Msc.
Diego A. Ramírez González
Luego del cierre reciente de tres instituciones financieras relativamente grandes en el país en menos de un año y con el precedente de la clausura de otros cuatro bancos anteriormente y desde el renacimiento de la banca privada en Nicaragua a partir de 1990, se percibe en el público la presencia de una crisis en el Sistema Bancario Nicaragüense.
Frente a un fenómeno de tanta relevancia y trascendencia para el desarrollo económico nacional en general, y para el que hacer diario y el porvenir de los ciudadanos en particular, se justifica la cuestión sobre la magnitud de la situación.
Un punto crucial al respecto es que si lo ocurrido en los bancos fracasados se debe a problemas particulares de las instituciones o a una crisis sistémica, es decir, que envuelva a todas las instituciones bancarias, al Sistema en su conjunto.
Aparentemente, tomando en consideración la cantidad de instituciones involucradas en los fracasos y ciertos factores en común que han caracterizado las intervenciones en los bancos, pareciera que nos encontráramos frente a una crisis sistémica. Sin embargo, observando más de cerca el panorama, éste no nos permite precisar los elementos que caracterizan una crisis sistémica total, ya que éstos se reflejarían en la intensidad y generalización de los problemas en todos los bancos y, especialmente, en el hecho que el cierre o la quiebra de una institución afectaría directamente la situación del resto de los miembros del sistema provocando una cadena de clausuras y finalmente la destrucción del sistema en su totalidad, fenómeno que no se ha presentado.
No obstante lo anotado, no podemos negar la existencia de problemas en el Sistema Bancario Nacional que, aunque no indiquen dificultades insuperables y el desmoronamiento de todo el Sistema, si es importante conocer y tomar en cuenta a la hora de hacer uso de los servicios bancarios, financieros y no financieros, ofrecidos por éste.
De los factores que han afectado negativamente el desarrollo del Sistema Bancario podemos asegurar que ha sido un crecimiento demasiado acelerado y desproporcional al desarrollo económico del país. Después de tal expansión era de esperarse la contracción que hemos observado, eran demasiados Bancos tratando de captar y hacer uso de recursos tan limitados. La globalización conlleva a una consolidación del sector financiero que permita hacer uso de economías de escala. Los bancos con una carga administrativa grande pero con volúmenes de negocios pequeños simplemente no pueden subsistir, los que se quedan atrás de la ola de consolidación tienden a desaparecer.
Lo anterior no quiere decir que los más grandes sean necesariamente los más sólidos y los mejores, la relación fundamental es la carga administrativa contra el volumen y la calidad de los negocios que se administren, es por esto que en el país también tenemos instituciones financieras relativamente pequeñas pero con negocios sanos y carga administrativa ligera lo que resulta en solidez y fuerte capitalización.
Los problemas generales de la economía nicaragüense y mundial también han afectado negativamente los negocios de los Bancos. Así, la baja en los precios y la demanda de los productos nacionales no solo se refleja en problemas de tal cartera de créditos en particular de los Bancos, si no también en una reducción de la liquidez y la demanda general en la economía, lo que repercute en los negocios
generales de las instituciones financieras.
Grandes desafíos requieren de grandes genios, de intelectos bien capacitados, entrenados e informados, y de gente responsable y bien intencionada para manejar los problemas que se presentan y tomar decisiones exitosas frente a adversidades complejas. Sin lugar a dudas que decisiones infortunadas, mal juicio, inexperiencia y hasta comportamientos fraudulentos han afectado en algunos casos a los bancos fracasados, y son precisamente los mejores jugadores los que van quedando en el terreno.
Confiamos en que en el Sistema Financiero Nicaragüense hay elementos muy valiosos y en que éste va a salir adelante de la problemática actual, los bancos y financieras que hagan uso eficiente de las economías de escala y sepan hacer uso racional de los recursos y gastos administrativos, así como los que manejen la expansión de sus negocios con la prudencia requerida van a lograr los éxitos esperados y la necesaria confianza del público.
La captación de recursos y su oferta en financiamientos para la producción de bienes y servicios, es decir, la intermediación financiera, es fundamental para el desarrollo económico, Nicaragua no es una excepción al respecto por lo que es de esperarse que el Sistema Financiero logre consolidarse y resolver sus dificultades actuales.
Gracias al seguro de depósitos establecido por el Estado en la actualidad y a la consecutiva implantación del Fondo de Garantía de Depósitos, el público puede confiar en la seguridad de sus depósitos en el Sistema Financiero Nacional, sin embargo, es importante mantener una supervisión estrecha sobre los miembros de Sistema e informar y educar al público sobre como evaluar a las instituciones financieras.
Doctor en Economía, Msc. en Finanzas.