"Queríamos una salida
fácil cuando buscábamos ayuda lo único que queríamos era no sentir
dolor"
Algo no funciona. En realidad, hace tiempo que algo anda mal y nos causa
sufrimiento y complicaciones en nuestra vida. El problema es que, en un
momento dado, siempre parece más fácil aguantar el dolor de nuestros
defectos que someterse al cataclismo total que implica cambiar de forma
de vida. Quizás deseemos librarnos del dolor, pero rara vez estamos
dispuestos a hacer de verdad lo que haga falta para eliminar de nuestra
vida aquello que lo origina. La mayoría no empezamos a intentar
recuperarnos de la adicción hasta que estamos "hartos de estar hartos".
Lo mismo es válido para los insidiosos defectos de carácter que cargamos
a lo largo de la vida. Sólo cuando no podemos soportar nuestros defectos
ni un minuto más. Sólo cuando no podemos soportar nuestros defectos ni
un minuto más, cuando sabemos que el dolor de cambiar no puede ser tan
terrible como el que sentimos ahora, la mayoría estamos dispuestos a
probar otra cosa. Afortunadamente los pasos están siempre allí, al
margen de lo que nos hace estar hartos. La ironía es que en cuanto
decidimos empezar el proceso de los Doce Pasos, nos damos cuenta de que
nuestro miedo a cambio era infundado. Los pasos ofrecen un programa
suave de cambio, paso a paso. Ninguno de ellos es por sí solo tan
aterrador como para no poder trabajarlo. Al aplicarlos en nuestra vida,
experimentamos un cambio liberador.
Sólo por hoy: Independientemente de lo que me impida vivir una vida
plena y feliz, sé que el programa puede ayudarme a cambiar paso a paso.
No tengo por qué tener miedo de los Doce Pasos.