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Mi exposición se concentrará en el tema ALCA y La Mujer Empresaria. Trataré de describir lo más simple posible qué es, qué significa y qué es lo que tenemos que hacer, no por el hecho de ser mujeres sino porque somos empresarias
Como antecedente, y para entender la seriedad de estas negociaciones, esta idea se inicia desde el gobierno del Presidente George Bush (padre) cuando presenta la idea de la Iniciativa “Empresa para las Américas” concretándose ya bajo la administración del Presidente Clinton en diciembre de 1994, en la Primera Cumbre de las Américas en Miami, Florida.
Voy a tratar de compartir con ustedes un poco la escala de lo que significa el AREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMERICAS, ALCA: es la conformación de una “zona de libre comercio que abarcará todo el continente americano, desde Alaska hasta Tierra del Fuego”, algo que comprende 800 millones de consumidores de los mas variados, y que representan 11 trillones de dólares de PIB mediante la eliminación progresiva de los obstáculos al COMERCIO y las INVERSIONES.
El ALCA representa el compromiso de 34 países para la realización del esquema más ambicioso de liberalización comercial. Implica, asimismo, el esfuerzo más importante de integración regional llevado a cabo entre países desarrollados y países en vías de desarollo, con el objetivo común de lograr el libre comercio y la inversión de bienes y servicios basados en reforzadas y disciplinarias reglas comerciales. Ya el acuerdo Ministerial del 7 de abril del 2001 en Buenos Aires, estableció que deberá estar concluido para enero del 2005 y ratificado por todos los parlamentos y Congresos de los 34 países integrantes para diciembre del 2005.
Obviamente el tamaño de este grupo es intimidante, es algo desconocido, ya que nunca antes se han reunido tantos países con un mismo objetivo: Lograr el mayor bienestar y progreso para todos los ciudadanos del hemisferio, cómo parte de una visión integral del futuro político, económico y social del Continente. Las diferencias en niveles de desarrollo y el tamaño de las economías participantes serán tomados en cuenta durante las negociaciones, para asegurar que los países más pequeños del hemisferio se beneficien de igual manera con la consecuente liberalización comercial. Esto significa que, felizmente, no excluyen a los pequeños, ni pobres ni sin calificaciones.
Durante las negociaciones, representantes de la sociedad civil tendrán la posibilidad de presentar sus opiniones sobre los temas negociados, así cómo sobre la importante relación entre comercio, medio ambiente y asuntos laborales, que pudiesen tener impacto en el comercio. La idea es, dado la apertura, que el intercambio promueva una estandarización de los países. Existe, un plan de trabajo, para poner en marcha el proceso de acercamiento político y económico con el fin de lograr progresos efectivos en:
Preservar y fortalecer la comunidad de democracias de las Américas
Promover la prosperidad a través de la integración económica y el libre comercio.
Erradicar la pobreza y la discriminación en el hemisferio.
Garantizar el desarrollo sostenible y conservar nuestro medio ambiente para las generaciones futuras.
Es intimidante, digo, porque se trata de competir con “gigantes” como Estados Unidos y Canadá, en las mismas condiciones..”Lo que tenemos que realmente hacer es conocer que significa esto, y planificar como vamos a prepararnos para estar en condiciones para participar
Dentro de la asistencia Técnica que se está demandando para las pequeñas economías está lo siguiente: Seminarios y talleres a nivel nacional: Cursos de capacitación en áreas específicas, Fortalecimiento institucional Obligaciones OMC: Pasantías en la OMC o ministerios de país desarrollado, Uso de una Base de Datos Integrada con apoyo del BID, apoyo en el área de Tecnología de la Información y Comunicación, apoyo a Reformas Institucionales y apoyo al desarrollo de infraestructura y capacidad administrativa.
La topografía del mundo se ha alterado. Hay una nueva noción de proximidad con el otro que dan los nuevos medios de transporte en lo personal o los nuevos medios de contacto virtuales que genera Internet.
Las nociones como soberanía y fronteras entre otras deben ser redefinidas y es un trabajo que están enfrentando a las naciones ante también su necesidad de “aliarse” en Mercados Comunes. Los cambios impulsan nuevas reglas y nuevas estrategias.
Estamos viviendo momentos transcendentales. Hoy se reconoce a la mujer su capacidad de liderazgo. Se nos reconocen aptitudes que se requieren hoy en día, ya que el estilo empresarial que hoy se impone es justamente un estilo femenino que se caracteriza por no imponer el poder por la jerarquía sino por el consenso, la motivación, la capacitación, la delegación, el trabajo en equipo por la que gráficamente se parece a una Telaraña en contraposición del estilo jerárquico-militar que era el tradicionalmente masculino.
Hoy se da la gran oportunidad para muchas mujeres, que a partir de un nivel de capacitación, un oficio, una vocación, y una motivación a toda prueba, puedan comenzar su propia empresa desde cero y no morir en el intento.
Mundialmente hay un reconocimiento de que la mujer dejó de ser una minoría y se anticipa que ésta década será la que más desafíos confrontará la comunidad de negocios, curiosamente porque gran parte de ese liderazgo recaerá sobre las mujeres. La mujer ha incursionado en el campo laboral tomando dos tercios de los nuevos trabajos disponibles creados en la era de la información. Se puede sentir su presencia y su fuerza. Se siente incluso en que hoy el tiraje de la revista Working Woman, supera la de Fortune y Forbes, hasta hoy símbolos de la supremacía varonil en el campo de trabajo. Los líderes del futuro deberán ser al mismo tiempo maestros, facilitadores y entrenadores, y las mujeres están probando ser iguales o mejores que los hombres en todos estos campos.
Las mujeres somos ya reconocidas y respetadas por nuestras calificaciones y este mundo cambiante necesita de un trabajo en equipo, donde todas y todos tengamos nuestros espacios y tareas a desarrollar para el progreso ya sea de las grandes o pequeñas economías y no caigamos en la gravísima equivocación y tentación de exigir los espacios únicamente por nuestra condición de mujer, sino por nuestra preparación, capacidad y rendimiento. Lo que tenemos que hacer es tomar conciencia de nuestra valía y aspirar, sin intimidarnos, a los cargos que están disponibles.
Obtengamos las herramientas necesarias para enfrentar con éxito el desafío de insertarse en el mercado internacional, facilitando la mecánica de salir a comerciar nuestros productos y servicios al exterior. Hay un dicho bíblico que dice nadie es profeta en su tierra. Tenemos la oportunidad de que otros valoren nuestro trabajo y nuestro ingenio. Ofrezcámoslo dentro de las reglas del juego que vienen.
Muchas de las grandes estrategias nunca se implementan porque la gente en general se apega a la forma habitual de hacer las cosas. No surgen nuevas ideas porque se sienten demasiado intimidados para arriesgarse. No se liberan energías para crear nuevos productos o nuevas formas de satisfacer las necesidades porque todos están demasiado ocupados en agradar a sus jefes. El precio que todos pagamos a la larga es incalculable: instituciones que van de crisis en crisis, stress continuo en sus integrantes, desempeño mediocre (en el mejor de los casos) en el largo plazo y el afianzamiento del concepto que la gente común no tiene poder para cambiar las cosas. Dentro de los comentarios derrotistas se dice que Nicaragua no tiene nada que ofrecer a ALCA, y que solo tenemos que perder. ¿Que podremos perder si no tenemos nada? Tenemos delante un desafío.
ALCA nos presenta un mercado al que podemos incursionar con nuestros productos. Tenemos que tener imaginación, ingenio y divulgación para encontrar que es lo que ese mercado va a demandar y que tenemos nosotros que ofrecer. Lo podemos hacer bien. No nos resistamos al cambio que esto significa ya que nos presentará la presión de modificarnos, tecnificarnos, y capacitarnos.
Tendremos que modificar la forma de como hacemos hoy las cosas. Pero no podemos cerrarnos al progreso, y lo que este acuerdo significará a nuestras economías es incalculable. México se benefició, y ha sentido su mayor impacto en las zonas francas.
Estamos rodeados de un mundo en constante cambio. Todo está en movimiento, todo cambia y se adapta constantemente. Todo lo que está vivo, cambia. Tenemos que impulsar el cambio para nuestro bien. Las oportunidades están ahí. Depende de nosotras si las tomamos ó las dejamos pasar.
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