"Una moral impuesta no tiene la misma fuerza que la que adquirimos
cuando somos nosotros los que elegimos vivir espiritualmente"
Durante nuestra adicción activa muchos vivíamos la vida por
omisión. Éramos incapaces o no estábamos dispuestos a elegir cómo
queríamos comportarnos, qué preferíamos hacer o incluso dónde queríamos
vivir. Permitíamos que las drogas u otra gente tomara las decisiones más
elementales por nosotros. Vemos libres de la adicción activa significa,
entre otras cosas, la libertad de elegir por nuestra cuenta.
La libertad de elegir es un don maravilloso, pero también una gran
responsabilidad. Escoger nos permite descubrir quiénes somos y en qué
creemos. Pero al hacerlo, tenemos que sopesar lo que elegimos y aceptar
las consecuencias. Esta responsabilidad nos lleva a buscar alguien que
tome las decisiones por nosotros -nuestro padrino, nuestro grupo
habitual, nuestros amigos de NA- igual que las tomaba nuestra enfermedad
cuando consumíamos. Eso no es recuperación.
Ir en busca de la experiencia de los demás es una cosa; renunciar a la
responsabilidad personal, otra.
Si no hacemos uso del don de la libertad que nos ha dado, si nos negamos
a aceptar las responsabilidades que implica, perderemos este don y
nuestra vida empeorará. Somos responsables de nuestra recuperación y
nuestras opciones. Por difícil que parezca, debemos ser nosotros quienes
tomemos las decisiones y estar dispuestos a asumir las consecuencias.
Sólo por hoy: Esto agradecido de la libertad de vivir como he elegido.
Hoy, aceptaré la responsabilidad de mi recuperación, tomaré mis propias
decisiones y asumiré las consecuencias.