Dra. Astrid Fischel Volio, ex Vicepresidenta de la
República de Costa Rica, actualmente es la Coordinadora
General del Programa de Desarrollo de Zonas que es un
Proyecto conjunto de la Unión Europea y del Banco
Centroamericano de Integración Económica.
Dra. Astrid
Fischel, quien Participó con una excelente ponencia en el II
Congreso Internacional: Mujer y Liderazgo.
Cuando se habla de los temas que nos apasionan, es muy fácil
hablar, sobre todo en un contexto lleno de energía positiva,
porque todos las personas que me precedieron en el uso de la
palabra en este importante foro y especialmente mujeres
brillantes de la talla de Ximena Ramírez, delegada de Nicaragua,
Presidenta de las Mujeres Empresarias, que nos ha hecho sentir a
todas las centroamericanas muy orgullosas de las mujeres de ese
país hermano, ella entre otras maravillosas mujeres del resto
del área, nos han hecho felices de ser y sentirnos mujeres
emprendedoras, contentas de haber emprendido la lucha que
enfrentamos por la equidad, esperanzadas de que hemos realmente
pavimentado el camino para que otras mujeres, nuestras
generaciones jóvenes puedan tener más oportunidades de las que
nosotras hemos podido obtener.
Astrid, ¿A su juicio cuáles son las características de un
liderazgo femenino y qué hacer para transformar la mentalidad
tanto en hombres como mujeres para lograr una sociedad más justa,
más equitativa?
Me parece que el tema más importante del Liderazgo Femenino es
el poder servir de catalizador de las energías, de la
creatividad, de la inteligencia, de la capacidad de muchas
distintas personas que puedan trabajar en equipo. Ese es el ser
líder y la mujer líder tiene todavía más responsabilidad, porque
por naturaleza somos muchísimo más volcadas hacia la negociación,
hacia la identificación de capacidades y potenciales en otras
personas. Nos corresponde servir de puente entre esas muchísimas
capacidades, algunas de ellas no desarrolladas y por eso la gran
responsabilidad que tenemos de promover acceso a la educación,
desarrollo de capacidades y lo que son las posibilidades de
desarrollo. En realidad nos encontramos con una serie de
necesidades no satisfechas con potencial creativo extraordinario
y muchas veces no logramos empatar los recursos humanos con las
necesidades y con los recursos materiales necesarios para llevar
adelante obras y servicios, desarrollo de proyectos productivos,
así como también el desarrollo de capital social, que no es ni
más ni menos que el desarrollo del autoestima, que es el
desarrollo de la responsabilidad compartida, de la solidaridad,
de la confianza y del trabajo en equipo.
Cuando usted fue Vicepresidenta de Costa Rica, ¿Cuáles fueron
los obstáculos más importantes en su quehacer cotidiano en tanto
que mujer, cómo enfrentar el reto de meterse a política una
mujer madre de familia, profesionalmente exitosa, en un país que
no es tan evidente, que no haya machismo, Astrid?
El primer gran reto fue el poder tener el respeto de mis colegas
de gabinete, porque muchos de ellos tenían gran desconfianza en
torno a una mujer, que su primer puesto político fue la Primera
Vicepresidencia, porque yo salí de la Academia y de la empresa
privada para asumir la coordinación del Programa de Gobierno y
de ahí pasé a la Vicepresidencia, yo no había militado
políticamente.
El reto mayúsculo fue ganarme el respaldo y la confianza de mis
colegas de gabinete. Por otro lado fue el poder mantener siempre
una posición de mujer en un contexto de toma de decisiones
enmarcada por el hombre. Por ejemplo, hacer valedero el poder,
negociar, no imponer, el poder llevar adelante todo una
propuesta de gobierno basada en la negociación activa por parte
de las comunidades, de los gobiernos locales y de las
instituciones del gobierno central, que esa fue la esencia del
triángulo de solidaridad. Ese cambio de paradigma, no creer que
porque éramos ministros, teníamos el feudo en nuestras manos
para tomar decisión sin consulta, sino cambiar la forma de
gobernar, escuchando las comunidades y tratando de empatar las
necesidades más sentidas con los recursos de gobierno, pero en
una estrategia de participación activa.
Yo como académica siempre defendí el derecho de toda persona
independientemente de su origen social, de su sexo, de su lugar
de residencia o ingresos o statuts social, de ser tomado en
cuenta en todos los procesos que conciernen su propio bienestar.
Es un asunto de respeto a la dignidad de las personas y siempre
me opuse al asistencialismo como un fin en si mismo, porque
definitivamente enajena la voluntad, las energías y un proyecto
de desarrollo tiene que estar basado en el respeto a la persona,
incorporarla a los procesos de toma de decisión, capacitarla
para que tenga criterios calificados y opine consecuentemente en
los procesos que conllevan su desarrollo.
Pero no fue fácil, porque por ejemplo, colegas amigos, me
recuerdo en ese momento, el Ministro de Hacienda un economista
brillante, me decía Astrid, como vas a desperdiciar tu tiempo
trabajando con comunidades tan alejadas, tan pobres, quien se va
a dar cuenta de tu esfuerzo, yo le decía, Leonel, esa es mi
responsabilidad, como mujer yo pienso en las miles de madres de
familia que hacen esfuerzos extraordinarios todos los días, por
trabajar, por mantener la tranquilidad de sus hijos, por darles
amor, llevarles sustento y, si la vida por razones que todavía
me pregunto porqué me trajo acá, me permite promover un cambio
de actitud en esas mismas mujeres, que sepan lo que valen y lo
que son capaces de hacer y un cambio de actitud en el entorno
que las rodea, para que las vean como personas merecedoras de
todo respeto y admiración, ya habré hecho suficiente.
Quizás es el mayor reto, ganarse el respeto de los hombres del
gabinete e incluso de otras mujeres. En algunos momentos también
hubo algunas presiones por parte de otros colegas, el Ministro
de la Presidencia me acuerdo en un momento que el Presidente
estaba ausente, yo estaba como Presidente en ejercicio y él
quería imponer su línea, hasta que le tuve que recordar con
mucho respeto que su superior jerárquica era yo y que en una
decisión difícil nos enfrentamos, yo asumía la responsabilidad
como correspondía.
En algún momento le dije, mira si yo hubiera sido algún varón,
ni siquiera lo cuestiona. Eso era algo importante, el estar una,
primero como mujer generando siempre trabajo positivo, de mucho
esfuerzo, dedicación y mística, pero también siempre dándonos
nuestro lugar, porque nosotros merecemos respeto y muchas veces
las mujeres nos cohibimos, nos arrinconamos, nos da miedo decir
las cosas y cabalmente por eso hemos permitido que a través de
los años sigan tratando de hacernos a un lado o de mantenernos
en posiciones secundarias.
¿Su mensaje final para las y los empresarios del área
centroamericana, Sra. Astrid Fischel?
Me parece que este encuentro ha sido riquísimo en términos de
evidenciar cuáles son los temas más importantes de la agenda de
la Mujer Latinoamericana, de la Mujer Centroamericana y en este
contexto de la Mujer Empresaria. La mujer debe de tomar
conciencia de lo que vale, de lo que es, del potencial
extraordinario de lo que tenemos y tenemos que hacer uso de el
en todas nuestras dimensiones, tenemos que conocer que a través
de la educación es como podemos definitivamente afirmar nuestras
posiciones, nuestras capacidades, pero que en ese esfuerzo
también por educarnos, no podemos nunca perder de vista nuestra
esencia misma, nuestra esencia de mujer, madre, que nos hace
tener muchísima mas compasión, muchísima más sensibilidad en un
mundo que se transforma y que lamentablemente mantiene aún el
rezago de una mayoría inusitada de la población, porque
siguiendo a uno de mis más importantes guías espirituales hoy lo
considero como el humanista del siglo XXI Bernardo Kliesverg, yo
estoy de acuerdo que es inadmisible la pobreza en el siglo XXI,
es inadmisible con el desarrollo tecnológico, con las grandes
oportunidades que ofrece el mundo y la economía, no podemos
permitir la miseria, es inadmisible hacernos de la vista gorda o
no hacer nada por enfrentar el mayor reto del siglo XXI que es
la pobreza y quien mejor que nosotras las mujeres emprendedoras,
somos las empresarias quienes podemos entender lo que significa
esa lucha y ese trabajo por lograr ingresos, quienes podemos
servir de modelo para otras mujeres en los procesos de
desarrollo personal.
Comentarios recogidos por “Ximena Ramírez González”