"Podíamos sentir el paso del tiempo, entrar en contacto con la realidad
y reconocer valores espirituales que muchos habíamos perdido tiempo
atrás"
Durante nuestra adicción activa, estábamos listos para hacer concesiones
en todo lo que creíamos, sólo para conseguir más drogas. Tanto si
robábamos a nuestra familia o amigos, como si nos vendíamos, o mentíamos
a nuestro jefe, dejábamos de lado los valores que más nos importaban.
Cada vez que comprometíamos una convicción firmemente arraigada, se
derrumbaba otro pedazo de la argamasa que unía nuestro carácter. En el
momento en que muchos de nosotros llegamos a nuestra primera reunión, no
quedaba mucho más que las ruinas de lo que habíamos sido.
Al llevar a cabo nuestro primer autoexamen honesto, daremos con los
valores perdidos. Pero para poder reconstruir nuestro carácter, veremos
que hace falta cuidar esos valores, por muy grande que se la tentación
de tirarlos a un rincón. Tenemos que ser honestos incluso cuando
pensamos que podríamos engañar a todos con una mentira. Si desdeñamos
nuestros valores, descubriremos que los embustes más grandes son los que
nos decimos a nosotros.
No queremos empezar otra vez el derrumbe espiritual después de todo el
trabajo que hemos puesto en la reconstrucción. Es fundamental que
apoyemos algo, sino no, nos arriesgamos a dejarnos engañar por cualquier
cosa. Respetamos todo lo que nos parece importante.
Sólo por hoy: Apoyo algo. Mi fortaleza es el resultado de vivir mis
valores.