Evangelina García Prince                                 Páginas Verdes

 

Liderazgos Transformacionales 

 

Dra. García Prince, venezolana de origen, nicaragüense de corazón, consultora experta en temas de género y leyes de equidad en el continente. ¿Cuáles son las tendencias actuales de las legislaturas latinoamericanas? 

Actualmente se observa con satisfacción, en primer lugar que las constituciones de los países de América Latina y el Caribe están inclinándose por la inclusión de una cláusula de protección de la igualdad en forma directa, articulada al principio de No Discriminación. Todavía hay instituciones en la región que no consignan de manera directa el Principio de Igualdad como es el caso por ejemplo de la Constitución de la República Dominicana por citar un caso en particular, o como lo fue el caso de Venezuela hasta hace unos 2 ò 3 años, cuando la Reforma Constitucional permitió que gracias a la presión y al trabajo sostenido del movimiento de mujeres se pudiese introducir no solo la expresión directa de los principios de Igualdad y No Discriminación, sino incluso la obligación del Estado de emplear medidas de acción positiva para garantizar la Igualdad en los hechos. 

Desde el punto de vista constitucional, el panorama es importante pero, por otro lado, desde el punto de vista legal, dado que la tradición tanto en el orden de la administración pública como de la administración de justicia, refleja que pese a los dispositivos constitucionales y a muchas leyes y Convenios Internacionales suscritos por los estados, garantizan desde el punto de vista formal la Igualdad, la situación real de las mujeres, dista mucho de ser satisfactoria y coherente con ese principio de Igualdad. Estas desigualdades que han venido siendo internacionalmente denunciadas como desigualdad en los hechos, desde el año 1987, en Naciones Unidas que se comenzó a trabajar sobre este tema, está tratando de ser corregida a través del aparecimiento de leyes y planes de igualdad o de derechos iguales o de igualdad de oportunidades. Son varias las denominaciones que estas leyes y estos planes tienen en los diversos países, pero en principio casi todas estas iniciativas, tanto del Poder Legislativo, como del Poder Ejecutivo, tienen como propósito general desarrollar el principio constitucional de igualdad y crear orientaciones claras para las políticas públicas de manera que las desigualdades en los planes sustantivos de los hechos, se vayan corrigiendo y desapareciendo, se vayan eliminando las discriminaciones y se logren situaciones más equitativas hasta que se pueda llegar al objetivo de plena igualdad ante la ley y ante los mecanismos de protección de los derechos. 

Cuando hablamos de liderazgo y poder, ¿cuáles son las ideas fuerza, a su juicio, Dra. García? 

A mi particularmente, que es un tema que lo he venido estudiando de diferentes 

perspectivas, no solo de liderazgo y el poder político, sino el poder como una atribución característica de la sociedad humana y el liderazgo como un hecho o como un fenómeno que ha estado presente a lo largo de toda la historia humana. Lo primero que se me viene a la mente en este momento, es que estamos viviendo una época con una características tales que han venido demandando exigencias específicas al ejercicio del poder y a la emergencia y ejercicio del liderazgo que contrasta frontalmente con los liderazgos tradicionales, que aún se mantienen en nuestros países en todos los órdenes de la vida colectiva y que para nada son funcionales, o son buen soporte para que nuestras sociedades afronten eficientemente los desafíos del cambio de época que estamos viviendo. Estos cambios en los paradigmas del poder, del ejercicio del poder y del liderazgo, son los que me llevan a considerar con bastante sistematicidad y extensión, de qué manera las mujeres poseemos potencialidades que puestas en marcha desde una perspectiva colectiva y con una buena base de autoestima, pueden ser una contribución eficiente e importante a esos cambios de paradigmas. Por supuesto que los temas de poder y liderazgo no son sencillos, se podría aducir que el propio tema del poder puede ser visto desde diferentes perspectivas, en efecto, así es. Me interesa sobremanera, porque el mundo en el que yo me muevo, que es el mundo del sistema político de las políticas públicas, de los liderazgos políticos etc. todavía se muestra en América Latina muy refractario a los avances, que en ese cambio de paradigmas del liderazgo se viene dando con bastante certidumbre y han venido penetrando con cierta profundidad, por ejemplo, en el campo de la gerencia, sobre todo de la gerencia privada. 

El sistema político en ese sentido, mantiene los liderazgos tradicionales, que son liderazgos que comúnmente llamamos liderazgos transaccionales, que hacen muy poco y son realmente perjudiciales para convocar la voluntad del colectivo, para enfrentar eficientemente los desafíos de la época. Las características de los llamados Liderazgos Transaccionales representan el paradigma de liderazgo más común, por ejemplo, en nuestro sistema político latinoamericano son las siguientes: Lierazgos que tienen la vista puesta en el pasado, que actúan fundamentalmente desde la querella, es decir, son liderazgos que, una vez en el ejercicio del poder, están muy pendientes de ver de qué manera se sitúan en el pasado, para pasarle la factura a quienes de alguna manera les perjudicaron, están interesados fundamentalmente en la distribución y reparto de cuotas de poder, son liderazgos jerarquizados, verticalistas, donde la posición o el cargo es sumamente importante. Corresponde este tipo de Liderazgo Transaccional a una cultura del ejercicio del poder de signos profundamente masculinos. Frente a este liderazgo transaccional de cuotas, vertical, de pase de facturas, anclado en el pasado, hay que hacer emerger en el sistema político, un liderazgo distinto, un liderazgo flexible, que algunos llaman Liderazgo Adaptativo y otros, denominan Liderazgo para el Cambio o Liderazgos Transformacionales, ese tipo de liderazgo es el que necesitan los países de América Latina en este momento, porque son liderazgos que tienen su vista puesta en las oportunidades del presente, desarrollan una visión objetiva en el futuro, conduciendo eficazmente la voluntad colectiva, con capacidad enorme de hacer esa convocatoria de las voluntades colectivas, son liderazgos que tienen la capacidad de hacer lecturas correctas de las necesidades de cada sector de la sociedad y tienen la capacidad para armonizar mediante la negociación y la priorización para lograr las metas planteadas. Nuestros Liderazgos Tradicionales y Transaccionales no tienen el hábito de pensarse a largo plazo, ni de pensar el país a largo plazo, son inmediatistas y cortoplacistas. No porque el largo plazo tenga que ser el objetivo hacia el cual se oriente absolutamente la conducta cotidiana de los Liderazgos Transformacionales o Liderazgos para el Cambio, pero estos liderazgos son estratégicos, tienen visión de largo plazo como un objetivo al cual hay que llegar, pero se mueven casi en la cotidianidad adaptándose pero con la mirada puesta en algo a lo que se quiere llegar.

Cuando no hay objetivos, la gente puede llegar a cualquier lugar, cuando un país no se plantea el largo plazo, ni objetivos a futuro, se maneja de una manera bastante puntual y hasta errática, porque podría llegar a cualquier lugar. En ese sentido, por ejemplo, si uno articula todo este problema de liderazgo como debe ser, con los problemas de la gobernabilidad, una de las cuestiones que está planteándose con mucha insistencia en este momento y ya hay algunos ejemplos importantes en este sentido en algunos países de la región, es la necesidad de que con la presencia de los liderazgos adaptativos para el cambio y las transformaciones, los países sean capaces de concertar y arribar a estrategias consensuadas de desarrollo ante las cuales se pueda llegar a acuerdos y pactos de carácter político, económico, social e incluso pactos que tengan que ver con los derechos culturales de la población a fin de que trascendiendo la especificidad de las distintas administraciones y gobiernos, el país sepa hacia donde está marchando, sepa trazarse un rumbo y que haya acuerdos en ese sentido, entre los actores fundamentales de la gobernabilidad democrática que no son solo los actores del Estado, sino que incluye la comunidad política, la comunidad empresarial productiva y la sociedad civil. 

Cuando hablamos Evangelina del poder persona, ¿A qué nos estamos refiriendo, cuáles son sus características? 

El Poder personal está representando por las infinitas capacidades de logro que están presentes en cualquier ser humano y que se articulan evidentemente a dimensiones significativas de la persona como la frontera del poder personal en el sentido de que gracias a la alta autoestima, la persona se plantea que si puede llevar adelante con éxito lo que se propone. Quien tiene poder personal vive su vida como un santuario, reconociendo que cada cosa que hace, la hace con un objetivo determinado y disfruta de lo que está haciendo. Quien actúa con poder personal tiene una elevada autoestima, se valora, se aprecia, se ama personalmente, sin que esto tenga que ser asumido como una actitud narcisista ni mucho menos. Autoestima es estimarse apropiadamente como persona de valía, que tiene la capacidad de lograr los objetivos que se propone. 

Esto se contrapone precisamente al ejercicio de poder en el cargo, ¿cierto? 

Así es. Hay personas que solo tienen conciencia del poder como una dimensión que le otorga el ocupar determinadas posiciones. En esos casos cuando las personas salen de las posiciones, simple y llanamente pasan por situaciones de quiebre personal muy grande, de desplome emocional, de angustia, vacío, abandono, porque no reconocen que el poder está en ellos, sino que reconocen que el poder está fuera de ellos. Una persona con un gran poder personal llega a un cargo y lo engrandece, le da toda esa maravillosa dotación de capacidades, de sueños, de realizaciones, digamos, de energías positivas, de logro y puede convertir una posición muy pequeña, insignificante, en una posición decisiva para la organización donde trabaja. Los liderazgos que están basados en el poder personal son liderazgos integradores, liderazgos positivos, liderazgos que crean sinergias positivas dentro de las organizaciones y las engrandecen. 

El Empoderamiento Femenino, Evangelina, ¿En qué consiste?

El término de empoderamiento en relación con este tipo de área temática sobre la que venimos conversando, tiene diversas fascetas, una que yo considero más útil es en relación con el fortalecimiento de la presencia de las mujeres en los espacios de poder, en que el empoderamiento es un proceso de términos del cual se genera mediante estímulos adecuados vinculados a la formación, el despertar de las potencialidades personales y organizacionales de las mujeres, para plantearse objetivos y lograrlos. Hoy en día constituye el empoderamiento una estrategia importante de crecimiento de las organizaciones y de las personas. El empoderamiento comprende diferentes fases, comprende no solo la habilitación de las personas para incrementar la eficiencia de su desempeño personal, sino que además comprende la dotación de estímulos, posibilidades, facilidades y conocimientos para que las mujeres como colectivo se organicen de manera estable y permanente para ir solidariamente a la búsqueda de objetivos de mayor alcance. 

¿Su mensaje final para las y los lectores de Páginas Verdes, Dra. Evangelina García Prince? 

Conozco muy bien, gracias a tu generosidad Ximena, como Directora de Páginas Verdes, me parece que es un medio importante, significativo, de una gran dignidad y de una gran calidad. Debo confesarte que me complace enormemente que des cabida en esas páginas a la promoción y difusión de las actividades que vienen desarrollando las mujeres, a un tema tan crucial, tan sensible, en estos momentos de transformación del país, como el del ejercicio del poder por las mujeres y el ejercicio de un liderazgo bajo términos de un paradigma distinto al ejercicio del liderazgo transaccional, de tan fuerte y lamentables acentos masculinos que conocemos. Me congratulo que este medio de la Sociedad Civil, esté realmente comprometido con la creación y divulgación de la importancia de los liderazgos transformacionales para las mujeres de este bello país y sus múltiples organizaciones femeninas, ejemplo de ellas, el Congreso Permanente de Mujeres Empresarias de Nicaragua, les deseo de todo corazón que continúen alcanzando logros mayores cada día. 

Entrevistó: Ximena Ramírez González. 

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