| Bailes Nicaragüenses | |
Se desconoce el verdadero origen de esta danza. La versión más aceptada es la de los que aseguran que nació a finales del siglo pasado, época en la que el gusto artístico de la juventud se inclinaba por las obras de los autores clásicos. En las tertulias acostumbraban conversar sobre la buena literatura, de clamar versos y discutir sobre alguna pieza dramática representada por alguna compañía teatral. En una de estas memorables tertulias, unos jóvenes bulliciosos de Masaya (próximos a las celebraciones de su patrono San Jerónimo), decidieron sacar en vez del Torovenado un conjunto de danzantes enmascarados con gracia y picardía. Se atribuye al joven doctor Rosalío Cortes la idea de que el personaje central del conjunto fuese Mefistófeles, con todo el atavió con el que se le representa en el Fausto. Los demás contertulios dieron sus opiniones y sugerencias sobre los otros personajes. Concertado el día y la hora, una noche fresca y clara de octubre salieron estos alegres jóvenes disfrazados, portando guitarras y mandolinas a modo de serenateros y como éstos ejecutaron canciones románticas y declamaron versos al pie de las ventanas de las casa de las simpáticas masayenses. Magnífico fue el éxito alcanzado. Tanto que, las buenas familias regocijadas en extremo por la original ocurrencia, dieron su apoyo moral y económico al grupo, lo que hizo que cada año el lujo de los trajes aumentara, así como la calidad de sus coplas. Como el personaje principal era el diablo (Mefistófeles), la gente bautizó el conjunto con el nombre Los Diablitos, actualmente integrado por los siguientes personajes: El Diablo Mayor que viste la lujosa indumentaria de Mefistófeles y ejecuta el juco; El Diablo Común, como lo representa la tradición popular; El León, con corona de rey; El Tigre, con guitarra; El Macho, vestido de etiqueta y con un bastón de empuñadura metálica; El Oso, con una pandereta; La Muerte Quirina, con su guadaña y dos o cuatro Diablezas con mandolinas. Con el paso del tiempo el ánimo del público decayó y por algunos años Los Diablitos dejaron de salir. Cuando nuevos jóvenes entusiastas decidieron sacar el mencionado conjunto, lo hicieron mutilando la intención original de sus artísticos creadores, quienes deleitaban al público con sus bailes, versos y canciones acompañados con guitarra y mandolinas; rematando el acto con una danza en la que los personajes saltaban unos en pos de otros, describiendo círculos y haciendo gestos o mímicas que causaban risa. Los nuevos Diablitos sólo conservan la danza final y sui, motivo por el que necesitaron de un acompañamiento musical especial para la ejecución de su baile. Así fue como se creó la impulsiva, nerviosa e inspiradísima música de los Diablitos, la que infunde vida a esta tradición de los masayas. Cortesía del Sr. Edgard Escobar Barba, auxiliar de la Oficina de Eventos y Protocolo de la Biblioteca del Banco Central. Home | Conózcanos | Tarifas | Artículos | Entrevistas | Escribanos Copyright © 2000. Derechos Reservados Euroamericana S,A
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