Alejandro Serrano Caldera                                                                                                Páginas Verdes

“Todo tiempo futuro fue mejor”

                                                                                                                                                                         Dr. Alejandro Serrano Caldera, Filosofo, Abogado, analista político, intelectual de gran trascendencia en América Latina. Precisamente fue escogido entre los 100 filósofos más destacados del mundo por la revista alemana Concordia, para disertar acerca de los desafíos de la filosofía a comienzos del siglo XXI.

Conversaremos  acerca de su libro filosófico y muy cargado de humor, un texto encantador, con diálogos posibles e imposibles que lo tituló “Todo Tiempo Futuro fue Mejor”. Cómo nació la idea de este libro, Dr. Serrano?

En primer lugar Ximena quiero decirte lo  grato que me resulta esta charla entre colegas. Ya en otras ocasiones hemos conversado con los lectores de Páginas Verdes, que personalmente tanto disfruto. La idea de este libro surge de una inquietud que desde hace mucho tiempo traigo y es esa sensación de frustración que deja el que grandes hombres en la historia de la humanidad no hayan dialogado y no se hayan conocido, por ejemplo, Sócrates y Confucio, viven ambos en el mismo tiempo, ambos fundan podemos decir la civilización occidental y la oriental sin embargo, no sólo no se conocen ni dialogan, sino que ni siquiera el uno sabe que el otro existió. Nosotros que estamos en el vértice de los tiempos, que conocemos a ambos, somos capaces de servir de puente y ponerlos en contacto y hacerlos dialogar. Eso es lo que he hecho en este libro por eso es que digo que estos diálogos son imaginarios pero no por ello dejan de ser reales, porque finalmente dialogan dos personas y un tercero, que se mete de vez en cuando, (que soy yo), ellos hablan a través mío y yo hablo a través de ellos, de tal manera que son reales porque buena parte del diálogo es sobre lo que ambos dijeron aunque no se lo dijeron el uno al otro, pero yo como puente, como intermediario, como un mediador, los hago dialogar acerca de la ética y la razón, ese es un caso.

Hay otro caso, el de Thales y Anaximandro, que empieza el libro en un restaurante de Mileto que se llama “Una Sola Calidad y Muchos Sabores”, el nombre del restaurante tiene que ver con el principio de la filosofía de los presocráticos, que de alguna manera es el principio de mí filosofía, dicho con toda modestia, la unidad en la diversidad. Llega ahí Thales sólo él ha llegado y pide un pollo al vino, el mesero entiende que se trata de un pollo albino, es decir, un pollo blanco y le responde al cliente alarmado: “Como quiere que le sirva un pollo albino, si aquí todos los pollos son normales, hijos de gallinas ponedoras y gallo bien dispuesto”! Todo ello para demostrar que en el mundo rige la ambigüedad y que se necesita un principio universal que articule y uniforme todas las ideas.

Es extraordinario como de un hecho anecdótico, divertido, entretenido, aparece lo profundo del trasfondo filosófico...

Exactamente Ximena, ahí sale la exposición medular de su filosofía, en ese momento llega  Anaximandro. Comienzan a dialogar sobre los principios filosóficos, Thales como preocupado, comienza a reafirmarle a su alumno cuales son los principios de su filosofía, pero éste acaba de recibir noticias del futuro y le informan que se ha descubierto un aparato llamado computadora. Le dice él a Thales: “¿cómo queda este principio con respecto a este invento del futuro?”. Comienzan a hablar sobre la informática, refugiándose en sus principios que siente tambalear ante los hechos del futuro que l no conoce. Anaximandro que está más informado, siendo su discípulo, (se entrelaza una cuestión generacional), queda implícita la idea también de que el alumno supere al maestro, que finalmente es la verdadera esencia del magisterio y del educador. Anaximandro le comienza a hablar de las computadoras, efectúan un diálogo alrededor de la informática, si es posible o no. Thales se aferra a sus principios,  se da un diálogo, de tanto hablar el pollo se le endurece, al final del diálogo, el pollo duro que si ha tomado un color albino, porque la luz de la luna de Mileto se refleja sobre el pollo.

Otro diálogo se da entre Heráclito y Anaxágoras, el maestro y su alumno alrededor de la informática. Heráclito se pone enojado con el alumno y le dice que va muy mal si está creyendo en las cosas de esa horrible gente de 3000 mil años después, que eso no puede ser posible, que el río no se detiene nunca.  Le dice Anaxágoras, “salvo cuando se congela o se seca”, viene toda una idea de la congelación y un juego de palabras en donde Heráclito dice: “nadie se baña dos veces en el mismo río”, el otro le contesta: “y nadie se baña en dos ríos a la vez”. Comienza un juego de palabras que a través del humor,  indudablemente una forma de expresar los grandes principios de la filosofía presocrática, a través de seres que han sido humanizados, bajados de sus estatuas, comiendo en un restaurante o encontrándose en un café, tomando un café o un trago, discuten sobre ellos.

Hay otros diálogos entre Sancho Panza y Don Quijote, que los escribí justamente en Madrid frente a la estatua de ambos, se llama “las razones de don Quijote”, o sea que don Quijote supuestamente pierde la razón, pero don Quijote le dice que lo más irracional que él ha visto es el racionalismo, de que forma la revolución racional ha llevado a los seres humanos a sacrificar el sentido espiritual y humano de la propia existencia con el sentido utilitarista que es en lo que desembocó la razón. Hay diálogos de este tipo que llevan una gran profundidad, pero están escritos con humor y a veces con un humor picante. Hay otros diálogos que son un poquito más densos. Hay un diálogo que se da entre Kant y Einstein, en este éste último retrocede al pasado, al momento en que Kant está terminando de escribir “La Crítica de la Razón Pura”. Entablan un diálogo entre ambos, ahí hay una motivación especial. Siempre creí desde que empecé a estudiar y a leer filosofía, que la teoría de la relatividad se funda en la crítica de la razón pura y en la teoría de Kant que está planteada en La Crítica, pero al mismo tiempo como sucede frecuentemente, la teoría de la relatividad que es hija de la Crítica, termina disolviendo la crítica de su negación.

El diálogo empieza con cuatro golpes en la puerta, que Kant cree que es Bethoven por los cuatro toques de la Quinta Sinfonía, la cual se explica ahí que no era dedicada a su padre. Empieza un poco humorísticamente el diálogo, pero después se van metiendo a la teoría de la relatividad, a la teoría de la critica de la razón pura, al principio de indeterminación de Haisember, pero todo con un sentido de humor. 

Hay otro diálogo entre Santo Tomas y Averroes, los dos grandes aristotélicos, uno cristiano y el otro musulmán. Santo Tomas deja la Sorbona enojado, porque le han puesto de apodo “el buey mudo”, por que no hablaba, era un hombre gigantesco de mente, de espíritu y de cuerpo. Se va a Córdoba a hablar con Averroes que le han dicho que hay un árabe que es sabio en Aristóteles y él que es el gran sabio aristotélico quiere conocer a su contrincante, sobre todo que Santo Tomás sabe, (pero esa es mi percepción), que él no ha sido rigurosamente fiel a Aristóteles, sino que él con su genio inmenso de alguna manera ha usado a Aristóteles para construir occidente.

La civilización occidental se usa en lo que  yo llamo el bautismo de Aristóteles, es decir Santo Tomás cristianiza en su interpretación a Aristóteles. El se da cuenta que el cristianismo, (por supuesto ahí soy yo el que estoy hablando a través de él), no le basta solamente la filosofía platónica, que es la que le sirve de base y la fe, sino que ya desde 1300, fines de 1200 ya se perciben los gérmenes de lo que va ser la civilización racionalista. Necesita basarse en el racionalista más grande de la antigüedad, en el lógico más grande que es Aristóteles. Lo adopta y lo cristianiza, no es que Aristoteliza a Cristo, sino que cristianiza a Aristóteles y ahí se encuentra con el otro fiel, absolutamente fiel a los principios aristotélicos, que es Averroes, que es su traductor al árabe y que era la autoridad más grande del mundo musulmán en Aristóteles y además, filósofo, matemático, físico, estudioso. Hay un diálogo entre ambos que empieza con una expresión fuerte de Averroes que dice “aquí no, aquí no”, Santo Tomás... en clara alusión a su nombre. Aquí no está Aristóteles, lo que está es algo de tu propia confesión, es un Aristóteles confesional, Santo Tomás reacciona y se traba el diálogo, caen en los fundamentalismos contemporáneos, porque el tiempo no se para, las posibilidades del diálogo no son un obstáculo, sino un vehículo, por eso se llama “Todo tiempo futuro“, fue mejor para decir que entre futuro y pasado no hay una ruptura, un desgarramiento, hay un muro que hace colocar en compartimientos a ambos.
Hay otro diálogo que es entre dos latinoamericanos en Paris, un boliviano triste, andino, melancólico y un mexicano bandido, alegre, bromista,  los dos filósofos, pero antagónicos,  dialogan sobre su profesor que se llama Prosper Bonnepensée, el boliviano es absolutamente serio y le explica al mexicano el principio “cogito ergo zum” el mexicano le da un doble sentido a la palabra cógito, el boliviano le dice que cogito viene de la raíz latina cogitare que quiere decir pensar profundamente, el mexicano le dice que no, que eso significa otra cosa, que por algo el cógito es antes del ser, ahí empieza el diálogo muy divertido le llega a aceptar en última instancia que sea un verbo bipolar que significa las dos cosas, todo el diálogo el boliviano serio, queriendo convencer a su amigo que era un gran juerguista, con ese carácter mesoamericano, que además lo hace a propósito, de que cogitacio no significa lo que él cree, sino lo que Descartes quiso decir. Así se desarrolla todo el diálogo, hasta la Sonora Matancera interviene en un momento, porque cuando el boliviano le explica el cojito que es “pienso, luego existo” o luego soy, dice que si dudo pienso, si pienso, soy. Dice que eso le recuerda una canción que se llama la burundanga! Siguiendo el orden lógico del razonamiento, finalmente el boliviano regresa a Bolivia y lo matan durante la represión que se da a raíz de la represión del asesinato del Che Guevara, él hace la guerra desde la Paz, Bolivia, y el mexicano viene a Nicaragua en tiempos de la revolución, a enseñar filosofía, cuando va a empezar su cátedra saca de la cartera la foto donde están ambos en el Barrio Latino, en Paris y la empieza diciendo: “como dijo un gran filosofo boliviano muerto prematuramente, cojito viene de cogitacio ovnis...

Esos son los diálogos en donde el tiempo no es barrera, sino vehículo, esa es la idea, dialoga gente de un mismo tiempo que no se conocieron ni supieron de la existencia y gente que nada tiene que ver en el tiempo, que se encuentran porque uno va al futuro o porque el otro viaja al pasado, con gente del mismo tiempo, que si se conocieron que discuten sobre la computadora, informática, Internet, intercalando los diálogos con vivencias personales, por ejemplo, mi encuentro con Julio Cortazar, aparece una foto mía con él, Giovanna y Aurora  Bernardes, en el concierto de Miguel Ángel Estrella, gran pianista argentino liberado de una cárcel del Uruguay, irónicamente llamada La Libertad, cosa increíble! Luego hay otro escrito, que se llama La Calle, que es la misma de Julio Valle, vivíamos casi al frente uno con otro, es la historia alrededor de la misma de esos personajes en Masaya. Hay otra historia que se llama Miss Grace, es una anciana inglesa, que llega a la Masaya de mi niñez, cuando ella tenía 80 años, ella había sido primera baletista del Real Balet de Londres. Cómo llega a Masaya es uno de los misterios que trato de descifrar en el libro, se hospedó donde doña María Martínez, una ilustre señora de origen guatemalteco, pianista extraordinaria, casada con don Camilo Rosales cuyo padre era el esposo de doña Hilda Cuadra, abuelo de Hilda Rosales. Me llevaron a verla bailar a la esquina de las Gutiérrez. 

A los 81 años bailaba como un ángel, una cosa extraordinaria, acompañada de don Pepe Mendeoroz, pianista nicaragüense, poeta bohemio. También bailó con un toca discos que funcionaba con discos de acetato, recuerdo los comentarios de las señoras, sobre  como había avanzado la tecnología, porque no había que cambiar aguja como las vitrolas! Así como llegó un buen día Miss Grace desapareció. En la feria del libro en Granada,  comentando la parte de Miss Grace, firmando los autógrafos, se me acerca una escritora salvadoreña y me dijo emocionada: “quiero que me firme el libro, pero más que eso quiero decirle que yo conocí a Miss Grace, vivió también en El Salvador!



Entrevistó : Ximena Ramírez González

                                  

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