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GABRIELA D’AIUTO
Magnífica Pintora y Muralista Italiana
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Gabriela D´Aiuto, pintora, muralista, fresquista, nacida en Sorrento, Nápoles, Italia en 1941. Ha venido a nuestro país a presentar su primera exposición y está pintando un hermosísimo mural en el Instituto de Geografía e Historia de Centroamérica de la UCA. Gabriela, en primer lugar queremos saber cómo se interesó usted en la pintura, los murales y los frescos?
Para nosotros en Italia la pintura es algo natural, muy común, es parte de nuestra vida, porque desde la Edad Media, se usaban los frescos y la pintura, pero una pintura popular, para que llegara a sectores muy amplios, para que llegara el pueblo. La pintura Ilustrativa era la que se pintaba en las iglesias. Los italianos crecemos con el arte, estamos acostumbrados a verlo en todos los sitios públicos, alcaldías, iglesias, edificios gubernamentales, universidades. El arte lo sentimos como una parte consustancial y propia del ser italiano, lo llevamos dentro, desde que abrimos los ojos estamos viendo pintura, lo llevamos en la sangre. Tuve el privilegio de recibir la influencia y estar muy cerca de un tío paterno que era músico, mi papá era pintor. Empecé desde muy pequeñita a pintar y tuve la suerte de trabajar en la reconstrucción y restauración de una iglesia que fue destruida por un terremoto en Salerno, cerca de mi pueblo natal, tanto en el cielo raso antiguo, como en los murales en las paredes. El primer fresco que pinté es la Chiesa D´Aurelia en la Iglesia de San Prieto, de Civitavecchia, cerca de Roma que es “la llamada de San Pedro”, cuando Jesús llama a Pedro, lo hice en 1978.
Gabriela, puede explicarnos la diferencia entre un fresco y un mural, para que quede clara la diferencia?
La diferencia es importante se basa en la técnica y el modo de expresarse. En el fresco se trabaja el fino del muro de la parte superior a la parte inferior, se comienza por partes, de la parte de arriba hacia la parte de abajo, porque el muro se acaba de construir, de hacer, por eso se le denomina “fresco”, se realiza sobre un muro recién fabricado. El muro está hecho de arena, cal y cemento y se comienza a pintar cuando todavía el muro está húmedo por decirlo así, cuando aún está fresco.
En cambio la técnica con el mural es distinta, se debe preparar con una pega, un material específico para pintar, comúnmente llamada base, que fija el color. Los colores se fabrican con agua no con óleo, depende de la sanilidad, de la cantidad de sal que tenga el agua. Hay que tener cuidado que el muro no esté húmedo y que no tenga salitre porque se desborona la pintura, se cae. Se prepara con colores de base, acrílicos para murales, externos e internos. Se trabaja con mucha mano de pintura, no hay una técnica específica para comenzar el mural, pero normalmente se comienza de arriba hacia abajo. Después de dos meses de haberse trabajado, cuando está seco, completamente seco, se le pasa el fijador para proteger el mural de la humedad. Mi manera de hacer un mural no es como la escuela de los mexicanos, de los grandes muralistas de ese país.
La diferencia entre el movimiento de la escuela muralista mexicana, que es grandiosa, es de enorme dimensiones, gigantesca, de mucho movimiento, personalmente lo hago hacia afuera y le pongo mucho volumen a las figuras humanas. Mi estilo es darle bastante
volumen a las figuras superiores, por instinto, por utilización de los colores, la forma de las pinceladas, son técnicas antiguas, la fuerza es la misma. La escuela de los maestros muralistas
mexicanos sus murales tienen un fin eminentemente político, para mí el fin de mis murales es darle goce a las personas, hacer que la gente disfrute con ellos, uno de mis motivos es la maternidad, siempre la mujer es un motivo recurrente, la mujer madre, dadora de vida, que simboliza el futuro de los países. Por ser mujer y por ser madre, creo en esta fuerza, quiero poner en evidencia esta circunstancia de la mujer, como algo de felicidad, con gozo no con drama, nunca con drama, porque los murales son vistos por los niños y los niños no tienen por que ver cosas tristes ni muertos, deben ver el gozo del futuro y para ir al futuro siempre tienen que basarse en el pasado.
Cuál es su mensaje para el pueblo nicaragüense, Pintora y Maestra Gabriela D’Aiuto?
Amo al pueblo nicaragüense, esta tierra bellísima, tierra de amor, de riqueza mineral, de jóvenes, de esta tierra joven llena de volcanes, yo también nací a la orilla de un volcán, del Vesubio, está dentro de mí como el Momotombo en el del pueblo nicaragüense. Le pido a Dios que este pueblo pueda encontrar su fuerza que se es enorme para vivir bien, tienen un país lleno de riquezas naturales y lamentablemente los ciudadanos viven sumidos la mayoría en tanta pobreza, realmente esta pobreza me hace mal. Mi hijo que es antropólogo me hablaba tanto de Nicaragua, antes que Margarita Vannini me mandara libros sobre Nicaragua, ya me parecía conocer este bello país, ahora he podido comprobar que cuenta con lindas personas,
generosas, cariñosas y buenas, además de muy alegres y solidarias. Personalmente me había interesado por saber sobre América Latina y por eso conocí el pueblo de Nicaragua. Mi mensaje es de amor, de esperanza para un futuro bello para el pueblo de Nicaragua.
Entrevistó: Ximena Ramírez González.
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