José Antonio Alvarado                                                                                              Páginas Verdes

LOS INTELECTUALES FRENTE AL PODER

                                                   

Quisiera ante todo agradecer a la mesa directiva, a la UAM y a la Fundación Nicaragüense Nuevo Siglo (FUNISIGLO)  por la invitación que nos han hecho para este día.  En principio habíamos quedado en venir aquí temprano, pero tenía una reunión de gabinete de seguridad.  Desafortunadamente me perdí de las primeras exposiciones, las que me hubiera gustado estar, para fortalecer el proceso de aprendizaje, tomando en cuenta las visiones que cada uno de ustedes realmente ha aportado.

 

Sin embargo, creo que este es un tema que a través de nuestra historia, y de las historias no solo de los países centroamericanos, sino realmente de cualquier país, en cualquier latitud del mundo, tiene ángulos muy parecidos, de gran complejidad, que tal vez abundan sus matices, profundizan algunos temas, pero que mantiene una constante bastante, yo diría permanente.

 

Los intelectuales dentro y fuera del poder

Normalmente nosotros podemos ver a los intelectuales, ya sea dentro o fuera del poder. Podemos verlo dentro del poder y significa la capacidad del intelectual de generar cambios con nuevas ideas, con nuevas transformaciones, con nuevos debates.

 

El intelectual, de por sí, es producto del debate, porque él no se hace solo en un escritorio; escribiendo por muy lindos que sean sus versos, prosas, cuentos, análisis o sus críticas; sino que se hace en cuanto esa idea, pensamiento entra al público y se debate, crea opinión, discusión y análisis.

Cuando eso se hace desde el poder se forma realmente un ente transformador. Transforma las estructuras y el pensamiento, que sin embargo -en la mayoría de los casos- no son bien recibidos en ese mismo momento, porque cuando el intelectual forma parte del poder es criticado también fuertemente por otros grupos de intelectuales. Cuando está fuera  del poder el intelectual es el crítico más fuerte; reflexiona, analiza, profundiza sobre las diferente opciones.

 

La autoridad y el poder

Hay un elemento que hay  que conjugarlo ya en la vida política propia y es la relación también de un concepto que no está en el poder y es el concepto de autoridad. Y es ahí donde creo yo, que tiene una mayor vigencia  el valor del intelectual, porque el intelectual realmente tiene la cercanía al poder en tanto tiene un reconocimiento como autoridad.

Autoridad de lo que dice, por lo que piensa: autoridad en tanto no solamente hace o puede hacer, sino por lo que es; es decir por esa relación específica del intelectual con la palabra, traduciendo la palabra en términos de verdad, es decir esa palabra que está después del silencio, después de la reflexión, después de la meditación; es decir la palabra pensada, articulada, escrita, hablada y expresada en términos de una realidad nacional.

 

Es ahí donde comienza a generarse realmente la renovación de la cultura, así como también la reafirmación de aquellos parámetros culturales propios de una nacionalidad. Dentro de este criterio, nosotros encontramos un elemento que es la misma dignidad del intelectual.

 

En esa dignidad del intelectual, yo creo que es importante reflexionar sobre el manoseo que realmente sufre el intelectual en esta  circunstancia, pero también lo improvisto, está el intelectual, ante las circunstancias del poder, donde la autoridad se ve que no tiene realmente un enfrentamiento válido y una capacidad de enfrentamiento real, políticamente hablando con el poder y es ahí donde el intelectual sufre, es ahí donde el intelectual queda yo diría indefenso ante su propia realidad, ante su propia percepción del mundo, pero también indefenso ante el tejido económico de auto sostenibilidad.

 

Nosotros podríamos ver, y preguntarnos, por ejemplo: ¿De que vive el intelectual?  Lo podemos ver en nuestra propia realidad, una realidad en donde el que pueda o quiera vivir de ello, pues hombre tiene problemas muy serios, muy profundos. Veámoslo nosotros en nuestro medio: ¿cuántos libros se venden?  Una edición de 3,000 volúmenes, posiblemente demora varios años en venderse.

 

¿Puede el intelectual auto sostenerse en ese mecanismo?, ¿expandir esos criterios dentro de nuestro medio?, muy difícil. Eso crea un marco de indefensión, que podría realmente avocar para que exista el mecanismo suficiente y crear los instrumentos suficientes dentro del ámbito cultural para una mejor promoción de ese valor propio que da el intelectual y un reconocimiento mayor a la dignidad del intelectual.

 

Sin embargo, eso no tiene necesariamente que ver con los matices políticos e ideológicos desde el punto de vista del poder, porque puede ser una constante como decía inicialmente independiente de que gobierno está, independiente de cómo se usa el poder, independiente incluso del momento histórico de que eso se refleja y es ahí donde el intelectual debe ir ganando su espacio, digamos el espacio vital del intelectual para verdaderamente convertir la cultura en origen y destino, de la vida nacional.

 

De una nación que se quiera articular y se quiere desarrollar donde realmente no puede hacerse sin la aportación misma del intelectual, pero ese reconocimiento no se da ni lo damos, incluso nosotros mismos los que participamos ya sea en el mundo académico, en el mundo político, en el mundo diplomático.  No se da porque no se ha tomado muy en serio por las mismas características históricas con que se ha venido reflejando.

 Tendemos nosotros incluso a autodestruir la creación y el trabajo que con aportación de realidad y de sinceridad se trata de hacer en cada momento de la vida con una brújula de pensamiento bien claro y bien definido.

 

El tema del intelectual y el poder no es solo estar vinculado en términos de su propia participación o de su propia aportación, sino también en términos de su propia seguridad, porque en la seguridad esa reducción o eliminación de la indefensión que va a crear realmente el mecanismo de auto sostenibilidad del intelectual como tal, de lo contrario nosotros encontramos realmente una falta de memoria histórica en el trabajo que cada intelectual puede hacer y tenemos entonces intelectuales no de carrera permanente, sino intelectuales normalmente de paso, de semanas, y de meses.

 

Es por eso que vemos muy poca continuidad en la misma publicación, en la misma coherencia, en los procesos, mismos de desarrollo del mismo intelectual. Es ahí donde nosotros tenemos que reflejar un poco para ver como se da esa mayor continuidad, como existe una mejor coherencia. Como existe una mejor coherencia, incluso entre las diferentes organizaciones que representan a los intelectuales.

 

De tal manera que si nosotros analizamos son muy pocos contados con los dedos de la mano y posiblemente la mayoría están aquí, de los que han tenido una permanencia de contribuciones intelectuales, de análisis crítico, de análisis profundo en diferentes épocas y en diferentes momentos de nuestra historia. De lo contrario tendemos normalmente a parcializar nuestro sentido de la realidad, de la verdad, olvidándonos de que nadie es dueño de la verdad absoluta, que todos en algún momento tenemos algo que aprender y debemos de tener una mente abierta para que esa capacidad intelectual pueda desarrollarse positivamente en beneficio de nuestra nación, yo creo que ese es el mayor poder que tiene el intelectual.

 

Tenemos que abrir los espacios, tenemos que abrir nuestros corazones, tenemos que abrir realmente nuestra mente para aceptar las ideas de los demás, para criticar las ideas de los demás, para entender que todos podemos contribuir y que todos tenemos espacio en una sociedad y eso va a hacer que el intelectual sea una institución permanente de vigencia en la vida nacional.

 

(Editado por Karlos Navarro)

                                                                          

 

José Antonio Alvarado

 

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