Carlos Rodríguez Andrade Segundo Secretario Cónsul
Embajada del Ecuador en Nicaragua
Hace más de tres años, cuando tuve la
satisfacción de ser destinado por la Cancillería ecuatoriana a la Embajada del Ecuador
acreditada en la noble tierra de Rubén Darío, como Segundo Secretario Cónsul, mi señor
padre, el Doctor Víctor Hugo Rodríguez Roditi, hombre de pensamiento libre -herencia que
albergo con honor- y catedrático universitario de varias generaciones, me proporcionó
importante documentación sobre la obra del General Eloy Alfaro Delgado, quien fuera
gestor y gran caudillo de la Revolución Liberal de mi país (5 de junio de 1895) y
Presidente de la República, cuya proyección como auténtico americanista lo hizo
merecedor del más caro aprecio en la América Central y el Continente todo, habiendo sido
acogido en Nicaragua con brazos fraternos por la familia del Doctor Fernando Sánchez, en
la Ilustre ciudad de León, de 1893 a 1895, durante la Administración de José Santos
Zelaya.
Entre los documentos recibidos consta una reproducción de la página 35 del libro
Eloy Alfaro Apóstol del Panamericanismo, por el Doctor Alan Weaver Hazelton,
pu -blicado en Chicago, Illinois, Estados Unidos, 1944, en la cual cítase el texto de la
placa conmemorativa del General Alfaro, colocada en 1931, en la casa del Doctor Sánchez,
por el entonces Alcalde de León, General Francisco Parajón, con motivo de la visita que
realizó a esa urbe el Capitán Don Colón Eloy Alfaro, hijo del caudillo liberal, a la
sazón Ministro Plenipotenciario del Ecuador.
A mi arribo a Nicaragua, conocía que
dicha lápida había desaparecido de su sitio, por lo que emprendí la búsqueda. Los
primeros esfuerzos, que resultaron infructuosos, me condujeron a comentar el asunto a
Doña María Manuela Sacasa de Prego, distinguida dama nicaragüense, Presidenta del
Instituto Cultural Rubén Darío y actual Directora del Teatro Municipal José de la
Cruz Mena. Doña María Manuela, inspirada por este imperecedero vínculo
histórico, propuso a la Embajada del Ecuador la colocación de una nueva placa.
Posteriormente, a fin de proceder conforme tan feliz iniciativa, solicité al Ministerio
de Relaciones Exteriores del Ecuador su aquiescencia, durante el tiempo en que asumí
funciones al frente de la Misión Diplomática ecuatoriana como Encargado de Negocios a.i.
Algunos meses transcurrieron hasta que, un afortunado día, el 12 de octubre del 2000,
acompañé a mi Embajador, Alfredo Luna Tobar, a León, con la finalidad de hacer un
reconocimiento del lugar donde se incorporaría la nueva lápida. Mientras realizábamos
esta tarea, y gracias al valioso apoyo otorgado por el Hermano Francisco Corleto, Rector
del Colegio Calazans de León, así como al sustento profesional del Arquitecto leonés
Pablo Cristo, hallamos finalmente la placa original en las bodegas de esa institución
educativa de los Hermanos Cristianos de La Salle, actuales propietarios de la residencia
donde fue hospedado el General Eloy Alfaro por la familia Sánchez. Ante tal hallazgo, y
con el propósito de honrar la historia, se procedió a restaurarla para luego
reincorporarla el 22 de noviembre del presente año, bajo el auspicio de la empresa
ecuatoriana Hidalgo e Hidalgo, dentro del programa de la Gran Jornada Histórico
Cultural Nicaragua Ecuador, efectuada en el Teatro José de la Cruz
Mena, que incluyó, además, una exposición pictórica del maestro universal
Oswaldo Guayasamín. La develización estuvo a cargo del señor Embajador de la República
del Ecuador, Alfredo Luna Tobar y del señor Alcalde de la ciudad de León, Agustín
Moreira Doña. En el acto solemne, matizado por el ambiente sonoro jubiloso impreso por la
Banda Municipal, estuvieron presentes el Doctor Emilio Huerta Ortega, en representación
de su hermano, el Doctor Reynaldo Huerta Ortega -hijos de Raúl Clemente Huerta, ¨líder
de la democracia ecuatoriana¨, como lo ha deno -minado el be- nemérito historiador Jorge
Pérez Concha-, por el liberalismo del Ecuador, vinculados familiarmente con la
descendencia del General Alfaro; el Licenciado Oswaldo Muñoz, asesor del la empresa
Hidalgo e Hidalgo, representante del Ingeniero Juan Hidalgo, Presidente Ejecutivo de la
misma; y, la señora Indiana Sánchez, bisnieta de Don Fernando Sánchez. Parecería que
esta placa, forjada en el bronce de los personajes eternos, habría estado esperando por
muchos años la ocasión reivindicatoria de mostrar una vez más a los ojos de América su
mensaje de unión y libertad.
El texto de la placa conmemorativa dice:
EN ESTA CASA VIVIO, DE 1893 A 1895,
EL EGREGIO CIUDADANO DE LAS AMERICAS
GENERAL ELOY ALFARO,
AL CALOR DEL HOGAR DEL DR. FERNANDO SANCHEZ Y
FAMILIA Y DEL CARIÑO DEL PUEBLO DE LEON, CUYO ALCALDE,
GENERAL FRANCISCO PARAJON, MANDO COLOCAR ESTA
LAPIDA CONMEMORATIVA, POR ACUERDO DEL 15 DE MAYO DE
1931, COMO UN HOMENAJE A SU MEMORIA.
¨Escuela de Artes y Oficios de Panamá¨
Con la venia del señor Embajador Luna Tobar, deseo expresar mi sentida gratitud a la
Empresa Hidalgo e Hidalgo, a los Hermanos Cristianos de La Salle, al Instituto
Nicaragüense de Cultura, a la Alcaldía de León, a la Asociación Amigos del Teatro
Municipal de León, al Instituto Cultural Rubén Darío, al Teatro José de la Cruz
Mena y a todos quienes hicieron posible la reincorporación de esta lápida en el
lugar histórico que le corresponde.
Mi rendido homenaje al General Eloy Alfaro Delgado, uno de los personajes más notables de
mi patria.
Carlos Rodríguez Andrade