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Centroamérica
Región de decisiones
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El fenómeno emergente global que tuvo su inicio en los años 50, con su representativo Plan de inversiones regional, cuyo objetivo era la formación del Mercado Común Centroamericano. Los personajes que más se vieron involucrados y
beneficiados en esta bonanza financiera fueron Guatemala y El Salvador. Nicaragua y Honduras jugaron el rol de cenicientas.
Según la mentalidad de los gobernantes en vías de desarrollo, el militarismo es lo que mide el orgullo nacional o lo que es lo mismo ningún gobierno puede sobrevivir, si no cuenta con cuerpos armados que lo sostengan y defiendan, para tal efecto se fundó por ese entonces el Comité de Seguridad Centroamericano
CONDECA-.
Costa Rica no se sumó a dicha inversión, sino quedaría como simple consumidor regional, aplicando políticas proteccionistas a los intereses de capitales ya establecidos, sin embargo, obtuvo beneficios de esta inversión regional con sus estructuras de corte europeas, hasta convertirse en la Suiza de Centroamérica.
De esta forma se dieron los pasos de la competencia de capitales a nivel regional con objetivos concretos,
fortalecer el agro y el incipiente sector industrial de estas pequeñas naciones. La tarea quedaba en manos de los protagonistas.
Esta apertura inversionista fue motivada a partir del derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala, con sus consecuencias históricas. Estos sucesos poco reconfortantes en la historia Centroamericana ampliaron las condiciones de inversión extranjeras, inyectadas en terreno dominado por dictadores y dentro del estilo democrático latinoamericano.
En el curso de los tiempos y en la historia de estas pequeñas repúblicas, el azar no se ha hecho esperar, no ha habido tregua para la reflexión. Los citadinos gobernantes, han centrado sus fuerzas con mentes megalíticas en la defensa del poder económico, político militar, un triángulo convertido en Ley, en donde los pueblos obedecen y se
resignan.
La región ha sido el terreno en donde se han plantado y deliberado decisiones nada ventajosas para estos pueblos, envueltos siempre en una correlación de fuerzas exógenas superiores a las endógenas.
Dentro de este marco de debilidades, la región se fue encauzando por el sendero bélico, siguiendo la inercia del tiempo.
En lo recurrente de los tiempos y en el ecumenismo cultural, racial violento en que han vivido, éstos no han quedado al margen de la secularización disuasiva constante.
En las consecutivas conquistas realizadas en la región, ya por unos, ya por otros, el tráfico de armas ha sido la constante de dominio.
Sin embargo, la culpa es compartida, en esta ditirámbica historia no han faltado los políticos criollos tolerantes,
alcahuetes a las políticas en ejercicio de poder. Otra característica
tradicionalista han sido las luchas intestinas, producto genético de la raza
mestizacriolla, debilidades que han sido legadas a las nuevas generaciones y, que éstas por falta, por ausencia de una educación de autosuficiencia de nación no descontinuaron, no desandaron estos pasos de quienes los han precedido.
Los tiempos de ventaja han sido efímeros
Siguiendo, cronometrado el tiempo, denominándolo en el refrito conceptual de Post-modernismo y de globalización lacónica, Centroamérica ha cargado con un peso superior a sus fuerzas. Las cinco repúblicas caribeñas no cuentan con una industria bélica tradicional, al estilo de Brasil, Argentina, Chile, República Dominicana, México. Estos han sido y son consumidores de políticas y de armas, a un costo ya no dinerario sino humano. En el fragor del combate los tanques que corrían por el territorio, cada cañón portaba en su boca de muerte a un ciudadano
centroamericano y no es broma, los efectos lo evidencian, las estadísticas nacionales e internacionales lo verifican, no es convencionalismo
adulterado. Centroamérica fue el patio en donde los poderes en conflicto decidieron el fin de sus derrotas.
En la década de los setenta y ochenta, se da inicio a una nueva fase de la historia local. Los signos de la carrera armamentista no se hicieron esperar, no contando con bodegas de almacenamiento, éstas fueron construidas ganándole carrera al tiempo. Se almacenaron cienes, miles de armas, Tanques T-54, T-55, AK-47, Cohetes SAM-7, armas cortas, se estrenó a toda región para lo fatídico de la guerra, psicológicamente el ciudadano, el joven estaba en pie de guerra.
La región se convirtió en un parque de exposición internacional, en un simbolismo práctico de poder, de los poderes sobre los
poderes, allí radicaba el enigma de la controversia generada por gobernantes locales surgidos del sueño de los dioses de un
post-modernismo nada desigual a los que han precedido al género humano, en los que, sobreviven quedan en una inercia sujeta al tiempo.
La Globalización de los tiempos, la carrera armamentista, la economía parcial del desarme, la creación de nuevas armas que se determinan letales para el ser humano, el avance de los cuerpos castrenses de la región en su unificación de fuerzas de desarrollo tecnológico, la actual modernización, la militarización vs. Retrospectiva, el fortalecimiento de la Democracia.
Democracia enfocada dentro del cuadro latinoamericano, dentro de la política tempestuosa y movediza de las Democracias latinas- la meretriz que tiene su precio.
La modernización de los ejércitos centroamericanos no es más que un viraje de lo que ya se tiene, remodernizar, reactualizar.
En 1996 entre Guatemala, Nicaragua, El Salvador y Honduras acumularon un presupuesto de 322.90 millones de dólares americanos, es aquí donde fluye el desangre de nuestras pequeñas economías, restando avance a sectores sensibles de estos pueblos.
Actualmente la región cuenta con 174 mil soldados, cifra absoluta de una realidad, lo que determina un presupuesto por país, para el
mantenimiento de este cuerpo militar improductivo. La región está militarizada.
Se informó en enero de este año, que Guatemala aprobó presupuesto por unos 100 millones de dólares, mientras que el General de las fuerzas armadas guatemaltecas, Señor Estrada, estimulaba que debía ascender a más de 134 millones de dólares. Hoy en día este país cuenta en su
territorio con 31 mil efectivos prácticos, no incluye el cuerpo de policía. Nicaragua sostiene a 22 mil hombres cuyo presupuesto se desconoce.
En la parafernálica región la propuesta para una paz duradera enfocada a la reducción real de los presupuestos
militares y número de hombres de las filas castrenses, no es más que una sustitución objetiva. Si bien es cierto que, Guatemala contaba en 1996 con 58 mil hombres en su ejército, de los cuales 27 mil fueron retirados. Esta reducción a simple vista física es sustancial, pero la moneda tiene dos caras – la
reducción la sustituye la modernización, es decir, la tecnología alimentada por la instalación local de la Industria Militar guatemalteca (IMG) cuyo fin y objetivo se desconoce. El prototipo de armas que produce la Industria son de armas de asalto, tipo: AR-15, FAL, Galil, o M-16.
Una verdadera expansión belicista de tecnología de punta.
No vamos a objetar que este negocio es rentable, que la guerra no es más que un negocio sin escrúpulos. Los paquetes de modernización caminan silenciosos, no se les informa a los pueblos de su futuro cercano.
Tampoco se puede negar que la Centroamérica de 1950, no es la Centroamérica del 2000, algo ha
variado, indudablemente, ese tangible avance, cansado, que surge de entre las crisis consecutivas y de sociedades en estado perenne de transición.
Las cifras informativas inquietan la mente, en 1997 se informó que por el corredor regional circulaban ilegalmente medio millón de fusiles AK-47, de ellos no se han logrado recuperar ni el 20%.
En el post-modernismo materialista, el mercado y las líneas políticas se
gobiernan por la oferta y la demanda. En el tema que someto a comentario, la desmilitarización es paradigmática, vista desde el poder, el primero sostiene al segundo. Cuántas Cumbres, Tratados a solucionar incomprensiones bélicas se han rubricado, por que no, de buena fe, conclusión, sellamos unas para
levantar otras.
No se puede tratar este sector esotéricamente buscando justificación, sino auscultando nuestras ambiciones, nuestras Agendas de Proyectos, surgidos de nuestro yo personificado.
Nos hemos empecinado que la guerra es el único camino viable para alcanzar objetivos comunes.
Desde lo semántico, es digno de análisis este sector que tanto apasiona a unos y que entristece a las tres cuartas partes de la población terrena, más digna de análisis es la familia herética que conforma ese poder, fuente de recursos monetarios y bienestar material.
Los forjadores, proveedores de armas no surgen del seno del campesinado ni de la clase trabajadora, sino de las naciones que han sido depositarias de legados, por sus culturas ancestrales provenientes de pensamientos nobles y elevados, con fines trascendentales, que el curso de los tiempos se han empobrecido, derrumbándose.
Con espíritu materialista se analiza la producción dinámica de este sector, su comportamiento, las políticas sujetas, el mercado y rumbo de la mercancía, como si fuera un producto proveedor de vida.
La mundialización ha proliferado, generalizado la tenencia de armas, se habla de todo tipo de arma corta hasta arma nuclear, biológica y química. Según informa el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos inglés.
Entre los forjadores, fundidores existe competencia y agrega el Instituto que USA no tiene adversario que pueda desafiar su poderío militar, en el orden le siguen Gran Bretaña, Francia y Rusia. Estas naciones han experimentado estímulo en sus exportaciones a partir de 1996. Solo Rusia tuvo encargo por la suma de 8,500 millones de dólares en 1998.
El mercado predominante de estos proveedores sin incluir Rusia, lo componen países del Medio Oriente y Asia Oriental, más demandas de terceros. Su compra en conjunto fue valorada en más de 13,300 millones de dólares en 1997.
En los países recurrentes los gastos militares han disminuido sustancialmente, mientras que en los demandantes se incrementó.
Los países latinoamericanos han aumentado sus gastos militares en la década de los noventa en 10.000 mil millones de dólares, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe-CEPAL. De los países que han destacado en la adquisición moderna de armas, se encuentra Chile que anualmente gasta unos 2000 mil millones de dólares, le sigue Perú quién hizo adquisición de armamento entre 1995 y 1998 por el valor de 1,500 millones de dólares, lo que bien puede ser solo la punta del Iceberg.
El perfil de la región, dentro de la miscelánea filosófica y el dogma histórico, luego de la desmilitarización y desarme parcial cívico-militar, han emergido nuevas entidades de corte militar denominadas- Empresas de Seguridad Privadas a nivel regional, cuyo propósito es brindar seguridad a la ciudadanía post conflicto bélico. Estas empresas emergentes se han afiliado a los cuerpos de policía para sacar en conjunto el problema social, como es la violencia delincuencial escalada.
Los usuarios de armas han sido variados, desde la delincuencia local hasta las Empresas de Seguridad más ex- militares que se cubren las espaldas.
Este fenómeno post guerra llama la atención por la dinamicidad de reclutamiento de su personal, efecto de la enseñanza belicista que estos pueblos absorbieron. Más de 62.086 Agentes de Seguridad Privadas, desempeñan labores diurnas y nocturnas en 717 Empresas en la región, otro de los factores de su presencia es el desempleo progresivo.
Estas entidades son reconocidas oficialmente por las autoridades pertinentes, poseen armas, como cualquier cuerpo militar es decir, forman parte de la nueva militarización regional.
Brindan un servicio, aquel que ejércitos y policías gubernamentales no logran llenar, simplemente es una nueva modalidad de seguridad regional. La demanda de éstas es progresiva, a raíz de la descomposición social.
En la nueva organización militar centroamericana y post los años noventa, los ejércitos, sino en la mayoría, una buena parte de ellos han dirigido sus pasos a la administración de empresas productivas o de servicios, lo que deja mejor ganancia. Son los nuevos empresarios, los nuevos inversionistas, en donde se conjuga el poder militar y el poder económico del nuevo liberalismo de los tiempos modernos.
El mito de la guerra, de la militarización se enrumba por nuevas cruzadas de avance, la región es el
terreno de los llamados diálogos solucionables.
El triángulo Nicaragua-Honduras-Colombia, en donde cualquier descuido de análisis podría ser fatal. USA destina 1,600 millones de dólares en un paquete a combatir la lucha antidrogas, cuando en realidad se trata de escalar la guerra contra la insurgencia revolucionaria. Si la política centroamericana tanto la interna como la externa no observa con ojo y mente sabia esta contundente transferencia financiera junto con sus objetivos la desarticulada Centroamérica bien podría tener su parte. Más aún teniendo a un vecino histórico de discordia limítrofe como los ha sido el hermano país de Honduras, en donde los intereses se orientan al Norte y no al mensaje común de estas repúblicas.
El fantasma militar no se aleja, se estima y prevalece. Estas señales tienden a debilitar los Acuerdos de Paz establecidos y la débil e incipiente Democracia cuyos principios y objetivos son erradicar la pobreza y la ignorancia de nuestro Continente.
La región centroamericana es una y como tal tiene que ser vista por nosotros mismos y por los que nos quieran ayudar. En total tiene un tiene un territorio que cubre un área de 441.000 Km cuadrados, con una población de 33 millones de habitantes, que tiene el mismo idioma, religión, tradiciones idénticas, sistemas institucionales semejantes, mismo grado de desarrollo económico y social, en fin, resumiendo diremos que son cinco países con un pasado y un destino en común.
En julio de 1999 en entrevista con el País, diario español, el escritor alemán Gunther Grass dio el siguiente pensamiento “Los ciudadanos son pasivos, y eso deja a los que dominan el mundo hacerse con él”.
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