PALABRAS
DE EVELYN MARTÍNEZ
CELEBRACIÓN 40
AÑOS DE VIDA TEATRAL Y MUSICAL
1 Y 5 DE SEPTIEMBRE 2005
Hace 40 años vino invitado por la
Comedia Nacional de Nicaragua el que sería mi primer director de teatro,
el mejicano César Sobrevalls. Yo solamente tenía 17 años y era
estudiante egresada del 2do. Curso Declamación y Teatro fundado por doña
Socorro Bonilla Castellón. César me probó en todos los personajes
femeninos que estaban asignados para las debutantes y decidió asignarme
el papel de la criada “Felisa” quien tiene diálogo con el ama de llaves
“Genoveva” asignado como actriz invitada a doña Pilar Aguirre en la obra
de Alejandro Casona “Los Árboles Mueren de Pie”. Fue con doña Pilar con
quien aprendí los primeros “pininos”, es decir los detalles del
personaje. César no solamente me dirigió en teatro sino que me inició
en la disciplina de la televisión como su asistente en el primer
programa que se hizo al aire libre “El Rancho de Sobrevalls” y en el
primer concurso de Miss Universo en el que doblamos al español las voces
de los presentadores y concursantes en el Canal 2. También trabajé con
él como parte del Cuadro Dramático de Radio Mundial a finales de los
años 60. César hizo labor en teatro, televisión y radio desde 1965
hasta diciembre de 1972, regresando a México a causa del terremoto.
En 1970 Alberto Icaza, quien fue
el fundador y Director del grupo TEU de León, fue designado por la
directora del Teatro Nacional Rubén Darío, Sra. Amelia Tramonti para
dirigir la primera obra que se montó con artistas nacionales en la Sala
Mayor del TNRD e hizo una convocatoria a los distintos grupos de teatro
existentes escogiéndome para personificar a “Rosita” en “Doña Rosita La
Soltera” de Federico García Lorca y es cuando lo conocí y tuve el honor
de ser dirigida por él. Ensayamos durante 6 meses con el compromiso de
parte de la dirección del teatro para hacer una presentación (el estreno)
cuya taquilla sería para éste y las subsiguientes para el elenco, ya que
no se nos pagó ni por los ensayos ni por la presentación de estreno. Y
sorpresivamente, al día siguiente, nos dijeron que no íbamos a
presentarnos más, quedando truncado todo un esfuerzo que tenía una gran
calidad: vestuario, escenografía, luces y montaje diseñados por
Alberto; maquillaje de Omar D’León; Asistente de Dirección Carlos
Maturana y con actores de primera línea como Blanca Amador, Pilar
Aguirre, Tina Benard, Enrique Lanzas, Alfonso Arana y Mamerto Martínez,
todos ya fallecidos. Alberto dejó el país a principios de los 80 y se
fue a vivir a Costa Rica. Él siempre, cuando venía, me visitaba y su
última visita a mi casa, día en que me avisaron la muerte de Jaime
Alberdi, un año después fallece él, dejando pendiente un monólogo que
quería dirigirme ya que pensaba Home a Nicaragua.
A Manolo Villamil lo conocí en
Radio Mundial a finales de los 60 cuando fue contratado por Radio
Mundial para integrar el Cuadro Dramático de la radio. En 1971 fundó
con Chuno Blandón el grupo “Actores Unidos de Nicaragua” dirigiéndome
para teleteatro en “Distinto” de Jean Anohuil y “Por lo Caminos van los
Campesinos” de Pablo Antonio Cuadra con Blanca Amador, Oscar Enríquez,
Ruth Obregón, Chuno Blandón, Hugo Hernández Oviedo y otros, la cual tuvo
gran éxito. Manolo fue el que me enseñó la técnica de la actuación para
el lente de la cámara. Tuvo que dejar el país para viajar a Estados
Unidos a causa del terremoto del 72 y no volví a saber de él hasta que
me dijo Chuno que había muerto en Los Ángeles de un ataque cardíaco.
A Jaime Alberdi ya lo conocía por
referencia ya que doña Pilar y doña Blanca mucho me hablaban de él
cuando hicieron, bajo su dirección, teatro y teleteatro cuando comenzaba
la televisión en nuestro país. Me decían que Jaime era un excelente
actor y director además de guapo, pero que se había regresado a su país
España, aunque estaba casado con una nicaragüense y además, se había
nacionalizado nicaragüense.
En 1978 tuve el honor de
conocerlo cuando fui llamada por el Teatro Experimental de Managua para
personificar a “Jacinta” en “La Verdad Sospechosa” de Juan Ruiz de
Alarcón y él era el director. Lo conocí en la casa de doña Adelita
Pellas con su segunda esposa María Rosa, actriz española aquí presente y
su niña recién nacida Montzerrat. Desde ese momento nació una amistad
que perduró hasta el día de su muerte. En 1981 me volvió a dirigir en
la obra satírico-musical “El Más Querido” de Chuno Blandón, que estuvo
en escena durante 7 noches a rebotar en el TNRD. A mediados de los 80
se fue a vivir con su familia a Venezuela y luego a Honduras, aunque él
siempre nos venía a visitar cada tanto tiempo y además pensaba Home
a Nicaragua cuando lo sorprendió la muerte en Honduras.
Todos ellos murieron en plena
capacidad creativa dejando un gran vacío en el ámbito teatral, pero
siempre presentes en la historia del teatro en Nicaragua.
Por estos muertos, nuestros
muertos, pido, no castigo, sino un aplauso que yo quisiera eterno. Las
nuevas generaciones, en algún momento, sabrán de ellos y nosotros, desde
donde estemos, también vamos a aplaudirlos.
Muchas gracias.