|
Néstor Avendaño |
|
LA
DEUDA EXTERNA DE CENTROAMÉRICA Y
LOS CASOS CRÍTICOS DE NICARAGUA Y HONDURAS Los países
centroamericanos han experimentado profundas transformaciones económicas en la
década de los noventa: (i) de economías cerradas se ha pasado a economías más
abiertas al comercio internacional, a las corrientes de inversión extranjera y
a los movimientos de capitales; (ii) los mercados funcionan hoy, mucho más que
en el pasado, como los asignadores de recursos humanos y financieros; y (iii) la
intervención del Estado ha dado paso a la iniciativa empresarial privada como
el principal motor de desarrollo. En 1998, la
población total de Centroamérica arribó a los 34.6 millones de personas,
mientras que el Producto Interno Bruto de la región creció 4.3%, el mayor
crecimiento regional en el último quinquenio, a pesar de los efectos adversos
del Fenómeno de «El Niño» y del Huracán «Mitch» sobre la producción
agropecuaria. El Producto
Interno Bruto por habitante de la región alcanzó el nivel de US$1,672, siendo
este indicador más alto en Panamá (US$3,291) y Costa Rica (US$3,136), en tanto
que es notoriamente inferior en Nicaragua (US$445) y Honduras (US$872). Los países
de mediano ingreso, El Salvador y Guatemala, reflejaron niveles de producción
per cápita de US$1,961 y US$1,645 respectivamente. En 1998 también
se iniciaron las negociaciones comerciales conjuntas de los países
centroamericanos, las cuales constituyen el cambio estructural más importante
que enfrentarán los sectores empresariales privados en los próximos años. En
abril, se suscribió un tratado de libre comercio entre Centroamérica y la
República Dominicana y entró en vigencia en enero de 1999. En agosto se
iniciaron las negociaciones de un tratado comercial de Centroamérica con Chile,
que concluirán en el primer semestre de 1999. En julio, en el marco del diálogo
de TUXTLA, se ratificó la voluntad política de crear una gran zona de libre
comercio en Mesoamérica. El triángulo norte avanza sus negociaciones con
México, mientras que tratados comerciales entre México y Costa Rica y México y
Nicaragua ya han sido aprobados. Además, se aceleran las negociaciones con
Panamá y Belice. La Deuda Externa de Centroamérica A finales de 1998, la deuda externa centroamericana,
incluyendo a Panamá, sumaba US$22,465 millones, siendo equivalente a 39% del
PIB regional y a 192% de las exportaciones de bienes FOB del istmo. En términos
anuales, cada ciudadano centroamericano produce US$1,672, debe al resto del mundo
US$648 y recibe un monto neto de recursos externos oficiales y privados por
US$148. Como es conocido, Nicaragua se destaca por su
altísimo endeudamiento externo en términos de producción (295% del PIB) y por
habitante (US$1,314): su deuda de US$6,273 millones participa con el 28% en la
deuda del istmo. Honduras, con una carga de US$3,352 millones, le sigue en
orden de importancia, al representar el 62% del PIB y el 15% del saldo
centroamericano, con una deuda per cápita de US$543. El país menos endeudado con el exterior es
Guatemala, cuya deuda de US$2,326 millones es apenas el 12% del PIB, el 82% de
sus exportaciones y el 10% de la deuda total de la región. Le sigue El
Salvador, con una deuda de US$2,636 e igual a 22% del PIB, 165% de las
exportaciones y 12% de la deuda regional, mientras que Costa Rica debe US$2,867
millones equivalentes al 27% del PIB, 77% de sus exportaciones y 13% del total
de la deuda centroamericana. Panamá, como un caso especial más no crítico,
tiene una deuda externa de US$5,011 millones, equivalentes a 55% del PIB y 6
veces el valor de sus exportaciones FOB, excluyendo las reexportaciones netas
de la Zona Libre de Colón. Los Casos Críticos de Nicaragua y
Honduras Los altos
niveles de deuda externa pública de Nicaragua y Honduras mantienen una fuerte
presión sobre sus austeras cuentas fiscales. Los pagos anuales efectivos de
intereses y amortizaciones contemplados en los presupuestos nacionales son más
importantes que las asignaciones presupuestarias a los sectores de la educación
y la salud. Así, la «calamidad fiscal» no facilita la erradicación de la
pobreza en que se encuentra la mayor parte de sus poblaciones, especialmente
aquéllas que habitan en las zonas rurales. Un alivio
ampliado de la deuda contribuiría a la erradicación de la pobreza y al
desarrollo sostenible. Los esfuerzos de la Comunidad Internacional para
resolver la insostenibilidad de la deuda externa de estos dos países podrían
ser complementados con su asistencia financiera para provee de servicios de
agua potable y saneamiento ambiental a la población rural, contrarrestar la
desnutrición y el hambre, evitar la degradación ambiental y construir una
sociedad más democrática y equitativa. En ese
escenario, los gobiernos de los dos países pobres muy endeudados del istmo
centroamericano podrían efectuar acciones selectivas que fortalezcan su
denominado «papel facilitador», promoviendo la educación y la tecnología,
apoyando tanto al sector financiero como a la inversión en infraestructura,
previniendo la deforestación y creando y manteniendo una red de seguridad
social para proteger a la población de alto riesgo. La estructura
de la deuda de Nicaragua presenta un pronunciado perfil
bilateral: el 65% del monto adeudado
es de origen bilateral, o sea préstamos concedidos por gobiernos, entre los
cuales se destacan US$1,601 millones adeudados a los países miembros del Club
de París (principalmente Alemania, Rusia, España, Francia e Italia) y US$946
millones adeudados a Guatemala y Costa Rica. No obstante, en el marco de la deuda
intraregional, cabe recordar el acuerdo de la Cumbre Presidencial realizada en
San Salvador en 1994, que señala la reestructuración de la deuda de Nicaragua
con los países centroamericanos en términos altamente excepcionales. Por su parte, la
estructura de la deuda de Honduras muestra un sesgo multilateral: el 60% de
la deuda ha sido contraída con instituciones financieras internacionales,
destacándose el Banco Interamericano de Desarrollo (26%), el Banco
Centroamericano de Integración Económica (11%), el Banco Mundial (20%) y otros
acreedores multilaterales, incluyendo al Fondo Monetario Internacional, (3%). La estrategia de reducción de la deuda de Nicaragua
tiende a concentrarse principalmente en las negociaciones con otros gobiernos,
dentro y fuera del Club de París, hecho que facilitaría su rápida reducción sin
obviar la importancia del alivio de la deuda multilateral. La estrategia de
reducción de la deuda de Honduras presenta el inconveniente de que el Banco
Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial se muestran renuentes a
condonar parte de la deuda, basados en su principio financiero de no
reestructurar ni condonar deudas a los países deudores. Conclusiones y
Recomendaciones Los dos países más pobres y endeudados de Centroamérica
requieren ordenar la nueva deuda concesional, evaluando rigurosamente los
programas y proyectos de cooperación antes de contratar los recursos. Debe
fortalecerse el principio fundamental de la cooperación externa dirigida a estos
dos países pobres, consistente en que «la
entrega de nuevos préstamos debe estar en función de la capacidad de pago de
cada país». De nada serviría que la Comunidad Internacional
financie el desendeudamiento externo de Nicaragua y Honduras, si los países
vuelven a caer en un acelerado proceso de nuevo endeudamiento externo con los
fines de reconstruir la infraestructura socioeconómica y continuar financiando
crecientes déficit comerciales divorciados de una efectiva estrategia
exportadora. El nuevo endeudamiento externo de Nicaragua y Honduras
corre el riesgo de acelerarse con el proceso de reconstrucción de Centroamérica,
por lo cual es necesario que ambos países, además de buscar la sostenibilidad
de sus deudas, formulen una estrategia para disminuir la dependencia de la
cooperación internacional. Dicha estrategia podría contener las siguientes dos particularidades: §
Encauzar el crecimiento el
crecimiento económico de cada país con un sesgo pro-exportador. El enfoque de la cooperación
para apoyar la generación de empleo permanente y el crecimiento de la
producción debe estar asociado con la formulación de proyectos de inversión
pública rentables, que faciliten el desarrollo de la iniciativa privada. Las
ramas económicas privilegiadas en
este enfoque son las agropecuarias, las forestales, la explotación racional de
los recursos naturales, las agroindustriales y las líneas de producción de
bienes y servicios de exportación no tradicionales. §
Alcanzar la sostenibilidad
de la deuda externa. El
apoyo concreto en esta área de cooperación consistiría en la aplicación de la
Iniciativa para «Países Pobres Muy Endeudados» (PPME, y por sus siglas en
inglés, HIPC), la condonación parcial de la deuda con organismos multilaterales
financieros, el financiamiento del servicio resultante de las reestructuraciones
de deudas con países no miembros del Club de París, la conclusión de la
recompra de la deuda pendiente de Nicaragua con la banca comercial, y el
financiamiento para honrar los montos del pago de la deuda que excedan el 20%
del valor de las exportaciones de bienes y servicios no factoriales. No obstante, la Iniciativa «HIPC» ya parece ser
insuficiente para resolver el problema de la insostenibilidad de la deuda de
los países pobres. Por ejemplo, sólo el alivio de la deuda bilateral no permite
transformar a Nicaragua y Honduras en «países
pobres normalmente endeudados», por lo cual se recomiendan las siguientes
solicitudes a la Comunidad Internacional:
§
condonar el 100% del monto de
la Asistencia Oficial para el Desarrollo y, al menos, entre el 90% y el 95% del
monto de la deuda comercial concedidos por los países altamente
industrializados, en el marco del saldo de la deuda elegiblea reducción con el
Club de París;
§
disminuir la aceleración del
nuevo endeudamiento concesional, facilitado principalmente por el Banco
Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, destinándolo exclusivamente al
aumento de la producción exportable;
§
financiar los nuevos flujos
de recursos de Asistencia Oficial para el Desarrollo sólo con donaciones,
mientras ambos países aumenten el volumen y el valor de sus exportaciones en el
marco del nuevo endeudamiento concesional de origen multilateral;
§
apoyar la búsqueda de la
condonación parcial de la deuda multilateral, principalmente frente al Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BIRF/IDA);
§
disminuir el parámetro de la
relación del saldo de la deuda externa pública con respecto al valor de las
exportaciones de bienes y servicios del rango de 200%-250% ó menos al rango de
150%-175% ó menos porque ambos países aún padecen del problema estructural de
una base exportadora poco diversificada: en Nicaragua, seis productos
tradicionales -café, azúcar, carne, mariscos, banano y ajonjolí- participan con
el 55% en el volumen total anual exportado, mientras que en Honduras sólo tres
productos tradicionales café, banano y mariscos- participan con el 50% en el valor
total anual exportado; y §
reducir el lapso de 6 años a
3 años para que Nicaragua y Honduras alcancen el Punto de Conclusión de la Iniciativa «HIPC», con los objetivos de impedir
que el nuevo endeudamiento concesional esterilice la cooperación bilateral y
multilateral dirigida a la reducción de la deuda actual y, por otro lado, de encauzar
el nuevo endeudamiento concesional hacia la promoción de una producción
exportable competitiva en el marco de la globalización.
Por Néstor Avendaño Managua, Nicaragua Abril 1999
Home
|
Conózcanos
|
Tarifas
| Artículos |
Entrevistas
|Escribanos Copyright © 2000. Derechos Reservados Euroamericana S,A
|