"Al renunciar al control, conseguimos un
poder mucho más grande".
Cuando consumíamos, hacíamos todo lo posible para manejar las cosas a
nuestro antojo. Usábamos todas las tretas imaginables para tener al
mundo bajo control. Cuando conseguíamos lo que queríamos, nos sentíamos
poderosos e invencibles: cuando no, nos sentíamos vulnerables y
derrotados. Pero esto no nos detenía, sencillamente nos obligaba a
nuevos esfuerzos para controlar y manipular nuestra vida hasta lograr un
estado de gobernabilidad.
Tramar cosas era la forma de negar nuestra impotencia. En tanto
pudiéramos distraernos con nuestros planes, postergábamos aceptar que
estábamos fuera de control. Pero poco a poco nos dimos cuenta de que
nuestra vida se había vuelto ingobernable y que toda la astucia y
manipulación del mundo no iban a ponerla de nuevo en orden.
Cuando admitimos nuestra impotencia, dejamos de tratar de controlar y
nos las arreglamos para vivir mejor: nos rendimos. Como nuestro poder no
es suficiente, buscamos un Poder más grande que nosotros.
Como necesitamos apoyo y orientación, pedimos a ese Poder que cuida de
nuestra voluntad y nuestra vida, pedimos también a otras personas en
recuperación que compartan su experiencia sobre cómo vivir el programa
de NA. La fuerza y la orientación que buscamos están a nuestro alrededor,
lo único que tenemos que hacer es apartarnos del ego para encontrarlas.
Sólo por hoy: Trataré de no tramar ni manipular a mi antojo para
tener una vida gobernable. Mediante el programa de NA, me entregaré al
cuidado de mi Poder Superior.