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«Reflexión sobre el Sudario de
Turín» |
Deseo hablarles en esta ocasión sobre el Sudario que
envolvió a Jesús cuando fue sepultado; concretamente sobre su envoltura
mortuoria, porque para hablar de Cristo serían incalculables mis
palabras, pensamientos y sentimientos y ocuparía gustosa el resto de mi
vida y no terminaría jamás de hacerlo, para trasmitir sus mensajes.
Solo a través del amor y del servicio un hombre llamado Jesús pudo
enfrentarse al sufrimiento del Calvario y lograr la meta de la
inmortalidad.
QUE ES EL SUDARIO CRISTICO? Es un sencillo trozo de tejido de lino
rectangular de 4.36 mts. de largo por 1.10 mts. de ancho, hilado
posiblemente por tejedoras artesanales de Palestina en forma de “espina
de pescado”, con un peso de 1123 gramos, hecho hace dos mil años.
Es a nuestra época el mudo testigo físico del paso por este mundo de un
hombre de 1.80 mts. de alto y de complexión delgada en donde quedó
impreso con su propia sangre el doloroso sufrimiento de una mortal
crucifixión.
Hace dos milenios dos miembros del Sanedrín, el Templo de los mal
llamados jueces que impartían la justicia en Palestina llamados Anás y
Caifás, fueron los principales jueces y autores morales del suplicio de
un gran hombre llamado Jesús, llenos de gran saña, odio y envidia, los
peores pecados de la humanidad.
Fue el tercer día de haber sido sepultado Jesús, que las mujeres María
Magdalena, Salomé y María madre de Santiago, Juan y Simón Pedro fueron
testigos oculares de la ausencia del cuerpo que había sido sepultado,
encontrando en su lugar sentado en el sitio donde había sido colocado el
cuerpo, a un joven de espiritual belleza quien les dijo: “No temáis, ya
se que buscáis a Jesús Nazareno. Pues bien ha resucitado, no está aquí,
ved el lugar en donde lo pusieron”. Habiéndose enterado también de esto,
el Sanedrín envió a sus sicarios Anás y Caifás a interrogar a José de
Arimatea, también miembro del Sanedrín, sobre la desaparición del cuerpo
de Jesús en el sepulcro, habiéndose relatado lo antes dicho.
Solo encontraron en el suelo el sudario, así como una larga banda que
había sujetado los largos cabellos de Jesús alrededor de su cabeza y su
quijada, para evitar que quedase abierta con el rigor mortis, todo esto
de acuerdo a las costumbres de esa época con sus muertos, el cual fue
recogido y guardado secretamente por María Magdalena y Simón Pedro en
primeras instancias.
Cómo se presenta el Sudario desde ese entonces?
El Sudario de Turín es el único de todos los objetos venerados como
reliquias de la pasión de Cristo que ha planteado interrogantes a la
ciencia, y es único de este tipo al que investigaciones científicas han
restituido una identidad histórica, con un innegable título de
autenticidad. El Sudario no puede ser una falsificación. Esta fue una
afirmación del profesor Max Frei, criminólogo Suizo, botánico,
palinólogo y Director del Gabinete Científico de la policía de Zurcí, y
Perito de la INTERPOL. Inclusive los científicos de la NASA trabajaron
con todos los adelantos de la ciencia para confirmar la autencidad de la
época del Sudario y de la imagen gravada con sangre del crucificado,
cumpliendo de esta forma su propio destino, el de ser el único testigo
auténtico del suplicio y del sufrimiento padecidos por el hombre que
envolvió en sus pliegues.
Se dice en una leyenda que Gamaliel, su hijo y Nicodemo habían recogido
el Sudario y puesto en un seguro escondite del cual María Magdalena y
Simón Pedro conocían. Hasta el siglo IV de nuestra era no se sabe nada
del Sudario que parece perdido. En el siglo X en Sudario aparece en
Constantinopla donde se le venera y desaparece nuevamente durante el
saqueo de Constantinopla de la iglesia de Santa María de blacherne, en
cuyo altar se veneraba y conservaba el Santo Sudario.
En el año de 1353 quince décadas después aparece en Lirey, Francia bajo
la propiedad de los Condes de Charny, quienes lo conservaron hasta el
año 1452 donde atrajo multitudes que lo veneraron. Un nuevo cambio de
rumbo lleva el Sudario en 1518 a los Duques de Borgoña en Francia.
Un 3 de diciembre de 1532 un violento incendio estuvo a punto de
destruir el sudario y dejó en él huellas indelebles. Por el intenso
calor una gota de plata derretida proveniente de la urna que lo contenía
cayó en uno de los ángulos de la tela, provocándole daños irreparables,
más la imagen que llevaba impresa no fue dañada.
En el mes de septiembre de 1578 el manto es trasladado a Turín, Italia y
depositado en la Capilla de San Lorenzo y a la fecha está depositado en
su propia capilla del Santo Sudario, en la Catedral de San Giovanni.
En sí, el Sudario es un mapa humano que presenta una doble imagen,
frontal y dorsal del cuerpo del hombre que envolvió.
En la impresión se determina claramente una excoriación muy grande y
magullada sobre su hombro derecho, por haber transportado
prolongadamente un pesado objeto de madera rugosa, sin pulir.
El cuerpo que envolvió tenía heridas graves, llagas abiertas como labios
ensangrentados, magulladuras consecuentes de golpes que fueron asestados
con precisión y de forma sistemática. Marcas profundas de latigazos en
ambas partes del cuerpo –dorso y espaldas- y en las pantorrillas;
excoriaciones profundas en la frente y en el cráneo heridas
semiprofundas alrededor de la cabeza, por la imposición brutal de
objetos apuntiagudos y afilados penetrantes en su cuero cabelludo y en
la cintura mucha sangre; (en libros antiguos se habla de latigazos en
los testículos que posiblemente pudieron reventarlos con gran dolor);
herida profunda en la planta del pié derecho, todos signos del más cruel
tormento.
Siete lesiones en su cara son visibles en la impresión en sangre del
sudario: Sobre el arco de ambas cejas tumefactas, una hinchazón bajo el
ojo derecho por fuerte golpe de revés. La nariz hinchada, el hueso de la
nariz ligeramente desviado hacia la izquierda que por el golpe recibido
se pudo haber desprendido bajo la piel el hueso nasal y su cartílago,
por violento golpe asestado con gran fuerza, con un objeto contundente y
grueso como un tremendo bastonazo impactado en su nariz.
Según las leyes de Sanedrín los castigos eran de 39 latigazos, no así la
ley romana que eran sin fin, propiciados hasta la muerte, cuando era muy
grave la falta. La flagelación que recibió Cristo provocó heridas que
pusieron en carne viva su piel. Una interminable lluvia de golpes sobre
la víctima que estaba atada a un pilar recibiendo sistemáticamente
golpes de dos verdugos, a su diestra y siniestra. Uno con una correa de
cuerpo en cuyas puntas de ataban bolitas de plomo que provocaban
contusiones y tumefacciones muy grandes; el otro, con una correa de
cuero en cuyas puntas se ataban huesitos de cordero o astrálagos, que al
caer con fuerza en la piel inflingían dolores de incalculable suplicio,
encaminados hacia el martirio y la muerte. Presentaba un corte profundo
en la muñeca izquierda; otra, de bordes abiertos en el tórax, costado
derecho, donde penetrara un objeto punzante, método utilizado para dar
el golpe final al moribundo.
Todos nosotros conocemos la imagen difundida por la iconografía
cristiana que representa a Jesús en el camino hacia el Monte Calvario
curvado bajo el peso de una Cruz Latina, formada por dos travesaños
cruzados en ángulo recto.
Si vemos al crucificado del Sudario debemos reconocer que la cruz no fue
de forma latina. Los condenados a muerte no llevaban jamás una Cruz
completa, pues estaban obligados a arrastrarse con el peso del brazo
trasversal de la Cruz al Patíbulo, ya que el brazo más grande estaría
clavado en la tierra, aguardando por él.
El suplicio de sus manos: La fijación de las manos por las muñecas desde
la cara interna hacia la externa era simple y habitual en todo verdugo
experimentado y así ocurrió con la mano izquierda; en el examen del
sudario permite ver huellas del pulgar envuelto hacia el interior de la
mano. Por qué? Simplemente, porque cuando el clavo atravesó el espacio
blando y los primeros tejidos flácidos de la muñeca, el pulgar se
proyectó hacia adentro, alcanzando el nervio mediano; el sufrimiento
provocado por esta brutal agresión genera dolores cuya intensidad es
imposible de imaginar, puesto que el nervio mediano es nervio-motor y
sensitivo.
En el caso de la mano derecha, el clavo no penetró con el primer
martillazo y pareciera que hubiese salido y entrado varias veces antes
de fijarla al madero de la Cruz. Finalmente algunos científicos
consideran que la muerte del crucificado del Sudario se produjo por
asfixia, dada por posición forzada del cuerpo en que los músculos del
pecho estaban en tensión extrema, estirados al máximo, manteniendo al
cuerpo en una posición de aspiración forzada lo que le impedía la
expulsión del aire viciado de los pulmones, más el agotamiento físico,
crearon las condiciones extremas de muerte por asfixia.
Queridos amigos: Nicaragua tiene muchos años de sufrir terribles
huracanes, volcanes que revientan en arena y fuego inmisericorde
arrasando todo a su alrededor; maremotos que destierran la vida de las
orillas de nuestras playas, deslizamientos de lodo derretido sepultando
todo requicio de vida humana, plantas y animales, dejando a su paso
muerte, desaparecidos, dolor y miedo.
Lo que les he relatado aquí es para nuestra propia reflexión, para
hacernos recapacitar hacia el bien y hacia el amor a nuestros semejantes
en todo sentido, pues ninguno de nosotros, a pesar de tantas desgracias
sobre nuestra tierra ha soportado un conglomerado de sufrimientos, todos
al mismo tiempo como los recibió Jesús en nuestro nombre, en nombre de
ese gran y único Amor a todos sus hijos, LA HUMANIDAD ENTERA.
Ninozka A. Chacón b.
En Managua, 13 de Agosto de 1999.
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