta mucho por la crítica como un Sezanismo, Amatisismo, un europeísmo de mi pintura, que hace que se aparte un poco de lo que es la pintura tradicionalmente nicaragüense. Yo en realidad si buscaría argumento, con darle a mi pintura una visión un poco, un toque de internacionalismo, que sea un lenguaje que se haya leído en cualquier parte del mundo y gozado por cualquier persona, sin necesidad de tener que identificarse con una cuestión puramente * para verdaderamente poder vibrar uno dentro del universalismo, de lo que es el arte nicaragüense hasta nuestros días. No me gusta quedarme en un regionalismo, en una búsqueda de valores puramente nicaragüenses, creo que somos un pueblo puerto que viene de todas partes y hacia todas partes va, desde un punto tanto caudal cuanto río y canal de mucha gente, de muchas culturas, como alemanes, franceses, italianos, americanos y también indios, sobre todo, indígenas. A lo largo de estos años, Cabo desde 1975 que más o menos te estás dedicando de manera más profesional, más sostenida a la pintura.

¿cuántas exposiciones has hecho, colectivas o individuales, en cuántas exposiciones has participado?

Primero comencé a tratar de formarme un poco, sin pensar en galerías ni competencia, no pensando en eso sino que a lo largo de los años, aprender técnicas, me metí a la Escuela de Bellas Artes y estudié un par de años con Silvio Bonilla, Noel Flores, vagué, estudié pintura, escultura. A los dos años decidí buscar Europa y ver todo lo que se estaba haciendo allá, en España sobre todo. Me trasladé a España, estuve viviendo en Barcelona, estuve en una muy buena escuela, muy sofisticada, es decir, habían diferentes currículum, diferentes opciones de cinco diferentes tipos de enseñanza y escogí la más metafísica, una clase en la que era prohibido pintar, era prohibido enseñarle un cuadro al profesor o una escultura o algo, lo que se buscaba encontrar era el auto conocimiento a través de los dibujos, la pintura, el color, la forma, usarlos para descubrirnos a nosotros mismos, que no teníamos ningún compromiso con galerías ni nada en ese momento y después ya dejarlo, nos ayudaba a darnos cuenta que íbamos a tener toda la vida para esa lucha que es de todos los pintores en todas partes del mundo.
Pero en realidad, Barcelona era una plaza bastante fría y al poco tiempo unas amigas mías que estaban en Italia, buenas amigas, como hermanas, Claudia y Ena Gordillo, llegaron a España a visitarme y me convencieron que me fuera a Roma, además que aquí la cosa en Nicaragua estaba empezando a desestabilizarse, con la revolución no me iba a poder quedar en Barcelona los cinco años que mi papá exigía para pagarme mis estudios, preferí moverme un poco, ir a Italia y por lo menos ver otra cultura antes de volverme a Nicaragua. Me sacudí la autoridad paterna y me fui a Roma con ellas, fue un escándalo con mi papá, dijo que era pura vagancia mía, que apenas llegaban un par de piernas bonitas me olvidaba de mi compromiso, etc. pero en realidad no era nada de eso. En Italia estuve en una escuela muy buena, porque era una escuela muy libre, dedicada exclusivamente al desnudo humano. Había un profesor de la Academia, un estudio, caballete y un desnudo posándote tres horas diarias todos los días, todas la mañanas del mundo, eso es el dibujo, no la anatomía de una forma espontánea. Ese año fue fantástico, además de la influencia de mis amigas poetas las hermanas Gordillo que son increíbles.

Cuánto tiempo duró esa estancia?

Un año. Llegado el año se dio el asalto al Palacio Nacional y decidí volverme a Barcelona a buscar como finiquitar asuntos con mi otra escuela y enrumbar hacia Nicaragua a ver que es lo que estaba pasando. Estuve un año más en Barcelona, siempre en la misma escuela, pero ya no era tanto mi interés la escuela, como regresar a mi país. Allá en Barcelona viví el triunfo de la revolución, muy solidarios los españoles, sobre todo los vascos que eran todos revolucionarios, por lo menos la gente que andaba conmigo, allá oramos, nos arrodillamos, dimos gracias a dios por el triunfo de la revolución. Al año del triunfo me vine a Nicaragua en los 80, comencé a reintegrarme, a ver que había que hacer aquí. Me fui al Ministerio de Cultura e inmediatamente me dieron trabajo en el departamento de Artes Plásticas y comenzamos a organizar la Unión de Artistas Plásticos (UNAP). Estuve seis meses trabajando ahí, pero no me dedicaba a pintar. Luego hablaron conmigo varios pintores y no tardaron mucho en convencerme que debía dedicarme a la pintura. Realmente el trabajo que hacía en el Ministerio no era creativo, ni dependía de mí hacer grandes cosas. Decidí comenzar a pintar. Desde el primer año que hicieron el concurso de Artes Plásticas, en el primer certamen, gané el primer premio con los grandes pintores nicaragüenses y yo ahí de quinto, que nadie me conocía, y este de donde salió, de la nada y desde entonces comencé a exponer desde el 81. Después del premio comencé a pintar más en serio, más motivado, hice mi primer exposición personal en la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura (ASTC), en la “Fernando Gordillo”, a los dos años hice otra exposición.
Durante esos cuatro años, gané dos veces el Primer Premio que se daba y dos veces fui Mención de Honor, otros dos años. Comencé a pintar con una gran fuerza, mi carrera fue totalmente ascendente, totalmente en espiral. Cuando me vi estaba en las grandes ligas, fue como un sueño maravilloso, como un regalo de Dios, algo que se me dio como un sueño y me parecía imposible llegar a un concurso y ganar el primer premio, convertirme en gran “tiliche”, gran personalidad. Desde entonces no me ha faltado inspiración, porque considero que mi triunfo de artista, mi mayor afrodisíaco fueron precisamente los triunfos y reconocimientos, esa fue mi mayor inspiración, me motivaba a seguir pintando de manera sistemática. A veces el camino es largo y muy sufrido, querés hacer algo y te queda horrible y le das, le das más, hasta que sale algo un tanto doloroso. Pero el triunfo es cualquier piropo que te digan, “hay que lindo ese cuadro”, ya se te queda para toda la vida, en el ego, es un gran estímulo. La inspiración como se puede llamar es algo que vos miras, a veces depende mucho de las circunstancias, de la situación ahogante, no te deja ni siquiera trabajar, no tenés ni como comprar un pincel, telas, lienzos, colores. No quiero parecer derrotista ni afligirme con esto, pero es la realidad de la vida de los artistas en este país, vivimos en zozobra, con grandes problemas económicos. Cada día acercarme a Dios me ha ayudado mucho, a conformarme con lo que Dios me deja hacer, con lo que me ayuda a producir, si no hay trabajo, ni modo, hacemos otra cosa, nos esperamos que caiga un cliente, que haya algo, pero me ha dado mucha paz y mucha esperanza el haberme acercado a Dios, siento como volver a vivir. Llegó un momento que las drogas y todo me dejaron como muerto en vida.
Me gusta mucho que toques ese tema, Ernesto, porque tenemos una campaña contra las Drogas y el Alcohol permanente desde Páginas Verdes hace casi un año. Para mí es importante tu mensaje a los jóvenes como alguien que sufrió, padeció ese calvario, ese terrible dolor que implica estar tomando alcohol y estarse drogando, estarse autodestruyendo en un proceso sin fin. ¿qué le dice el “Cabo” Cuadra que ya salió de ese infierno, cómo viste la luz al final del túnel?
Hay que tener paciencia y creer en Dios. Aunque uno no crea en Dios, porque tal vez no se les ha manifestado en su vida, pedirle simplemente y verán los resultados. Pedirle librarse de eso, porque Dios existe y hace milagros. Yo, soy un Lázaro, fui una persona idiotizada totalmente por el abuso de las drogas con todas sus nefastas secuelas y llegué hasta las últimas consecuencias por las drogas: marihuana, cocaína, el crack, hasta quedar totalmente como zombie, como un autómata, completamente inútil, inservible. Después de dos años me acerqué a Dios, Lauren Lacayo me ayudó y el resultado ha sido maravilloso, volver a vivir, volver a nacer. Me costó un proceso de ir aprendiendo a caminar, a gatear y a tener esperanzas de hacer grandes cosas en la vida. Gracias a Dios, me sacó de ese círculo de horror y muerte. No quiero ser un canto al dolor y a la destrucción total, llegué hasta tal punto que no había nada que germinara en mí, estaba vacío, seco, consumido, mi idea era preocuparme verdaderamente en volver a renacer y volver a pintar, volver a comer y volver a tener presencia y volver a tener fuerza y sólo lo puede dar el Señor.

Tu familia, tus hermanos, Ernesto, entiendo que ellos también han jugado un papel muy importante en tu recuperación?

Claro que si. Sobre todo Mauricio que es como mi ángel que me sacó de mi casa y me llevó a vivir con él. Me estuvo ahí chineando y chinchineando, con mi cuñada Hazel, cuidándome, optimistas, que algún día yo iba a salir del ostracismo y me reintegraría a la sociedad, por años atendiéndome como un bebé, esperando que el niño volviera a decir “A” con una paciencia y un amor extraordinarios, dignos de admiración y respeto, hubieras visto. Pasaron meses de meses y ellos seguían apoyándome y dándome un gran amor y eso yo creo que solo lo hace alguien que te quiere mucho. Todos mis otros hermanos han sido consecuentes conmigo en cuanto a no dejarme, cada quien a su manera, siempre están ahí, para lo que los necesite. El que tiene plata me ayuda con plata si lo necesito. Siempre han sido una presencia muy valiosa para transitar por este camino. Me he hecho artista pero todos mis hermanos son parte de mi obra, todos me coleccionan, compran cuadros míos, me aplauden, se alegran de mi éxito. Todos teníamos esa disposición de ser pintores, porque todos también llevamos la vena, pero sólo yo lo logré y lejos de sentir envidia me han celebrado todos mis triunfos y los hacen suyos. A través de mis cuadros se sienten realizados.

Unas palabras de recordación de nuestra amadísima Kathy Shultze de Cuadra, que también jugó una influencia muy importante en tu vida, tu madre, “Cabo”?

Gracias verdaderamente Ximena, por evocarle, realmente ella estaba siempre llena de un verdadero amor por la vida y una fuerza que fue una llama que nunca dejó de estar ahí, permanente, un apoyo total desde niño, único, una dedicación a sus hijos que ahora en este momento, es algo que también hay que darle gracias a Dios, haber tenido una madre, que no es porque era mi madre, pero fue una mujer completamente fuera de serie, que todavía la recuerdo con infinito amor y con gran alegría, llegó hasta sus últimos días bailando y cantando, gozando, dándose a los demás, era una fiesta!.

Cuéntanos de Ernesto papá, porque el “Cabo” también tiene una bellísima Alejandra?

Tengo esa dicha y ese gran honor, de tener una hija maravillosa de 16 años, es una mujer adulta –dice ella- y que yo la trato como niña, se pone muy enojada, su mamá es una mujer maravillosa, tengo la dicha de haber tenido una hija con Lily Montealegre, quien le ha sabido dar a su hija todo lo que yo no he podido, por diferentes circunstancias. Ella ha luchado y la ha sacado adelante con un brillo increíble y la chavala es bellísima, como toda hija es vista por su papá. Mi hija es linda desde el último pelo, completa por dentro y por fuera.
Ernesto tu mensaje final para los pintores jóvenes nicaragüenses, para esa gente que está comenzando y que se está lanzando a una lucha que ahora al ver para atrás te das cuenta que es larga y que es dura, que es muy difícil. Cuáles serían tus palabras para ellos?
Que sean pacientes, que no cuiden su ego, que se que el ego es lo más grande que tiene uno cuando es joven, yo creo que solo eso se tiene, hay momentos en la vida que tienen que dejar de pensar sólo en si mismos y pensar en los demás, despojarse un poquito del YO. Reflexionar sobre lo que es verdaderamente importantes en la vida de uno. Cada edad tiene su etapa, las cosas llegan, aunque a veces tarden en llegar. El triunfo también no es una cosa de un momento es algo que se va logrando en pequeños mordisquitos aquí y allá que uno le va dando a esa gran manzana que es el éxito, pero que es mentira que uno se la traga como una pastilla, y casi por magia ya sos el gran pintor, vaca sagrada, no señores, en absoluto, aunque a veces en los medios y el mismo público se equivoca y te lanza demasiado rápido, diciendo que vos sos lo más grande que ha pasado y uno ve que no es así. Con el tiempo se valora que los mejores éxitos son los no éxitos, cuando uno pasa por un situación difícil de no pintar y logra superar esa situación que no fue un éxito, talvez fue más bien un tiempo perdido, ese tiempo perdido seguro fue el más importante que se haya obtenido, ese es el que permite recibir medallas y premios en concursos, porque la reflexión te impulsa a ir para adelante, a avanzar mucho más. Que tengan paciencia, que tengan humildad, que mientras más los premien más agachen la cabeza, porque mientras más la agachen más premios les van a dar. Además a vos, Ximena, gracias por esta importante oportunidad de comunicarme con los lectores y mil felicidades por tus éxitos al frente de Páginas Verdes, es formidable la labor que haz realizado a lo largo de estos seis años, te deseo con gran cariño un felicísimo cumpleaños el 22 de noviembre a vos y a las Páginas Verdes!

Entrevistó: Ximena Ramírez González.

 

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