Karlos  Navarro                                                                            Páginas Verdes

El liberalismo: pasado y presente


Karlos Navarro



Después de realizarle una larga entrevista al entonces Vice-Presidente de la República Virgilio Godoy - que fue publicada en el libro Historia y violencia en Nicaragua- sobre la importancia para el siglo XX de las reformas liberales emprendidas por el General José Santos Zelaya a finales del siglo XIX, le pregunte a quien podría entrevistar para que diera la versión conservadora sobre este mismo período histórico. Reflexiono un poco y me dijo: “Hay que entrevistar al Dr. Enrique Belli Cortés”.Al día siguiente elabore un cuestionario de cinco preguntas y se las hice llegar al Doctor Belli. Recuerdo que la primer pregunta fue: ¿Cuál es la visión de los conservadores actuales respecto a la revolución de Zelaya y la última ¿qué perduró de la revolución liberal?.En aquel entonces, no sabía que el Dr. Belli estaba preparando el libro “50 años de vida republicana”, que recoge el período histórico desde la guerra contra Walker hasta la caída del general José Santos Zelaya en el año de 1909 por la célebre Nota Knox.
Lo primero que me explicó el doctor Belli en respuesta a mis preguntas, fue que Zelaya desde el primer día que accedió al poder tenía la clara intención de convertise en un dictador vitalicio, y de acuerdo a esta premisa uno de sus primeros actos fue liquidar al partido conservador y a sus líderes por medio de confiscaciones, cárceles, contribuciones forzosas y exilio.Además implemento el estado de sitio en todo el país, por medio del decreto de la ley del mantenimiento del orden público, publicada en la Gaceta el 21 de octubre de 1893. Y por si todo esto fuera poco, invadió repetidamente a varios países Centroamericano con el propósito de deponer a sus gobiernos e instaurar personas afines a él.En el fondo la “Libérrima”, escribió el Dr. Belli, fue de un laicismo agresivo. Desde que comenzó a gobernar Zelaya mostró una inquina sistemática contra la Iglesia Católica.
Al final de la entrevista el doctor Belli, reconoció que Zelaya modernizó el Estado, ya que abolió la pena de muerte, estableció la libertad de trabajo y de imprenta, de profesiones y de impuestos. Suprimió los monopolios; estableció un sistema unicameral, el control de las rentas públicas, introdujo el recurso de inconstitucionalidad de las leyes, jurado para juicios civiles, la separación del Estado de la Iglesia, el registro civil de las personas, etc.
Es meritorio reconocer que el gobierno de José Santos Zelaya - a pesar de sus errores y por su terquedad de mantenerse en el poder abrió las puertas a la intervención norteamericana- fue el primero, y quizás el único, en la historia de Nicaragua que planteó un papel de fortalecimiento estatal en el desarrollo del país.
Muy por el contrario, los Somozas, los sandinistas y ahorra el gobierno que preside el doctor Arnoldo Alemán, han ensanchado y ampliado las funciones del Estado, o en caso contrario la han reducido, pero no modernizado, debido a que han configurado desde el Estado un sistema de poder clientelista, en donde los cargos los han distribuido no por capacidad sino de acuerdo a conveniencias políticas, fomentando de esta forma la corrupción.Es por esa razón que la Ley de lo contencioso administrativo, la Ley de carrera civil (o de servicio público), Ley de carrera docente y la reglamentación de la Ley de Autonomía, entre otras, no ha constituido en el pasado, ni constituye en la actualidad ninguna prioridad para el gobierno.Más bien en los últimos años hemos observado, como el Estado se ha partidarizado, adulterado en su función esencial; se han puesto trabas y se han inventado trámites de todo orden, con el único propósito de aplastar cualquier tipo de oposición, contrariando de hecho los principios liberales de libre mercado, independencia de los poderes y el establecimiento de derechos individuales frente al estado.Han pasado por lo menos más de cuatro años desde que les realice las entrevistas al entonces Vice-Presidente Virgilio Godoy y al Dr. Enrique Belli Cortés, y ahorra que las releo no me cabe la menor duda que la historia de Nicaragua se ha escrito con tinta roja, roja y negra y con tinta verde; de manera pasional y visceral; elogiando a unos y discriminando a otros, pero estas visiones de la historia más que presentar la deformación del pasado, proyecta nuestras deformaciones ingénitas, que desde luego hace falta superar con una actitud de consenso hacia el pasado pero sobre todo hacia el futuro.


 

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