Gioconda Belli                                                                                   Páginas Verdes

                                                                         

MARGARET RANDALL: UNA CRONISTA INCANSABLE

 

En mis recuerdos, Margaret Randall tiene la calidad de esos pájaros deslumbrantes que se le quedan a uno grabados en los ojos cuando se camina por las veredas del Mombacho.

 

Una mata de pelo largo y blanco todavía húmedo en los bordes, los ojos azules llenos de melancolía y la voz que oscila entre lamento y canto. Así existe ella en mi memoria.

 

Conocí a Margaret en La Habana en enero de 1979. Recuerdo su casa de amplias ventanas y pocos muebles. Había una cita de ella recogida por Ernesto Cardenal en su libro “En Cuba”. Margaret explicaba la escasez del socialismo diciendo algo así como que uno sólo era dueño de un  par de zapatos, pero sabía que todos en la isla también tenían un par de zapatos, que nadie andaba descalzo. Era una explicación que resumía con brillante sencillez el espíritu solidario y equitativo que yo soñaba para Nicaragua.  Más que por su brillante trayectoria como editora de El Corno Emplumado, su posición política comprometida de izquierda y cuanto conocía de ella antes de conocerla, la admiré por esa capacidad de decir algo tan complejo en tan pocas palabras y de manera tan humana.

 

Cuando nos encontramos en su casa en La Habana, no imaginé que un día Margaret y yo compartiríamos oficina en Managua, bajo el cielo de una revolución triunfante en mi país. No imaginé que llegaría a relacionarme tan de cerca con el espíritu y el dinamismo incansable de esta mujer, que entre ataques de asma y cansancio, tenía la energía para producir sin parar poemas, artículos, e ideas para libros. ¿Cómo hará? Me preguntaba yo, asombrada al ver su tenacidad. ¿De donde sacará la paciencia para transcribir tanta entrevista? Confieso que había momentos en que yo me preguntaba si tenía sentido hacer todas esas entrevistas, si no sería más práctico escribir un ensayo sobre lo que quería  decir. No era que yo tuviera ninguna crítica seria a su modo de hacer las cosas... era más bien que me daba cansancio verla! Mamacita! Tantas horas de grabación... y aquel eterno trabajo de estar mecanografiando las respuesta!

 

Ahora que el tiempo ha pasado y que estamos aquí reunidas para la presentación de su libro –y digo estamos aunque no esté allí físicamente porque lo estoy de corazón- me doy cuenta y aprecio y agradezco la visión y la sabiduría de Margaret de haberse tomado el trabajo de recoger, de viva voz, la crónica de los años que nos tocó vivir.

 

Este libro, “Hijas de Sandino: una historia abierta” es testigo de los cambios que se operaron en la manera de pensar de tantas de nosotras tras las primeras entrevistas que Margaret hizo en el libro que le precede, “Hijas de Sandino”. Leer ambos es comprender el grado de expectativas que teníamos, el grado de desilusión que acumulamos; pero también las enormes experiencias y reflexiones de este proceso doloroso.

 

Es un mérito enorme de Margaret habernos ayudado a vernos a nosotras mismas, ponernos un espejo amoroso y amable donde mirar el reflejo de lo que éramos y lo que somos. Es una contribución muy valiosa para nuestro país que todavía se debate entre los terremotos de su misma pasión  los errores y horrores  de quienes vendieron sus almas a la más obscena y oscura ambición. Pero, como ella bien dice: la historia sigue abierta y las Hijas de Sandino  tenemos muchas páginas más que escribir. Y ojalá en título del próximo libro de Margaret sea “Las Hijas de Sandino en el poder”.

 

Felicidades a Margaret, felicidades a todas y que no perdamos nunca la esperanza, ni las energías. Margaret bien nos puede dar la receta para conservar ambas!!!

 

Gioconda Belli

Febrero, 2000

 

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