Carlos Tünnermann Bernheim Páginas Verdes |
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Nos parece que la mejor visión prospectiva de la
Educación está contenida en las propuestas del llamado Informe Delors La
Educación encierra un tesoro, resultado de los trabajos de la Comisión
Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, creada por la UNESCO a principios de 1993. Tales propuestas están animando el
debate contemporáneo en el campo educativo, en la perspectiva del nuevo siglo, que ya
alborea. De una manera muy general, el informe considera que las
necesidades de la educación para el próximo siglo deberían satisfacer los objetivos
siguientes: aprender a vivir juntos, aprender a lo largo de la vida, aprender a enfrentar
una variedad de situaciones y que cada quien aprenda a entender su propia personalidad. El Informe sostiene que el fenómeno de la globalización
es hoy día el más importante, el más dominante y el que, de un modo u otro, más
influye en la vida diaria de las personas. La primera conclusión de la Comisión es que
la educación debe enseñarnos a vivir juntos
en la aldea planetaria y a desear esa
convivencia, como parte de una Cultura de Paz. Teniendo esto en mente, la Comisión
identificó algunas opciones provocativas para el siglo XXI, partiendo del
concepto que sirve en base a todo el Informe: la educación permanente. Mediante la educación
permanente el ciudadano del siglo XXI deberá sentirse, a la vez, ciudadano del mundo
y ciudadano de su propio país, conciliando lo universal con lo local. Según la Comisión, otros de los grandes retos de la
educación del próximo siglo será hacer realidad el paso de un paradigma de desarrollo
económico a otro de desarrollo humano y sustentable; la revitalización de la democracia
participativa y el respeto a los derechos humanos. Desde el punto de vista pedagógico, será preciso
introducir métodos de enseñanza que enfaticen sobre la adquisición de hábitos de
estudio e investigación individual, así como de juicio crítico, de suerte de propiciar
el aprendizaje de por vida, que es la educación permanente. Las modernas tecnologías de
la información deberán incorporarse plenamente al proceso educativo, en todos sus
niveles y modalidades. El ser humano deberá aprender durante toda su vida y aprender
tanto a través de la educación formal como de lo no formal y la informal de los medios
masivos de comunicación. Los cuatro pilares de la educación, según el Informe,
son: aprender a saber, aprender a hacer, aprender a ser, aprender a convivir. Y tres las
dimensiones de la educación: la dimensión ética y cultural; la dimensión científica y
tecnológica y la dimensión social y económica. Antes que finalice el presente siglo, afirma el informe,
el énfasis deberá ponerse sobre la Educación Básica, ante el hecho real de que la
humanidad doblará la esquina del nuevo siglo arrastrando el pesado fardo de 900 millones
de analfabetas. En el siglo XXI, la Educación Media, deberá merecer una renovada
atención, aplicando a ella conceptos de equidad e igualdad de oportunidades. Es en este
nivel donde los jóvenes deberán adquirir conciencia de sus carencias y debilidades para
que se dispongan a aprender lo que requieren para actuar como ciudadanos participativos y
sujetos productivos. La Educación Superior deberá organizarse como un subsistema que
incluya a las Universidades y otras modalidades de Educación Superior no-universitaria,
que proporcionen salida laborales y estén académicamente interconectadas con las las
carreras propiamente universitarias. Quizás sea oportuno reproducir aquí algunas de las
conclusiones claves del Informe, que contienen también importantes advertencias y nos dan
la visión general del Informe sobre la educación para el próximo siglo: . La política de educación debe diversificarse
suficientemente y concebirse de modo que no constituya un factor adicional de
exclusión. . La educación no puede resolver por sí sola los
problemas que plantea la ruptura (allí donde se da) del vínculo social. De ella cabe
esperar, no obstante, que contribuya a desarrollar la voluntad de vivir juntos, factor
básico de la cohesión social y de la identidad nacional. . El concepto de educación a lo largo de la vida
es la llave para entrar en el siglo XXI. Ese
concepto va más allá de la distinción tradicional entre educación primera y educación
permanente y coincide con otra noción formulada a menudo: la de sociedad educativa en la que todo puede ser ocasión para aprender y
desarrollar las capacidades del individuo. . Las opciones educativas son opciones de
sociedad. Como tales, exigen en todos los países un amplio debate público,
basado en la exacta evaluación de los sistemas educativos, a fin de alcanzar un consenso
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