Dr. Róger Guevara Mena                                                                   Páginas Verdes

Tiempos de Esperanza


Por: Róger Guevara Mena

Hemos pasado los Nicaragüenses en suspenso los últimos meses, después del resultado eleccionario que le dio el triunfo a Don Enrique Bolaños Gayer como nuevo Presidente de la República de Nicaragua, para el período que termina el diez de Enero del 2006, pues aun guardamos serias desconfianzas y sospechas fundadas de delincuencia de muchos de nuestros actores políticos, quienes se han mostrado dispuesto a hacer cualquier cosa por mantenerse en las jugosas posiciones de poder, que les permita continuar actuando de forma ilícita a la sombra del poder, gozando de privilegios de protección en uso y abuso de los cargos electivos o designados dentro del aparato del Estado.Es indudable que nuestra sociedad a pesar de que se dice tanto que somos imprevisibles, ignorantes y pendencieros, ha demostrado una vez más un gran valor cívico al actuar de forma responsable y consciente, en beneficio de todos, dando continuidad con su presencia y voto un si a la democracia, evitando que retrocedamos a un amargo pasado reciente que nadie quiere recordar, a pesar de que también todos estamos claros que todavía nuestra mecánica democrática tiene fuertes dosis de caudillismo y corrupción, que se hacen notorias y visibles en sus imposiciones con el dedo hasta ahora inevitables en la selección de las listas de los diputados dentro de las disciplinadas filas partidarias, donde en la mayoría de los casos en todos los partidos, los beneficiados representan únicamente la lealtad personal al líder y no capacidad profesional o verdadera representatividad popular.

Todos queremos superar la crisis que desde hace varios años cargamos en un interminable vía crucis, escogiendo esta vez como Jefe de Estado a una persona a quien le encargamos una tarea inmensa para el País, de la cual esperamos nos guié junto con la empresa privada en la modernización del aparato productivo de la nación y aumente los puestos de trabajo, nos asegure su apoyo en la imparcial aplicación de la justicia, promueva con su ejemplo reformas en la conducta política y de los nuevos políticos que hoy forman su gabinete, acabe con la corrupción y los privilegios y evite el mal uso y derroche de los bienes y los fondos públicos, de manera que funcione de forma armónica y separada los distintos poderes del estado y que en el ejercicio de la ejecución del Gobierno actúe en libertad en beneficio de todos, sin pactos vergonzosos ni ocultas componendas. Vivimos tiempos de esperanzas, con la conciencia clara de nuestros agudos y angustiosos problemas económicos, políticos y sociales, con fe en Dios, en nuestras propias fuerzas y en la correcta dirección del estado, queriendo ser una Nación con futuro y en paz, debiendo luchar con nuestras propias debilidades y con vicios enquistados en nuestra conciencia política histórica desde los comienzos de nuestra existencia como Comunidad Social, tareas y complejos sociales que venimos arrastrando por ya varios siglos y repitiendo vergonzosamente los mismos errores de delincuencia política, caudillismo, nepotismo, prepotencia y rapiña de los bienes públicos, queriendo cada vez elegir un nuevo salvador como Presidente de la República, y pensar que ya hemos pasado lo peor y que todo lo que está por venir tiene que ser mejor.

Al igual que en todas las naciones, los gobiernos pasan y el pueblo queda y a cada paso de nuestra historia vamos dejando con nuestras acciones u omisiones retazos de nuestra propia vida, como un zurco de hechos y recuerdos, experiencias positivas o negativas acumuladas que se agregan al patrimonio de la Nación, que muchas veces no son los mejores ejemplos pero no se pueden desprender de nuestra propia identidad, por lo que a pesar de los problemas económicos y las crisis políticas ocasionadas por la codicia de dinero y el insaciable apetito de poder de los actores de siempre, nuestro pueblo desea extender lo más posible después de las amargas experiencias vividas en los últimos años, el período de esperanza, con renovada fe en la Justicia y el Derecho, que nos impida volver a las luchas Fratricidas, que nos han postrado en la desesperanza, la miseria, el duelo y la ignorancia durante toda nuestra existencia de vida civil.

Estamos hoy conscientes los Nicaragüenses que no hemos elegido un gobierno de ángeles, que los defectos muy a nuestro pesar afloran y nuestra sabiduría popular ya dice que de la víspera se saca el día, en clara referencia a hechos que hacen suponer actitudes de hoy que serán repetidas en los próximos cinco años de gobierno del Presidente Bolaños, pero sin embargo todavía existe la clara perspectiva y decisión de la gran mayoría de los ciudadanos de mantener a toda costa nuestra naciente democracia, sabiendo de antemano las visibles amenazas a la que está sometida desde adentro y fuera, conociendo que solo en la medida que impere la justicia y la confianza en nuestras propias instituciones y en nosotros mismos, vamos a despegar en lo económico, lo social y político, con el apoyo moral y económico que ya han advertido los países amigos, por lo que no nos queda más que decidir lo antes posible iniciar la marcha hacia el verdadero cambio, promoviendo con la justicia para todos, el empleo y la igualdad de oportunidades, como base fundamental de nuestro real despegue hacia el desarrollo.

 


 

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