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Karlos
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LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR Y LOS DERECHOS HUMANOS |
Karlos Navarro
Cada día a la Comisaria de la mujer y la niñez en Ciudad Sandino,
llegan entre 35 y 40 denuncias de maltrato físico, mental, sexual y
económico, ejercido en la mayoría de los casos por los hombres de la
familia hacia las mujeres, los niños y niñas.
Los datos estadísticos revelan que entre un 35% y un 40% de mujeres que
viven emparejadas sufren malos tratos físicos o psíquicos por parte del
hombre, lo que permite afirmar que miles de mujeres están bajo amenaza
de muerte.
Sin embargo, esta cifra solamente es apenas un 5 % de la violencia real,
debido a que la mayoría de los abusos no se denuncian a la policía,
principalmente porque no existen instrumentos jurídicos, educativos,
sociales y económicos adecuados que protejan a las víctimas, lo que hace
que la violencia contra las mujeres siga siendo en gran parte un delito
invisible.
En los registro policiales se puede constatar que las mujeres que
visitan los hospitales del país por lesiones o maltratos sicológicos, en
la mayoría no lo denuncian ante el órgano competente (policial o
juzgados) por el temor de que al volver al hogar se les haga nuevamente
víctimas de malos tratos.
Es por esa razón que entre un 34 % y 50 % de las denuncias puestas en
las estaciones de Policía se resuelven por la vía de arreglos
extrajudiciales. Unicamente el 12 % de los casos denunciados se remiten
a los juzgados locales o de distrito. El 14 % de las denuncias quedan
sin ningún tramite legal, porque la denunciante abandona el caso después
de la primera denuncia.
Ahorra, las mujeres que se atreven a impulsar la denuncia de violencia
son presionadas por sus familiares, para que desistan del proceso; y
como consecuencia de su impotencia y frustración, su ira la descargan
contra sus hijos o a las personas cercanas, creando de esta forma un
ciclo de violencia que se perpetúa de generación en generación.
En los últimos años han muerto a manos de sus maridos o compañeros más
de 75 mujeres. Otra gran mayoría de mujeres han sufrido lesiones de
consideración, que van desde el apuñalamiento, fractura de hueso (rotura
del tabique de la nariz, rotura de miembros, etc).
Otras lesiones de consideración, que son denunciadas con frecuencia son
la pérdida de audición por rotura del tímpano y la perdida de visión
parcial o total de uno de los ojos.
En un porcentaje, no cuantificado hasta el momento, han sufrido
violación, y todo ello con la, según las denuncias, de que la mayoría de
los ataques se efectuaron en presencia de sus hijos. Ante estos hechos,
cada día más trágicos, que están saliendo a la luz, surgen las
siguientes preguntas: ¿Por qué esta oleada de agresión y asesinatos a
mujeres? ¿Qué está pasando en nuestra sociedad? ¿Que están haciendo el
Gobierno y la Sociedad Civil para prevenir la violencia intrafamiliar?
La perplejidad de la sociedad ante tanta violencia no deja de
sorprendernos, cuando las agresiones familiares no son un fenómeno
producto de la sociedad actual, sino una tragedia que ha estado siempre
presente en muchas familias. La mayoría de los hogares nicaragüenses
conocen algún caso de malos tratos, en el entorno familiar o vecinal,
pero se han silenciado bajo el pretexto de que la violencia doméstica es
un asunto privado.
Afortunadamente la visión y percepción de la violencia intrafamiliar ha
cambiado sustancialmente, y hoy día estamos claro que esta violencia no
puede considerarse como un asunto que sólo corresponde a la vida privada
de las personas, ya que sus efectos se extienden a todo el complejo
social y afectan al conjunto familiar, que es el grupo primario y
fundamental de sustento de la sociedad.
Es por esa razón, que en los ultimas dos décadas se han venido aprobando
leyes que favorecen a la mujer, los niños y las niñas: Ley de adopción,
Ley reguladora de la Relación madre, padre, hijo, Ley de protección de
la Lactancia Materna, Ley de Unión de hecho, Ley del Divorcio
Unilateral, Ley de alimentos.
El esfuerzo más importante contra la violencia hasta la fecha fue la
presentación ante la Asamblea Nacional de la Ley 230 de Reforma al
Código Penal para Prevenir y Sancionar la Violencia Intrafamiliar. El
objetivo de esta ley fue garantizar la protección física a las mujeres,
niños y niñas violentados y a la vez regular las sanciones a los
ofensores.
La ley asegura una serie de medidas de protección para mujeres que
denuncian actos de violencia conyugal, tales como la prohibición al
agresor de acercarse a la casa o al lugar de trabajo de la víctima.
También es necesario tomar en cuenta el Código de la niñez y la
adolescencia.
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